Madrid, Barcelona y Valencia concentran el grueso de las sedes de grandes empresas en España

Empresa | Finanzas | 19/01/2026

Madrid y Barcelona concentran la mayor parte de las sedes de grandes empresas en España, con 454 y 157, respectivamente, mientras que Valencia ocupa la tercera posición con 49, según la radiografía empresarial elaborada por Tinsa. Solo las provincias de Madrid y Barcelona alcanzan el nivel de concentración muy alta, con más de 50 sedes de compañías de más de 1.000 empleados, consolidándose como los dos grandes polos corporativos del país.

Madrid se configura como el principal núcleo empresarial del centro peninsular, concentrando el mayor número de sedes y funciones directivas, mientras que Barcelona actúa como el gran foco del noreste y capital empresarial del arco mediterráneo. En ambos casos, el estudio subraya su capacidad para atraer talento, servicios avanzados y centros de decisión de grandes corporaciones nacionales e internacionales.

Centros de gravedad del tejido corporativo español

El análisis destaca que estos territorios funcionan como auténticos centros de gravedad del tejido corporativo español, al aglutinar sedes de grandes empresas y concentrar actividades como finanzas, consultoría, tecnología o servicios jurídicos. Esta centralidad refuerza su atractivo para profesionales cualificados y para la implantación de nuevas inversiones.

Junto a estos grandes polos, Tinsa identifica lo que denomina “la España de las segundas potencias”, integrada por capitales regionales y ejes económicos como Bizkaia y A Coruña. Estas provincias destacan por su ratio de grandes empresas por cada 100.000 habitantes, incluso por encima de Barcelona. Madrid lidera este ranking con 6,61 grandes empresas por cada 100.000 habitantes, seguida de A Coruña con 3,1, Bizkaia con 3,03, Barcelona con 2,68 y Zaragoza con 2,43.

En el grupo de provincias con entre 15 y 49 sedes aparecen varias capitales autonómicas y zonas costeras con peso industrial, logístico o turístico, como Bizkaia y A Coruña, con 35 sedes cada una, o Sevilla, con 33. En estos territorios, la gran empresa cumple un doble papel: actúa como ancla económica local, sosteniendo empleo cualificado y cadenas de suministro, y como conectora global, al vincular economías regionales con centros de decisión externos.

Ciudad Real o Badajoz, con menos de cinco sedes

En el extremo opuesto, la mayoría de las provincias se sitúan en niveles de concentración muy baja, entre una y cinco sedes, o incluso nula, como es el caso de Ciudad Real o Badajoz. Esta distribución dibuja lo que Tinsa define como una “España de grandes vacíos empresariales”, con implicaciones directas sobre el empleo directivo, la presencia de perfiles altamente cualificados y la capacidad de influencia económica de estos territorios.

La menor concentración de sedes limita la atracción y retención de talento y condiciona el dinamismo demográfico a largo plazo, además de reducir el peso de estas provincias en los grandes foros empresariales, financieros y regulatorios. No obstante, el informe subraya que esta situación no implica ausencia de tejido productivo, ya que muchas de estas zonas cuentan con pymes sólidas, cooperativas, clústeres sectoriales o plantas industriales relevantes.

Según Tinsa, la concentración de sedes importa porque tiene efectos tangibles sobre la competitividad territorial. Las provincias con mayor presencia de grandes empresas atraen más inversión en servicios avanzados, generan más empleo de alto valor añadido y desarrollan ecosistemas de innovación más densos. En cambio, las provincias con baja o nula concentración necesitan estrategias específicas para conectarse mejor con estos centros de decisión o especializarse en nichos donde puedan aportar ventajas competitivas, aunque la sede corporativa se encuentre en otro territorio.