Las gestoras alertan del deterioro fiscal de Francia y de sus posibles efectos sobre la banca

El fuerte aumento de los costes de financiación de Francia está elevando la preocupación entre las grandes gestoras internacionales, que advierten del reducido margen fiscal del país y comienzan a identificar riesgos para su sector bancario. La rentabilidad del bono francés a diez años ha llegado a rozar el 5 %, su nivel más alto desde 2002.

Actualidad | Finanzas | 13/10/2026

La presión sobre la deuda soberana francesa se ha intensificado durante las últimas semanas en un contexto marcado por los elevados déficits públicos, el encarecimiento energético, los mayores tipos de interés y la incertidumbre política.

El rendimiento del bono del Estado a diez años, conocido como OAT, ha llegado a alcanzar el 4,99 %, mientras que su diferencial respecto al Bund alemán se ha situado en torno a los 150 puntos básicos.

«El panorama técnico no nos lleva a creer que hayamos alcanzado aún un techo. De hecho, consideramos que varios políticos son culpables de echar leña al fuego con diversos comentarios irresponsables, y el entorno es tal que, lamentablemente, abunda la falta de criterio por parte de quienes ocupan puestos de liderazgo o de quienes aspiran a ellos», ha argumentado el gestor de carteras de TwentyFour AM (boutique de Vontobel), Jakub Lichwa, en un estudio reciente.

El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, ha reconocido que la situación fiscal es «muy compleja», aunque ha descartado por el momento la necesidad de una intervención del Banco Central Europeo (BCE).

«Francia no debería buscar soluciones en Fráncfort, las soluciones están en casa», defendió Moulin, que ha señalado la necesidad de aprobar un presupuesto que permita avanzar en la reducción del déficit.

Las gestoras ven una economía «sin red de seguridad»

El economista jefe de Ostrum AM, Philippe Waechter, advierte de que la combinación de estancamiento de los ingresos, inflación energética, elevados tipos de interés y falta de margen presupuestario ha dejado a la economía francesa «sin red de seguridad».

Según su análisis, el problema no reside únicamente en el deterioro de determinados indicadores, sino en la menor capacidad del país para responder a nuevos episodios de tensión.

«En una economía que cuenta con reservas fiscales y financieras, los efectos de una perturbación se transmiten gradualmente y pueden absorberse con el tiempo. Hoy ya no ocurre así. La coincidencia de múltiples desequilibrios y la sucesión de perturbaciones dejan a la economía sin motores de crecimiento, al tiempo que erosionan su capacidad de adaptación y su flexibilidad para realizar los ajustes necesarios», ha remachado el economista Jefe de Ostrum AM.

Desde Allianz Global Investors, Sean Shepley considera que atraer nuevos compradores de deuda francesa exigirá no solo una rentabilidad suficientemente elevada, sino también señales de disciplina presupuestaria.

El experto advierte, no obstante, de que «los compromisos electorales y su posterior ejecución no siempre van de la mano».

La presión empieza a alcanzar a los bancos

Las tensiones también están teniendo reflejo en las principales entidades financieras francesas.

Durante las últimas sesiones, BNP Paribas, Crédit Agricole y Société Générale han registrado un comportamiento inferior al de otros bancos europeos tanto en renta variable como en los mercados de crédito.

En cinco sesiones, BNP Paribas ha retrocedido un 2,4 %, Crédit Agricole un 3,7 % y Société Générale alrededor de un 5 %.

Uno de los riesgos señalados por las gestoras procede del incremento del rendimiento de la deuda soberana. Los bancos mantienen activos de larga duración, como las hipotecas, financiados en buena medida mediante depósitos, por lo que un entorno de financiación más exigente puede presionar sus márgenes.

Los analistas también advierten de que un eventual deterioro adicional de la calificación crediticia soberana podría trasladarse a los costes de financiación de las entidades.

«El sector sería menos competitivo a nivel mundial y limitaría la concesión de créditos», ha adelantado el gestor de carteras TwentyFour AM como una de las probables consecuencias.

A ello se suma el riesgo de que la necesidad de reducir el déficit lleve a elevar la presión fiscal sobre sectores con una elevada generación de beneficios, incluida la banca.

La exposición directa a la deuda francesa es limitada

Pese a las señales de tensión, las entidades francesas cuentan con algunos elementos que reducen su vulnerabilidad.

Según datos del BCE citados por las gestoras, la deuda soberana francesa representa alrededor del 2,5 % de los activos totales de las entidades financieras del país, frente a porcentajes cercanos al 10 % en mercados como Italia o Grecia.

TwentyFour AM estima que la exposición a los OAT de los principales bancos franceses representa entre el 15 % y el 30 % de su capital ordinario de nivel 1 (CET1).

A ello se añade la elevada diversificación internacional de los grandes grupos.

BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole generan más de la mitad de sus ingresos fuera de Francia. En el caso de BNP Paribas, aproximadamente una cuarta parte de los ingresos procede del mercado francés y alrededor de un tercio de sus activos se encuentra en el país.

«Esto no quiere decir que la presión sobre el sector empresarial y minorista no vaya a contribuir al deterioro de la calidad de los activos de estos grupos bancarios. Sin embargo, la ventaja de la diversificación para estos grandes grupos bancarios es real y los pilares de ingresos extranjeros pueden aportar estabilidad cuando la deuda soberana nacional se enfrenta a tensiones», ha enfatizado Lichwa.

El crecimiento ofrece cierto colchón frente a la morosidad

Las gestoras consideran que la evolución económica será otro de los factores determinantes para medir el impacto final sobre los balances bancarios.

Mientras Francia mantenga tasas de crecimiento positivas, el riesgo de un deterioro pronunciado de los préstamos y de un incremento significativo de la morosidad permanecería más contenido.

Los elevados niveles de ahorro de los hogares también pueden actuar como elemento de protección frente a la incertidumbre económica y política.

«Existe cierto margen para que estas tasas de crecimiento se reduzcan antes de que nos veamos inmersos en un entorno recesivo, que normalmente iría acompañado de un aumento de los NPL. También cabe destacar que las tasas de ahorro en Francia siguen siendo elevadas, lo que debería proporcionar cierto colchón frente a los obstáculos provocados por la incertidumbre política», ha concluido el experto de TwentyFour AM.

Moody’s mantiene actualmente la calificación soberana francesa en Aa3 con perspectiva negativa ante los riesgos asociados a la fragmentación política y las dificultades para avanzar en la consolidación fiscal.