Meritxell Hernández, CEO y fundadora de Roll'eat
¿Qué le inspiró a fundar Roll’eat y cuál fue la visión original detrás de la empresa?
Siempre he sido muy consciente del impacto ambiental y la importancia de la sostenibilidad. Hace 20 años, en plena época de sequía, esa preocupación me llevó a crear un reductor volumétrico para cisternas, que permitía ahorrar hasta 4000 litros de agua por persona al año. Este tuvo una gran acogida en el mercado y me di cuenta de que la sostenibilidad despertaba cada vez más interés en la sociedad.
Por ello, decidí replantear el concepto inicial de ahorro de agua y enfocarlo en la reducción de residuos, otra gran preocupación social. Así nació Roll’eat, una marca con un objetivo claro: minimizar el impacto ambiental de los envoltorios de un solo uso. Me di cuenta de la enorme cantidad de desechos que producimos diariamente con bolsas de plástico, papel de aluminio y otros empaques desechables, especialmente en el ámbito escolar y laboral. De esta reflexión surgió el Boc’n’Roll, un producto que se ha convertido en una alternativa reutilizable, práctica y sostenible, ayudando a cambiar hábitos de consumo de manera sencilla y accesible.
Nuestra visión siempre ha sido la misma: fomentar un estilo de vida más responsable con el medioambiente sin renunciar a la comodidad.
«La conciencia ambiental se ha intensificado»
Roll’eat está presente en 25 mercados, incluyendo EEUU, Asia y Latinoamérica. ¿Cuáles han sido los mayores desafíos de esta expansión global?
Expandirnos a tantos mercados ha sido un reto apasionante, pero también un proceso de aprendizaje. Uno de los mayores desafíos ha sido adaptar nuestra propuesta a culturas y hábitos de consumo muy distintos, donde la percepción de la sostenibilidad varía enormemente. Aunque la tendencia hacia el consumo responsable crece, en muchos países sigue primando la comodidad sobre la reutilización, y los envases desechables continúan siendo la norma.
Además, la educación del consumidor ha sido clave: no basta con ofrecer una alternativa sostenible, hay que generar conciencia sobre el impacto real de los residuos de un solo uso. Por eso, en Roll’eat no solo vendemos productos, sino que trabajamos activamente en campañas de sensibilización y alianzas estratégicas para impulsar un cambio real en los hábitos de consumo.
¿Cómo ha cambiado su estrategia de marketing para adaptarse a diferentes culturas y mercados en su expansión internacional?
Nuestra estrategia de marketing se basa en la flexibilidad y la personalización, adaptándonos a las particularidades de cada mercado. No podemos comunicar del mismo modo en Europa, Asia o América, ya que cada región tiene su propia percepción sobre la sostenibilidad.
En algunos países, como los del norte de Europa, donde la conciencia ecológica está más arraigada, ponemos el foco en los beneficios medioambientales de nuestros productos. En otros mercados, donde la sostenibilidad aún es un concepto emergente, nos centramos en la practicidad, la comodidad y el ahorro que supone optar por alternativas reutilizables.
Además, hemos desarrollado estrategias de comunicación adaptadas a las particularidades de cada mercado. Por ejemplo, en países donde es común que los niños lleven comida al colegio, como España, o en aquellos donde los centros educativos destinan presupuesto a la educación ambiental, hemos impulsado campañas en escuelas para fomentar hábitos sostenibles desde edades tempranas. En otras regiones, colaboramos con influencers y embajadores locales para reforzar el mensaje y llegar a diferentes públicos. Estas colaboraciones nos permiten conectar de forma más cercana con los consumidores y transmitir los valores de la marca de manera auténtica y alineada con sus hábitos de consumo.
Esta capacidad de adaptación nos ha permitido posicionarnos en distintos mercados, resaltando los aspectos de nuestros productos que mejor se alinean con las necesidades y aspiraciones de cada consumidor.
Como mujer líder en una industria competitiva, ¿cuáles son las lecciones más valiosas que ha aprendido sobre liderazgo?
Creo en un liderazgo basado en la coherencia, la visión a largo plazo y el impacto positivo. Para mí, liderar Roll’eat significa impulsar una cultura de innovación, sostenibilidad y compromiso real con el cambio. La transparencia y la cercanía con el equipo son fundamentales; creo que un líder no solo toma decisiones estratégicas, sino que también inspira y moviliza hacia un propósito común.
Desde siempre he tenido una visión muy clara y una determinación inquebrantable para alcanzar mis objetivos. Nunca he contemplado otro camino que no fuera el del éxito, entendido como la capacidad de construir con libertad. Esa mentalidad ha sido clave en mi trayectoria, junto con la confianza en mis decisiones y la convicción de que cualquier reto puede convertirse en una oportunidad.
Dos factores han sido esenciales en mi forma de entender el liderazgo: la educación que recibí, basada en la idea de que las oportunidades dependen del esfuerzo y la actitud, y la experiencia de haber creado mi propio negocio a los 29 años. A lo largo del camino, he aprendido que la clave del éxito no está en el contexto, sino en la capacidad de adaptarse, de aprender y de mantener siempre el foco en la visión.
Estos son los valores que quiero trasladar a mi equipo día a día: demostrar que el liderazgo efectivo se basa en la pasión, la resiliencia y la capacidad de tomar decisiones con propósito, inspirando a otros a construir su propio futuro con libertad y, si es sostenible, aún mejor.
«Queremos seguir innovando con nuevos productos sostenibles»
¿Cómo ha cambiado la percepción del consumidor hacia los productos reutilizables de Roll’eat en la última década?
El cambio ha sido verdaderamente asombroso. Hace casi 20 años, cuando lanzamos el Boc’n’Roll, el primer porta bocadillos reutilizable del mercado, había personas que ni siquiera se cuestionaban si el papel de aluminio era malo para el medio ambiente. Hoy en día, la conciencia sobre el impacto del plástico y los desechables ha evolucionado de manera impresionante, y la gente está mucho más informada sobre las alternativas sostenibles.
Este cambio refleja una transformación generalizada en la sociedad hacia prácticas más responsables y respetuosas con el planeta. A medida que la conciencia ambiental se ha intensificado, también ha aumentado la preocupación por nuestra salud, lo que está íntimamente ligado a cómo nos cuidamos a nosotros mismos y cómo cuidamos nuestro entorno. La sostenibilidad ya no es solo un tema de ecología, sino una cuestión integral que afecta tanto a nuestra calidad de vida como al bienestar del planeta.
Además, las regulaciones gubernamentales han jugado un papel clave en este cambio, apoyando el crecimiento del sector de productos reutilizables y empujando a las empresas y consumidores a tomar decisiones más responsables. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer para que más personas vean estos productos no solo como una opción ecológica, sino como una solución práctica, económica y saludable a largo plazo.
En este contexto, productos como el Boc’n’Roll han demostrado ser más que una alternativa responsable; también son una respuesta a la creciente preocupación por lo que comemos y cómo lo hacemos. Cada vez más consumidores buscan opciones que no solo respeten el medio ambiente, sino que también promuevan un estilo de vida más saludable. Este cambio en las preferencias de consumo no solo impulsa el sector, sino que también establece un vínculo claro entre cuidar de nuestra salud y cuidar de nuestro planeta.
¿Cuál es su visión a largo plazo para Roll’eat y qué objetivos espera alcanzar en los próximos años?
Nuestra visión es seguir liderando el cambio hacia un consumo más responsable a nivel global. Queremos seguir innovando con nuevos productos sostenibles y expandir aún más nuestra presencia en mercados estratégicos. Muy pronto sale una nueva y disruptiva línea de productos con el objetivo de fomentar el residuo cero en las compras y que invita a consumidores y comercios a adoptar una manera más sostenible y responsable de hacer la compra. Se llama Good’Buy y es perfecto para decir adiós (Goodbye) a los residuos sin renunciar a la practicidad y la estética, para quienes opten por el consumo responsable.
Además, nuestro compromiso con la sostenibilidad no se limita al diseño de productos. Uno de nuestros objetivos clave es seguir trabajando en la educación y concienciación ambiental, colaborando con instituciones educativas, empresas y organizaciones para generar un impacto real en la sociedad. La sostenibilidad no solo es una cuestión de innovación, sino también de cambio cultural y de comportamiento. Por eso, queremos empoderar a nuestros consumidores con el conocimiento necesario para que puedan tomar decisiones más responsables en su día a día.
Finalmente, aspiramos a que nuestros productos se conviertan en la opción habitual, haciendo de la reutilización la norma, no la excepción. Queremos que cada vez más personas elijan soluciones sostenibles y que nuestra marca sea sinónimo de una transición hacia un futuro más verde y responsable. En Roll’eat, creemos que pequeños cambios pueden generar grandes impactos, y queremos ser el catalizador de esa transformación global.