Trump impone un arancel del 25 % a los chips avanzados para reforzar la industria nacional
Actualidad | Finanzas | Última hora | 15/01/2026

Donald Trump ha firmado una orden para imponer, a partir de este jueves, un arancel adicional del 25 % a las importaciones de determinados microprocesadores avanzados y a algunos productos derivados que no contribuyan al desarrollo de la cadena de suministro tecnológica de Estados Unidos ni al refuerzo de su capacidad de fabricación nacional.
La medida establece la aplicación inmediata de un gravamen ‘ad valorem’ del 25 % sobre estos chips avanzados, aunque contempla diversas excepciones. Entre ellas, quedan excluidas las importaciones destinadas a actividades de investigación y desarrollo, a centros de datos ubicados en Estados Unidos, a operaciones de reparación o sustitución realizadas en el país, así como las destinadas a ‘startups’ estadounidenses o a otros usos que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, considere estratégicos para fortalecer la cadena de suministro tecnológica nacional.
Dependencia exterior y seguridad nacional
En la orden firmada, Trump recuerda que Estados Unidos consume aproximadamente una cuarta parte de los semiconductores a nivel mundial, pero solo fabrica en torno al 10 % de los chips que necesita. Esta brecha, según advierte, genera una fuerte dependencia de proveedores extranjeros que supone un riesgo económico y para la seguridad nacional.
Ante esta situación, el presidente ha instruido al secretario de Comercio y al Representante Comercial de Estados Unidos para que negocien nuevos acuerdos o continúen los ya existentes con distintas jurisdicciones extranjeras, con el objetivo de abordar los riesgos asociados a las importaciones de semiconductores.
Posibles aranceles más amplios en una segunda fase
La orden también contempla una segunda etapa, una vez concluidas las negociaciones comerciales, en la que el secretario de Comercio podría recomendar la imposición de aranceles más amplios sobre los semiconductores, con una tasa significativa. Esta fase iría acompañada de un programa de compensación arancelaria destinado a favorecer a las empresas que inviertan en la producción de chips y en segmentos clave de la cadena de suministro dentro de Estados Unidos.
El marco aprobado permite además gravar las importaciones de chips avanzados realizadas por multinacionales estadounidenses que trabajan con contratistas en países como Taiwán y que posteriormente reexportan estos componentes tecnológicos a otros mercados, como China.







