El FMI eleva al 5,2 % el déficit de Francia en 2026 y reclama un ajuste fiscal más intenso

El organismo rebaja al 0,6% el crecimiento de la economía francesa para este año y advierte de que el ritmo actual de consolidación será insuficiente para reducir el déficit por debajo del 3% del PIB en 2029.

Actualidad | Finanzas | 22/07/2026

El déficit presupuestario de Francia se ampliará en 2026 hasta el 5,2% del PIB, frente al 5,1% registrado el año anterior, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional.

El organismo internacional anticipa así un empeoramiento de las cuentas públicas francesas, en lugar de la reducción hasta el 5% prevista inicialmente.

La menor expansión de la economía gala está complicando los esfuerzos de consolidación fiscal de las autoridades, hasta el punto de que el FMI considera que el ritmo actual de ajuste será insuficiente para cumplir los objetivos establecidos a medio plazo.

“Los vientos en contra derivados de la guerra en Oriente Medio y la crisis energética han comenzado a afectar la actividad económica, complicando los esfuerzos de consolidación fiscal que llevan a cabo las autoridades”, señala la institución en las conclusiones de su informe anual del Artículo IV sobre Francia.

El crecimiento se moderará al 0,6%

Después de que el PIB francés creciera un 0,9% en 2025, el FMI prevé que la segunda mayor economía de la zona euro avance únicamente un 0,6% este año.

El organismo estima que el crecimiento se acelerará hasta el 0,9% en 2027 y alcanzará el 1,2% en 2028.

En cuanto a las cuentas públicas, el déficit pasaría del 5,2% del PIB previsto para 2026 al 4,9% en 2027 y al 4,5% en 2028.

Estas estimaciones alejan a Francia de su objetivo de situar el desequilibrio presupuestario por debajo del 3% del PIB en 2029.

El FMI pide una estrategia plurianual creíble

La institución advierte de que los elevados niveles de déficit y deuda, la débil dinámica de crecimiento y las crecientes presiones sobre el gasto subrayan la necesidad de adoptar una estrategia plurianual creíble y bien definida.

Entre las principales presiones presupuestarias, el FMI menciona el aumento del gasto en defensa, el envejecimiento de la población y las transiciones digital y ecológica.

A su juicio, Francia necesita liberar su potencial de crecimiento y avanzar de manera más decidida en la consolidación fiscal para poder reducir el déficit por debajo del 3% del PIB en 2029.

Aunque las autoridades francesas mantienen este compromiso y se apoyan en el desempeño fiscal registrado en 2025, el organismo considera que la consolidación “sigue avanzando más lentamente de lo previsto”.

El proceso continúa, además, expuesto a importantes riesgos de implementación, en un contexto marcado por la celebración de elecciones presidenciales a comienzos de 2027.

El ajuste actual no será suficiente

“Sin medidas adicionales, el ritmo actual de ajuste sería insuficiente para que Francia cumpla los objetivos de su Plan Estructural Fiscal a Medio Plazo”, sostiene el FMI.

La institución valora como apropiada la respuesta adoptada hasta ahora por el Gobierno francés ante la crisis energética.

No obstante, considera que las ayudas deben seguir siendo limitadas, temporales y dirigidas a los colectivos más vulnerables, de manera que se preserven los incentivos del mercado y se contengan los costes fiscales.

Un esfuerzo anual equivalente al 0,8% del PIB

De cara al periodo comprendido entre 2027 y 2029, el FMI recomienda a Francia concentrar una parte sustancial del esfuerzo fiscal al inicio del proceso.

En concreto, propone un ajuste equivalente a aproximadamente el 0,8% del PIB anual dentro de una estrategia plurianual actualizada y claramente definida.

El objetivo sería encauzar firmemente la deuda pública hacia una senda descendente y reforzar la credibilidad de la política fiscal francesa.

El organismo también defiende que este proceso se apoye en un paquete de medidas y reformas fiscales de calidad a medio plazo.

Estas actuaciones deberían permitir reorientar el gasto, mejorar su eficiencia, fortalecer las finanzas públicas y respaldar la sostenibilidad de la deuda, al tiempo que se mantiene margen para atender las necesidades prioritarias de gasto.

“Si se orientan adecuadamente, se planifican cuidadosamente y se complementan con reformas estructurales que impulsen el crecimiento, estos esfuerzos de racionalización preservarían la equidad, protegerían a los más vulnerables y apoyarían el crecimiento a medio plazo”, concluye el FMI.