Jorge Rivero - Director Comercial de Bodegas Marqués del Atrio

Estados Unidos sigue siendo un mercado estratégico para el vino español. ¿Cómo describiría el momento actual en términos de estabilidad y previsibilidad comercial?

Estados Unidos es el mayor consumidor de vino a nivel mundial. Es cierto, que el vino español aún está en una fase de introducción comparados a otros vinos u otros mercados. La incertidumbre no es buena para fijar una estrategia a medio plazo para un mercado.

A nivel de nuestro grupo, Estados Unidos es uno de los mercados estratégicos y, por ello, el año pasado, tomamos la decisión de establecer un equipo propio en el mercado para estar cerca de nuestros distribuidores y tomar las decisiones en primera persona, estando presentes en ese mercado.

La previsión para este año, por el momento, es mejor que la del año 2025, pero como he comentado, todo lo que genere incertidumbre no va a ser positivo para la estrategia que tenemos fijada.

Las recientes decisiones del Tribunal Supremo estadounidense han reabierto el debate sobre los límites del poder ejecutivo en materia arancelaria. ¿Cómo impacta esa incertidumbre jurídica en la planificación exportadora?

Como he comentado anteriormente, la incertidumbre no ayuda para realizar una planificación y una estrategia para introducirse en un mercado.

Tras la experiencia de los aranceles anteriores, ¿están hoy las bodegas españolas mejor preparadas para un escenario similar?

Yo creo que en época de crisis siempre se aprende. Respecto al tema de los aranceles, es cierto, que la experiencia pasada nos ha preparado para tomar estrategias comerciales y de Marketing para este tipo de situaciones, pero estos escenarios no son los óptimos.

Bodegas Marqués del Atrio abrió hace un año su filial comercial en Miami. ¿Fue una decisión defensiva frente al riesgo arancelario o una apuesta ofensiva de crecimiento?

Realmente nosotros nos gusta siempre ser pioneros y buscar soluciones ante los problemas.

Estados Unidos es un mercado inmenso, y a pesar de estas incertidumbres, hay un desarrollo comercial que se puede realizar.

Nuestro grupo al estar presente en las principales zonas vitivinícolas españolas, en concreto, 8 zonas, siempre vamos a tener un producto adaptado a las necesidades de los mercados y de los diferentes consumidores.

¿Existe el peligro de que el vino español quede atrapado entre la competencia francesa —más consolidada en EE. UU.— y productores del Nuevo Mundo con menores fricciones comerciales?

Realmente existe ese riesgo para bodegas con ofertas más limitadas. La mentalidad de nuestro grupo y de nuestra familia es saber adaptar los productos a los diferentes mercados y consumidores. Hay veces, que un producto que funciona en España o Alemania, no va a funcionar en Estados Unidos o en Asia. Por esa razón, nuestra oferta comercial es amplísima y estamos siempre trabajando en nuevos proyectos e ideas.

Nuestra oferta no tiene nada que ver a la que llevaba nuestro padre hace 40 años cuando empezó a exportar.

Si tuviera que anticipar el escenario más probable a dos años vista —normalización comercial, nuevo ciclo arancelario o volatilidad intermitente—, ¿cuál cree que afrontará el sector y cómo deberían prepararse las bodegas?

Esta es la pregunta del millón. Actualmente, vivimos en una sociedad muy volátil y con toma de decisiones muy rápidas para poder adaptarte a las necesidades de los clientes.

En mi opinión, es imposible saber que pasará en dos años porque aparte de los mercados dependemos del campo, donde procede la uva, y con el cambio climático, puede ser que tengamos una buena cosecha o una mala.