Enrique Pizarro, fundador y director general de Klinikare

Klinikare nació como un software para odontología y hoy es una plataforma integral para clínicas, laboratorios y universidades. ¿Qué papel ha jugado la inteligencia artificial en toda esa evolución?

Cuando lanzamos Klinikare, nuestro objetivo era muy claro: modernizar un sector que seguía anclado en sistemas tradicionales, locales y poco flexibles. Queríamos ofrecer una herramienta en la nube que liberara a las clínicas de los servidores, las instalaciones y la dependencia técnica.

Pero la verdadera transformación no está solo en “migrar a la nube”, sino en dotar al sistema de inteligencia. Es decir, que aprenda, que se anticipe y que ayude a tomar decisiones.

Nuestros modelos de IA ya son capaces de detectar qué tratamientos tienen más probabilidad de ser aceptados por los pacientes, quiénes corren más riesgo de abandonarlos o qué tareas de recepción están consumiendo demasiado tiempo. Esa información, que antes dependía de la intuición del equipo, hoy se traduce en datos objetivos que mejoran la gestión y la rentabilidad de la clínica.

El contexto también acompaña. En España, el mercado de software sanitario basado en la nube —el modelo SaaS— generó en 2024 más de 205 millones de dólares y se prevé que alcance los 636 millones en 2030, según Grand View Research. Es un crecimiento del 20 % anual, una cifra que habla por sí sola.

¿Cómo ha transformado vuestro Asistente de Recepción con Voz e IA el funcionamiento diario de una clínica y qué grado de satisfacción muestra el paciente?

Piensa en una clínica que nunca “cierra la puerta”, que responde al paciente a cualquier hora, incluso fuera del horario de recepción; que confirma citas, envía recordatorios y responde por WhatsApp o por teléfono sin hacer esperar. Eso es exactamente lo que hace nuestro Asistente de Recepción con Inteligencia Artificial.

El asistente gestiona de forma automática más de quince tareas distintas, desde la confirmación de citas hasta el seguimiento de pagos o la comunicación postratamiento, liberando al equipo de tareas repetitivas y permitiéndole que se centre en la atención personal al paciente.

Las clínicas que trabajan con nosotros han visto cómo mejora la satisfacción de sus pacientes y se optimizan los recursos del personal.

Cuando a eso le sumas la voz natural, la mensajería y la analítica que aporta la IA de Klinikare, el impacto se multiplica: más eficiencia, menos huecos vacíos en la agenda y una experiencia de paciente más cercana y profesional.

Los “no-shows” son un gran problema económico. ¿Cómo logra Klinikare reducirlos hasta un 50 % con el uso de la IA?

Los no-shows, o las citas a las que el paciente no acude, son uno de los grandes quebraderos de cabeza en cualquier clínica. No solo afectan a la facturación, también desorganizan la agenda y desmotivan a los equipos.

Para que nos hagamos una idea, distintos estudios del sector cifran el impacto económico de las ausencias en entre 2.500 y 7.500 euros mensuales por clínica, dependiendo de su tamaño. Es una cantidad enorme si pensamos que cada hueco vacío es tiempo perdido y personal ocioso.

En Klinikare llevamos tiempo trabajando para reducir ese problema, y los resultados son claros: las clínicas que usan nuestro Asistente de Recepción con IA han logrado disminuir las ausencias hasta en un 50 % en menos de seis meses.

¿El secreto? La combinación de tres cosas. Primero, prevención: el sistema recuerda y confirma automáticamente cada cita con mensajes personalizados por voz o WhatsApp. Segundo, predicción: nuestra IA guarda la información de los pacientes que suelen faltar a su cita, los que no responden o los horarios más complicados de llenar en la agenda, y prioriza la comunicación para evitar la falta de asistencia. Por último, recuperación: si un paciente no confirma, el asistente reprograma el hueco o lanza recordatorios a otros pacientes para cubrirlo.

Este tipo de inteligencia aplicada a la gestión transmite algo que el paciente valora muchísimo: la sensación de que la clínica está pendiente de él.

Habéis lanzado también el Buzón Inteligente. ¿Qué aporta esta versión intermedia y cómo está ayudando a clínicas que aún no usan IA conversacional?

El Buzón Inteligente nace precisamente de escuchar a las clínicas. Las llamadas que se pierden cuando la recepción está ocupada o la clínica está cerrada. Y cada llamada que no se atiende puede ser un paciente menos, una oportunidad perdida.

Este sistema es una solución intermedia, sencilla pero muy eficaz. Cuando alguien llama y no hay nadie disponible, el Buzón Inteligente graba el mensaje, lo transcribe automáticamente y lo clasifica por prioridad: nuevas citas, urgencias, cancelaciones, presupuestos pendientes, etc. El equipo recibe la transcripción y puede responder con rapidez, sin tener que revisar grabaciones o perder tiempo identificando el motivo de la llamada.

La diferencia frente a un buzón de voz tradicional es enorme. Aquí hay inteligencia detrás del mensaje: se analiza el tono, se identifican palabras clave, se genera un resumen y se notifica al equipo. Y lo mejor es que no requiere cambiar de software ni integrar la plataforma completa de Klinikare. Funciona de forma independiente y se adapta a cualquier centralita o sistema telefónico.

Para muchas clínicas ha sido la puerta de entrada natural a la inteligencia artificial: mejoran su capacidad de respuesta, no pierden llamadas comerciales y ahorran horas de gestión manual. Al final, hablamos de eficiencia pura. Y eso, en cualquier empresa, se traduce directamente en rentabilidad.

¿Cómo convertís la seguridad —con ISO 27001, AWS y cumplimiento RGPD— en un valor añadido para vuestros clientes?

En el sector sanitario, los datos no son solo información: son confianza. Y esa confianza se gana cuando puedes garantizar que todo —desde la historia clínica hasta una firma digital— está protegido al máximo nivel.

Por eso nuestra plataforma opera sobre Amazon Web Services (AWS), que es hoy la infraestructura más fiable del mundo. Trabajamos con servidores redundantes en Frankfurt y Dublín, lo que significa que si uno falla, el otro entra en funcionamiento. Además, realizamos copias de seguridad automáticas cada pocas horas, algo fundamental cuando gestionas información tan sensible como la sanitaria.

Toda nuestra arquitectura está auditada bajo la norma internacional ISO 27001, que certifica que aplicamos los protocolos más exigentes en materia de seguridad de la información. Esto incluye la gestión de accesos, el cifrado de datos, la trazabilidad de usuarios, las restricciones por IP o por horario, y un sistema de alertas preventivas que actúa antes de que un problema llegue al cliente.

Y, por supuesto, cumplimos con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo. Cada clínica que trabaja con Klinikare sabe que su información —y la de sus pacientes— está tratada bajo las mismas normas que se exigen a una entidad bancaria. Eso genera un valor añadido muy claro: tranquilidad operativa, cumplimiento normativo y una reputación sólida frente al paciente. Al final, nuestros clientes saben que su negocio está seguro, y eso se traduce en un activo intangible pero potentísimo: la confianza.