Bruselas limita a 350.000 los híbridos procedentes de China y deja fuera de la cuota a los eléctricos
La Unión Europea y China han alcanzado un acuerdo para limitar a 350.000 unidades anuales las importaciones de vehículos híbridos e híbridos enchufables fabricados en el gigante asiático. La medida, que podrá incrementarse un 6 % cada año durante cuatro ejercicios, no incluirá a los coches totalmente eléctricos.
Actualidad | Motor | 13/10/2026

El acuerdo fue alcanzado tras las negociaciones mantenidas entre el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, dentro de los esfuerzos de Bruselas y Pekín por reequilibrar sus relaciones comerciales.
La Comisión Europea estima que las importaciones de vehículos híbridos procedentes de China podrían alcanzar las 800.000 unidades en 2026.
Con la nueva cuota de 350.000 vehículos anuales, Bruselas pretende reducir significativamente estos flujos durante los próximos años.
El límite podrá aumentar un 6 % cada año y tendrá inicialmente una duración de cuatro años.
Los vehículos totalmente eléctricos no estarán incluidos en este mecanismo, aunque las importaciones de eléctricos de batería fabricados en China están sometidas a otras medidas comerciales de la Unión Europea.
Según los datos correspondientes a 2025 citados por la patronal europea ACEA, la UE importó más de un millón de turismos fabricados en China y el 42,9 % fueron eléctricos puros, alrededor de 430.200 unidades.
La cuota dependerá del lugar de fabricación
La medida comenzará a aplicarse provisionalmente a principios de diciembre mediante una salvaguardia comercial.
El mecanismo tendrá en cuenta el país en el que se haya fabricado el vehículo y no la nacionalidad de la compañía.
De este modo, un híbrido producido en China estará sometido a la cuota correspondiente a ese país aunque pertenezca a un fabricante europeo. Por el contrario, un automóvil de una marca china producido dentro de la Unión Europea no computará dentro del límite asignado a China.
Lo mismo ocurriría si un fabricante chino produce sus vehículos en un tercer país: las unidades quedarían vinculadas a la cuota correspondiente a ese territorio.
Con este planteamiento, Bruselas busca limitar el crecimiento de las importaciones y, al mismo tiempo, favorecer que los fabricantes asiáticos desarrollen capacidad productiva dentro de Europa.
Una vez agotada la cuota establecida para un país, las autoridades aduaneras dejarían de autorizar nuevas entradas de los vehículos afectados por la salvaguardia.
China abre su mercado a más productos europeos
El pacto incorpora también concesiones para las exportaciones de la Unión Europea hacia China.
Pekín permitirá un mayor acceso a su mercado para productos europeos que actualmente representan alrededor de 4.000 millones de euros en exportaciones.
Entre ellos figuran el aceite de oliva, componentes de automoción, calzado y helados.
La eliminación o reducción de determinados aranceles, prevista a partir de enero, supondrá según las estimaciones comunitarias un ahorro de unos 225 millones de euros en tasas aduaneras.
Un canal específico para tierras raras
Otro de los puntos del acuerdo afecta a las tierras raras y los imanes, materiales estratégicos para industrias como la automoción, las energías renovables y otras tecnologías avanzadas.
China mantendrá sus controles a las exportaciones, pero habilitará un denominado canal verde destinado a agilizar la concesión de licencias a usuarios europeos.
La medida pretende facilitar el suministro a las compañías de la UE en un ámbito que se ha convertido en uno de los principales focos de tensión comercial entre ambas economías.
El entendimiento llega después de meses de negociaciones entre Bruselas y Pekín ante el creciente desequilibrio de la relación comercial y será trasladado ahora a los líderes de los Estados miembros para su análisis.









