La inflación de Japón cae al 1,5 %, por debajo de su objetivo

Actualidad | 20/02/2026

La inflación anual de Japón se moderó hasta el 1,5% en enero, situándose por debajo del objetivo del 2% del Banco de Japón por primera vez desde marzo de 2022, según los datos publicados por la Oficina de Estadísticas de Japón. El dato supone una caída significativa frente al 2,1% registrado en diciembre y refleja un cambio relevante en la trayectoria de los precios tras más de dos años por encima de la meta oficial.

La inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos frescos, descendió hasta el 2,0% desde el 2,4% del mes anterior, en línea con las previsiones de los economistas consultados por Reuters.

El efecto de los combustibles y la moderación energética

El principal factor detrás de la desaceleración fue la caída de los costes energéticos, especialmente tras la eliminación a finales de diciembre de la tasa provisional sobre la gasolina aplicada por el Gobierno japonés. Según el análisis del Norinchukin Research Institute, los precios del combustible retrocedieron de forma notable en comparación interanual, mientras que el ritmo de encarecimiento de los alimentos también se suavizó por la reducción de efectos base.

La denominada inflación “subyacente-subyacente”, que excluye tanto alimentos frescos como energía y es una de las métricas más vigiladas por el Banco de Japón para medir presiones estructurales, se desaceleró hasta el 2,6% en enero desde el 2,9% de diciembre, lo que apunta a una moderación más amplia de las tensiones inflacionistas.

Normalización monetaria pese al retroceso de la inflación

A pesar del enfriamiento de los precios, el consenso del mercado apunta a que el Banco de Japón continuará con su proceso gradual de normalización monetaria. Una encuesta de Reuters señala que la mayoría de los economistas prevé que la entidad eleve su tipo de referencia hasta el 1% antes de finales de junio, adelantando las expectativas previas que situaban ese movimiento en septiembre.

El banco central elevó en diciembre de 2025 su tipo de interés hasta el 0,75%, el nivel más alto en 30 años, y lo mantuvo sin cambios en su reunión de enero, manteniendo unas proyecciones de inflación restrictivas. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional estima que la tasa podría alcanzar en torno al 1,2% a finales de 2026, a medida que la inflación converja de forma sostenida hacia el objetivo del 2%.

Subsidios y presión cambiaria complican el escenario

El Ejecutivo liderado por la primera ministra Sanae Takaichi ha desplegado diversas medidas para aliviar el coste de la vida, incluidos subsidios al combustible lanzados a finales de 2025 y planes para suspender impuestos sobre las ventas de alimentos. Estas políticas han contribuido a moderar las lecturas de inflación, aunque añaden incertidumbre a la evaluación de las presiones subyacentes por parte del Banco de Japón.

En las actas de la reunión publicadas en enero, responsables del banco central advirtieron de que el cambio en el comportamiento empresarial hacia mayores subidas salariales y de precios, junto con una posible depreciación del yen, podría reactivar las presiones inflacionistas. Tras la publicación del dato, la divisa japonesa se debilitó ligeramente, con el cruce USD/JPY avanzando un 0,16% hasta 155,05.