La apreciación del euro ha reabierto el debate interno en el BCE. ¿Hasta qué punto el tipo de cambio puede condicionar el próximo movimiento de tipos?

Es evidente que va ser un factor que los miembros del BCE tendrán en cuenta. Ya lo adelantaba  Villeroy antes de la reunión del banco de la semana pasada y Lagarde reiteró en la misma que deberán vigilar de cerca la evolución del tipo de cambio. En dicha reunión, la presidenta señaló la apreciación del euro como un riesgo a la baja tanto para el crecimiento como para la inflación y llegó a advertir que una mayor apreciación del euro podría provocar que la inflación caiga por debajo de las expectativas. Dicho esto, no parece que las alarmas estén sonando todavía en el banco central.

¿Es este repunte del euro un fenómeno coyuntural o el inicio de una tendencia estructural? Se habla de que  un euro fuerte podría frenar la la recuperación industrial y exportadora europea.

Tal y como señalaba Lagarde en la reunión del pasado jueves, a pesar de la reciente apreciación del euro, la moneda se mantiene en torno a la media histórica. Además, está experimentando una evolución muy similar frente al dólar que la que vivió en el primer mandato de Trump. La pregunta de si es una tendencia coyuntural o estructural dependerá de los mandatos que sigan a los del actual presidente estadounidense. Lo que cabe esperar mientras Trump siga en la Casa Blanca es una política exterior errática que mine la confianza de los inversores en el dólar estadounidense. Este fenómeno, junto con las presiones a la Fed, han sido dos factores clave que han presionado al dólar a la baja y que son exclusivamente atribuibles al actual presidente estadounidense.

Los mercados ya descuentan una probabilidad creciente de recorte de tipos. ¿Puede el BCE permitirse sorprender a los mercados en este contexto de sensibilidad extrema?

Es cierto que ahora parece más probable que el siguiente movimiento de tipos del BCE sea a la baja y no al alza. Dicho esto, el mercado sigue sin descontar un movimiento de tipos en 2026 por parte del BCE, al igual que nosotros. El banco no está ni mucho menos bajo presión de recortar. La inflación se sitúa en torno al nivel objetivo y en línea con el escenario base. Las perspectivas de crecimiento están mejorando y el estímulo fiscal alemán debería apuntalar la expansión económica. Además, existen riesgos inflacionarios latentes, como posibles disrupciones en las cadenas de suministro, que podrían desviar al BCE del escenario base. El BCE sigue en “una buena posición” y no prevemos movimientos de tipos en el corto plazo.

Si la Fed mantiene tipos altos durante más tiempo, ¿puede el BCE recortar sin provocar una mayor apreciación del euro? ¿Qué escenario sería más incómodo para Europa: una Fed restrictiva o una Fed iniciando recortes antes que el BCE?

El escenario más incómodo y probable sería que la Fed continuase recortando tipos mientras el BCE los mantiene. Esto podría provocar una mayor apreciación del euro, reducir la inflación importada y minar la competitividad de nuestras exportaciones. Si se alcanzase el “umbral de dolor” en el tipo de cambio y la inflación europea empieza a caer por debajo de las expectativas del BCE, el mercado empezará a descontar con mayor agresividad recortes de tipos en la eurozona.

Si dentro de seis meses el euro sigue fuerte y la inflación baja, ¿cree que el BCE tendrá margen para seguir esperando?

El BCE ya está descontando que la inflación se mantenga por debajo del nivel objetivo en el futuro inmediato. Si empieza a caer significativamente por debajo de las expectativas del banco, creemos que innegablemente aumentará la presión para reducir los tipos de interés. Dicho esto, también hay que poner en balanza el impacto inflacionario que pueda tener el mayor gasto público alemán y las posibles disrupciones en las cadenas de suministros.