Gerardo Fernández Calvo, CEO y Presidente de chocolates Trapa

Fundada en 1891 por los monjes trapenses, Chocolates Trapa es una de las firmas chocolateras más icónicas de España. Una empresa 100 % española que a partir de 2013 inició un nuevo rumbo de la mano de una familia palentina que quiso invertir en su tierra y modernizar la marca y su porfolio en base a tres pilares: innovación, estilo y conciencia social y medioambiental.  En la actualidad Chocolates Trapa cuenta con cerca de 150 trabajadores, con más de 120 distribuidores en España y con presencia en 50 países, así como con un porfolio de 290 referencias. Gerardo Fernández Calvo dirige la compañía desde 2013, momento en el que la empresa inició una profunda transformación industrial, comercial y estratégica que hoy desgranamos.

Trapa ha pasado de facturar apenas 1,5 millones de euros en 2013 a alcanzar los 85 millones en 2025, tras más de una década de crecimiento a doble dígito. ¿Cuáles han sido las claves de esta transformación empresarial y qué aprendizajes deja el proceso de rescate y relanzamiento de una marca histórica?

La transformación de Trapa se explica por la combinación de varios factores. En primer lugar, por una apuesta decidida y sostenida por la marca y por el producto. Cuando asumimos el reto de relanzar Trapa, partíamos de una compañía con una historia y un enorme reconocimiento, pero que necesitaba recuperar su capacidad de competir y crecer.

Durante estos años hemos trabajado para modernizar la compañía sin renunciar a nuestra esencia, con una clara apuesta por la innovación, por la mejora y ampliación de nuestra propuesta de productos —como demuestra, por ejemplo, la eliminación del aceite de palma y el gluten— y por el desarrollo de una estrategia comercial y de distribución cada vez más ambiciosa. Todo ello se ha visto acompañado de una firme apuesta por la internacionalización, que nos ha permitido ampliar nuestra presencia en nuevos mercados y diversificar nuestro crecimiento.

Pero, sobre todo, este proceso ha requerido visión a largo plazo, constancia y capacidad de adaptación. Pasar de 1,5 millones de euros de facturación en 2013 a 85 millones en 2025 es el resultado de muchos años de trabajo y de una estrategia sostenida, no de una decisión puntual.

El principal aprendizaje es que una marca histórica tiene un enorme valor, pero ese valor hay que saber actualizarlo y ponerlo al servicio de las nuevas generaciones de consumidores. Rescatar una compañía no significa simplemente recuperar lo que fue, sino construir sobre su legado para convertirla en una empresa competitiva, innovadora y preparada para el futuro. En nuestro caso, hemos querido preservar la identidad de Trapa, pero con una visión de crecimiento, profesionalización y apertura al mundo.

La compañía superó en 2025 sus previsiones iniciales de 75 millones de euros y mantiene el objetivo de llegar a los 100 millones en 2027. ¿Qué palancas deben impulsar ese nuevo salto de crecimiento en los próximos ejercicios?

El crecimiento de Trapa en los próximos ejercicios se apoyará fundamentalmente en dos grandes palancas: la innovación y la internacionalización.

La innovación es clave para seguir generando valor y responder a la evolución de los hábitos de consumo. En Trapa estamos trabajando para ampliar y renovar nuestra propuesta de productos, con nuevas referencias, formatos y soluciones que nos permitan llegar a más consumidores y reforzar nuestro posicionamiento en el mercado.

La segunda gran palanca es la internacionalización. Queremos seguir creciendo fuera de España, consolidando nuestra presencia en los mercados en los que ya estamos presentes y abriendo nuevas oportunidades en aquellos países donde existe potencial para nuestras marcas y productos. El objetivo es que el crecimiento internacional tenga cada vez un mayor peso dentro de la compañía.

La combinación de ambas estrategias —innovar para ser más relevantes y expandirnos internacionalmente— será determinante para seguir creciendo de forma sostenible y alcanzar el objetivo de los 100 millones de euros en 2027.

En los últimos años, Trapa ha invertido más de 60 millones de euros en la modernización de su planta de Palencia, reconocida como una de las fábricas de chocolate más modernas de Europa. ¿Qué papel ha jugado la inversión industrial en la competitividad de la compañía?

La inversión industrial ha sido absolutamente determinante. Los más de 60 millones de euros destinados a modernizar nuestra planta de Palencia no representan únicamente una mejora tecnológica de las instalaciones, sino una apuesta estratégica por el futuro de la compañía.

Contar con una de las fábricas de chocolate más modernas de Europa nos permite ser más eficientes, mejorar nuestra capacidad productiva, desarrollar nuevos productos y responder con mayor rapidez y flexibilidad a las necesidades del mercado. También nos permite mantener unos elevados estándares de calidad y avanzar en ámbitos cada vez más importantes, como la sostenibilidad y la eficiencia de los procesos.

Además, esta inversión ha sido fundamental para acompañar el crecimiento de Trapa. No se puede aspirar a crecer de forma sostenida y competir en mercados internacionales sin contar con una base industrial sólida, moderna y preparada para el futuro.

En definitiva, la modernización de nuestra planta de Palencia nos ha permitido reforzar nuestra competitividad, pero también preservar y desarrollar en España una capacidad industrial de primer nivel. Para nosotros, invertir en industria es invertir en producto, en innovación, en empleo y en el futuro de la compañía.

La marca ha ampliado su catálogo hasta superar las 300 referencias y ha reforzado su presencia en la gran distribución y en más de 50 mercados internacionales. ¿Cómo se equilibra la diversificación del porfolio con la necesidad de preservar la identidad de una marca con 135 años de historia?

La diversificación de nuestro porfolio no debe entenderse como una ruptura con la identidad de Trapa, sino como una forma de hacerla evolucionar. Una marca con 135 años de historia tiene unos valores y un legado que debemos preservar, pero también tiene que ser capaz de responder a los nuevos hábitos, necesidades y preferencias de los consumidores.

Nuestro objetivo es innovar sin perder nuestra esencia. Cada nuevo producto debe mantener los estándares de calidad y el vínculo con el chocolate que forman parte del ADN de Trapa, al mismo tiempo que nos permite explorar nuevas categorías, formatos, recetas y tendencias de consumo.

Superar las 300 referencias nos permite llegar a más consumidores y estar presentes en más momentos de consumo, pero siempre bajo una misma identidad de marca. La clave está en crecer y diversificar manteniendo una propuesta coherente.

 

“Contar con una de las fábricas de chocolate
más modernas de Europa nos permite ser
más eficientes, mejorar nuestra capacidad
productiva, desarrollar nuevos productos y
responder con mayor rapidez y flexibilidad
a las necesidades del mercado”

 

Trapa fue pionera en eliminar el aceite de palma de todo su portfolio y ha apostado por nuevas formulaciones y procesos más eficientes. ¿Hasta qué punto la innovación en alimentación debe responder hoy tanto al sabor como a las nuevas exigencias sociales y medioambientales del consumidor?

Hoy la innovación en alimentación debe responder necesariamente a ambas dimensiones: al sabor y a las nuevas exigencias sociales y medioambientales. El consumidor quiere disfrutar de un buen producto, pero también quiere saber cómo se ha elaborado, qué ingredientes contiene y cuál es el impacto de los procesos que hay detrás.

En Trapa entendemos que la innovación debe estar al servicio de esa evolución. Fuimos pioneros en eliminar el aceite de palma de todo nuestro portfolio y también el gluten. Además, hemos seguido trabajando en nuevas formulaciones y en procesos más eficientes, buscando siempre un equilibrio entre calidad, sabor, nutrición y sostenibilidad.

Para nosotros, la sostenibilidad no es una tendencia pasajera, sino una responsabilidad y un criterio que debe integrarse progresivamente en toda la cadena de valor. Esto implica revisar los ingredientes, mejorar los procesos productivos, ser más eficientes en el uso de los recursos y responder a las expectativas de una sociedad cada vez más consciente.

Al final, el reto consiste en innovar sin renunciar a lo esencial: el sabor y la calidad. La verdadera innovación es conseguir que un producto sea mejor para el consumidor y, al mismo tiempo, avanzar hacia una forma de producir más responsable y eficiente.

Coincidiendo con el 135 aniversario, la compañía está impulsando colaboraciones con marcas españolas como Casty, Viena Capellanes, Iberia Express, Interflora o E. Moreno. ¿Qué busca Trapa con estas alianzas y cómo ayudan a ampliar los momentos de consumo del chocolate?

Estas colaboraciones responden a una idea muy clara: queremos que Trapa esté presente en más momentos de la vida de los consumidores y que el chocolate se integre en contextos de consumo cada vez más diversos.

Con motivo de nuestro 135 aniversario, hemos querido colaborar con marcas españolas que, al igual que Trapa, cuentan con una identidad propia, una historia y una fuerte conexión con los consumidores. Estas alianzas nos permiten explorar nuevos territorios y llegar a públicos diferentes, asociando el chocolate a distintos momentos de consumo.

El objetivo no es simplemente realizar colaboraciones puntuales, sino generar propuestas que aporten valor a ambas marcas y que permitan ampliar las ocasiones de consumo. El chocolate tiene una enorme capacidad para acompañar momentos muy diversos y creemos que todavía existe un gran potencial para seguir explorando esas oportunidades.

Además, estas alianzas nos permiten poner en valor el talento y la capacidad de innovación de otras compañías españolas. Para Trapa, formar parte de ese ecosistema y colaborar con marcas de distintos sectores es también una manera de seguir construyendo marca y de acercarnos a nuevos consumidores sin perder nuestra identidad.