El Tesoro cierra febrero con una subasta clave en un entorno de tipos estables

Finanzas | 16/02/2026

TESORO PUBLICO

El Tesoro Público celebrará el próximo 19 de febrero una emisión de deuda a medio y largo plazo con la que cerrará el calendario de subastas del mes. La operación se produce en un contexto marcado por la decisión del Banco Central Europeo de mantener sin cambios los tipos de interés, con la tasa de depósito en el 2 %, el tipo de las operaciones principales en el 2,15 % y la facilidad marginal de préstamo en el 2,40 %.

En esta subasta, el Tesoro ofrecerá bonos del Estado con vida residual de tres años y tres meses y cupón del 3,50 %, una nueva referencia a cinco años con cupón del 2,6 % y obligaciones a diez años con cupón del 3,30 %. El mantenimiento de tipos por parte del BCE configura un entorno de estabilidad monetaria que condiciona el coste de financiación soberana.

Estrategia de financiación para 2026

El organismo prevé necesidades de financiación neta de 55.000 millones de euros en 2026, la misma cifra que en 2025. De este importe, 50.000 millones corresponderán a deuda a medio y largo plazo —bonos, obligaciones, deuda en divisas y préstamos— y 5.000 millones a letras del Tesoro.

En términos brutos, las emisiones totales alcanzarán los 285.693 millones de euros, un 4,2 % más que el cierre estimado de 2025, debido al mayor volumen de amortizaciones previsto. De esa cifra, 176.935 millones corresponderán a deuda a medio y largo plazo, mientras que 108.758 millones se destinarán a letras, lo que supone incrementos del 3,1 % y del 5,9 %, respectivamente.

Vida media y contexto macroeconómico

En 2025, la vida media de la deuda española se situó en 7,93 años, su nivel más alto desde 2021, manteniéndose en el entorno de los ocho años por quinto ejercicio consecutivo. Este alargamiento contribuye a mitigar el impacto de posibles variaciones en los tipos de interés sobre el coste total de la deuda.

El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha señalado que la decisión más adecuada en el actual entorno internacional es mantener los tipos, aunque no descarta revisiones si el contexto económico lo exige, un factor que seguirá influyendo en la estrategia de financiación del Estado.