El Pacto de Toledo debe asumir el empeoramiento del déficit contributivo

Uno de los últimos análisis que hemos desarrollado en El Observatorio de Pensiones de Willis Towers Watson con la Universidad de Valencia y de Extremadura, concluye que el saldo del Sistema de Seguridad Social por operaciones no financieras arroja un déficit anual tras el tercer trimestre de 2018 (octubre 2017 - septiembre 2018) de 18.195 millones de euros, equivalente a un 1,52% del PIB. Esto supone una mejora respecto del déficit anual del trimestre anterior (Julio 2017-junio 2018) que se situaba en un 1,54% del PIB. No obstante, esta leve mejoría trimestral del saldo por operaciones no financieras -que incluye la transferencia extraordinaria recibida del Estado “para apoyar su equilibrio presupuestario”, por un importe de 1.333,91 millones de euros) es en realidad un espejismo que oculta el empeoramiento del déficit contributivo, que asciende al 1,65% del PIB.

El déficit anual contributivo como resultado de introducir ajustes en los ingresos y gastos por operaciones no financieras, se ha incrementado hasta 19.795 millones de euros, equivalentes al 1,65% del PIB. Esto supone un empeoramiento del déficit anual del trimestre anterior que alcanzó un 1,58% del PIB.

Analizando de forma conjunta el déficit contributivo y el de operaciones no financieras, observamos una mejora “ficticia” del déficit por operaciones no financieras. Un hecho que no debe impedirnos ver el verdadero empeoramiento del déficit de fondo (el contributivo). Una situación que el Pacto de Toledo debe tener en cuenta para tomar decisiones consensuadas que garanticen la suficiencia y sostenibilidad del sistema.

Además, de cara a los próximos meses estamos empezando a ver de nuevo una ralentización del crecimiento económico, una menor tendencia al consumo, lo que puede implicar una menor afiliación.

Por otro lado, no debemos olvidar el incremento de gasto que va a suponer dejar de utilizar el Índice de Revalorización de las Pensiones que se venía aplicando en su nivel mínimo del 0,25% desde 2014. La actualización de las pensiones pasa al 1,6% en 2019 y parece que esa será la tendencia futura de la revalorización. 

En definitiva, esta mejora “encubierta” del saldo trimestral por operaciones no financieras lo que refleja es una situación de calma que espera a la gran tempestad, teniendo en cuenta que en realidad el déficit contributivo anual de la Seguridad Social empeora y alcanza casi los 20.000 millones. Es necesario plantear y desarrollar una solución integral al problema de las pensiones que sea aceptable y asumible a corto, medio y largo plazo por todas las generaciones: pensionistas, cotizantes y jóvenes. Es muy sencillo de entender; o lo arreglamos nosotros o nos lo arreglarán desde Bruselas.

Los datos, una vez más, son más que relevantes y concluyentes para entender que urge el rediseño integral del modelo de pensiones, potenciando el mix entre el sistema de capitalización (como sistema complementario) y reparto. Este cambio en el sistema debe venir acompañado de políticas sociales para atender el evidente alargamiento en la esperanza de vida y la baja natalidad, fomentando el ahorro finalista a través de medidas fiscales.

Debemos potenciar las medidas de liquidez del patrimonio, como ‘’la licuación del ladrillo’’ a través de rentas vitalicias e hipotecas inversas, y hacer frente a las necesidades de un importante segmento de la actividad económica como son autónomos y Pymes.

Adicionalmente a los puntos expuestos, es clave que se invierta en incrementar el conocimiento y la cultura financiera y de ahorro en la sociedad, promoviendo la transparencia en la información sobre el estado de las pensiones y todo ello olvidando el populismo y los “tacticismos” políticos, los cuales no están permitiendo explicar de manera clara a los ciudadanos la situación real.
 

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