Francia coordina con 35 países la reapertura de Ormuz

El bloqueo del estrecho mantiene el petróleo por encima de los 100 dólares y amenaza el suministro global

Actualidad | Energía | 27/03/2026

Francia ha convocado a 35 países para coordinar la reapertura del estrecho de Ormuz, en un intento por aliviar una crisis energética global que mantiene el crudo por encima de los 100 dólares por barril y tensiona los mercados internacionales.

El aviso llega en un contexto de máxima presión, tras las advertencias del CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, quien ha alertado de “consecuencias catastróficas” si no se restablece el tránsito por esta vía estratégica.

Un bloqueo con impacto global inmediato

El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, permanece prácticamente cerrado desde principios de marzo tras las amenazas de Irán de atacar cualquier embarcación que lo atraviese.

La interrupción ha dejado fuera de servicio cientos de millones de barriles y ha provocado una acumulación de buques en ambos lados del estrecho, con apenas una quincena de cruces semanales frente a los niveles habituales.

Ante esta situación, Arabia Saudí ha redirigido parte de sus exportaciones a través del Mar Rojo, aunque esta alternativa no compensa totalmente la capacidad del Golfo.

Escalada geopolítica y reacción internacional

El Consejo de Cooperación del Golfo ha denunciado que las acciones de Irán han superado “todas las líneas rojas”, mientras que organismos internacionales han condenado los ataques a infraestructuras civiles en la región.

El impacto se extiende a escala global: países altamente dependientes del crudo del Golfo, como Japón o Corea del Sur, han activado medidas de emergencia, incluyendo la liberación de reservas estratégicas y controles sobre los precios del combustible.

Un shock de oferta sin solución inmediata

La Agencia Internacional de Energía estima que entre 8 y 10 millones de barriles diarios están fuera del mercado, un déficit que difícilmente puede compensarse solo con reservas estratégicas.

Aunque se han producido contactos diplomáticos entre Washington y Teherán, las negociaciones siguen en fase inicial y no hay señales claras de una desescalada a corto plazo, lo que mantiene la incertidumbre sobre la evolución del mercado energético.