España registra una de las mayores subidas de los alimentos de la UE, solo por detrás de Chipre

España registró en agosto un incremento interanual del 2,3 % en el precio de los alimentos, la segunda mayor subida de la Unión Europea, únicamente por detrás de Chipre, donde el avance alcanzó el 3,8 %. La presión sobre la cesta de la compra se intensificó además en septiembre, cuando los alimentos se encarecieron un 2,7 %.

Actualidad | Empresa | 15/10/2026

Los últimos datos disponibles de Eurostat sitúan a España claramente por encima de las principales economías europeas. Francia e Italia registraron en agosto una subida interanual del 1,1 % en el precio de los alimentos, menos de la mitad que España, mientras que Alemania anotó un incremento de apenas el 0,2 %.

En Bélgica los precios permanecieron estables, mientras que descendieron un 1 % en Países Bajos y también bajaron en Dinamarca. Suecia registró la caída más pronunciada, con un retroceso del 6,2 %.

La evolución española se ha deteriorado posteriormente. Los datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que los alimentos se encarecieron un 2,7 % interanual en septiembre.

Los supermercados absorben parte del aumento de costes

Las cadenas de supermercados están tratando de limitar el impacto sobre los consumidores mediante mejoras de eficiencia, ajustes de márgenes y la absorción de parte de los incrementos de costes para evitar trasladarlos inmediatamente a los precios finales.

El sector advierte, sin embargo, de que su capacidad para mantener esta estrategia es limitada si continúan aumentando los costes de aprovisionamiento, transporte y energía.

La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) calcula que las empresas acumulan un sobrecoste superior a 130 millones de euros como consecuencia del encarecimiento de la energía y los combustibles tras el inicio del conflicto en Oriente Medio.

Según la patronal, este incremento supone entre 20 y 25 millones de euros mensuales adicionales para el sector.

Los servicios de ajuste eléctrico se han encarecido un 53 % en un año, mientras que el gasóleo ha aumentado un 35,5 % y las materias primas empleadas para fabricar envases de plástico han registrado un incremento del 25 %.

Pese a estas presiones, Asedas destaca que los alimentos aumentaron en septiembre más de dos puntos por debajo del IPC general, que alcanzó el 4,9 %.

«La variedad del surtido, de enseñas y de tipos de tiendas que están a disposición del consumidor, hace que éste tenga herramientas para luchar contra el incremento de precios», sostiene la asociación.

El sector defiende la eficiencia de la cadena alimentaria

Asedas señala que los distintos factores que están elevando los costes dentro del sector agroalimentario presentan ritmos y mecanismos de transmisión diferentes, a los que se añade la estacionalidad propia de las campañas agrícolas.

Aun así, la organización considera que «la cadena está funcionando eficientemente, como se refleja en la contención que desde el mes de marzo se observa en los precios de los alimentos en un escenario de inflación generalizada».

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, había reclamado recientemente a las empresas que evitasen encarecer sus productos.

Las compañías del sector advierten, no obstante, de que si las actuales tensiones se mantienen, una parte creciente de los aumentos de costes terminará trasladándose al consumidor.

La industria alimentaria reclama más ayudas

La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) también ha advertido del impacto que el encarecimiento energético y logístico está teniendo sobre las empresas.

La patronal considera insuficientes las medidas anunciadas por el Gobierno para afrontar las consecuencias del shock energético provocado por la prolongación del conflicto en el Golfo y reclama ayudas directas para evitar que el aumento de los costes termine comprometiendo la actividad empresarial.

FIAB también considera necesario facilitar nuevas alternativas de financiación, avales y liquidez en un escenario en el que el incremento del riesgo está dificultando el acceso de las compañías a soluciones disponibles en condiciones de mercado.