Sergio Baragaño, arquitecto y CEO de ROOM2030

ROOM2030 fabrica en doce semanas e instala en un solo día. Esta “arquitectura viva” con espacios que crecen, se transforman o se trasladan, ¿podría convertirse en un nuevo modelo de vida y de propiedad?

Los modelos de vida han cambiado radicalmente en los últimos años y sin embargo seguimos construyendo como hace 21 siglos. La vida es dinámica, las relaciones, los lugares de trabajo… Necesitamos nuevos modelos para acercar la vivienda y dar respuesta al gran reto que tenemos como país y continente.

ROOM2030 plantea una nueva forma de hacer las cosas, en fábrica, con un mayor control de calidad, tiempos de entrega muy rápidos y precios cerrados. Nadie puede ni quiere esperar tres años por su lugar para vivir. Ofrecemos viviendas crecientes y que se pueden trasladar a una nueva ubicación con nuevos modelos de financiación y nuevas formas de habitar.

¿Cómo puede la construcción modular aportar soluciones más sostenibles y equilibradas, en términos urbanos y sociales, estando la especulación, la turistificación y la gentrificación en el punto de mira?

El ADN de la construcción modular es sostenible: sin consumo de agua y sin apenas generar residuos en fábrica. Todo está mucho más optimizado, mucho más controlado.

Un edificio nuestro se instala en un día, pero el impacto sobre el terreno final, sobre el territorio es casi inexistente.

Son edificios muy bien aislados, herméticos, lo cual hace que los consumos se reduzcan enormemente. Trabajamos con estándares pasivos y materiales circulares.

Vuestro modelo apuesta por materiales reciclados, cimentaciones reversibles y fábricas descentralizadas, ¿qué impacto medible tiene todo ello en cuanto a huella de carbono, residuos o eficiencia energética?

Nuestra cadena de valor de suministradores nos entrega materiales alineados con nuestra filosofía: acero verde, madera que almacena CO2, iluminación saludable, descanso saludable. Ejemplos de líneas de trabajo que nos ayudan a reducir nuestras emisiones más allá de lo que implica realizar un edificio en fábrica en tiempo récord.

Desde los Hoteles Paisaje en Gredos y el Pantano de San Juan hasta el edificio modular de seis alturas en Gijón, estáis demostrando que la construcción industrializada puede ser también arquitectura con identidad. ¿Qué lección extrae de estos proyectos?

Nuestros productos y sistema son ideales para el sector hotelero y modelos de negocio

donde el tiempo es clave. Son proyectos de mayor escala, donde la repetición es uno de los puntos fuertes de los edificios hechos en fábrica: series de habitaciones, edificios de apartamentos en altura o el alojamiento turístico en el Pantano de San Juan, nuestro último proyecto.

Son proyectos que nos ayudan a crecer, en volumen y en altura y que apoyan nuestros

principios de diseñar para fabricar en serie, como hacen industrias mucho más avanzadas que la construcción como la del automóvil, por ejemplo.

¿Qué tipo de cliente se interesa hoy por ROOM2030? ¿Son particulares que buscan una vivienda eficiente y personalizable o se enfoca más hacia empresas e instituciones que apuestan por un modelo más sostenible y controlado?

Tenemos clientes particulares en vivienda, promotores hoteleros o residenciales y

también empresas e instituciones en edificios de oficina. Al final, son clientes que buscan seguridad, fiabilidad, plazo y certeza de cuánto les va a costar su edificio.

La situación actual de necesidad rápida de vivienda, falta de mano de obra, incertidumbre de precios, es la tormenta final para la aceleración que necesitaba la construcción industrializada.

Aunque el modelo es ágil y adaptable, sigue requiriendo un terreno donde ubicar la vivienda. ¿Cómo aborda ROOM2030 el reto del suelo y la relación con las administraciones para facilitar su implantación?

Es algo en lo que debemos mejorar mucho como país, las licencias son necesarias y los plazos en muchos lugares son muy largos. No tiene sentido que podamos hacer una vivienda en 3 meses y tengamos ayuntamientos donde la licencia se demora un año. Es fundamental agilizar estos procesos.

Una de las grandes dudas del comprador es la seguridad: ¿cómo responden las viviendas modulares ante fenómenos climáticos extremos, incendios o catástrofes naturales?

Nuestras viviendas tienen un esqueleto estructural de acero, tremendamente sólido y sin duda el mejor material ante terremotos y otros fenómenos. Es la opción utilizada en países como Japón, uno de los más complejos en cuanto a sismos y catástrofes naturales, toda una referencia en cuando a viviendas modulares donde empresas como Toyota o Panasonic son referencia en la fabricación de las mismas.

Si miramos a 2030 o incluso más allá, ¿cómo imagina la vivienda del futuro en un contexto donde la tecnología, la sostenibilidad y la accesibilidad serán, más que tendencias, una necesidad urgente?

Imagino una vivienda que lógicamente será fabricada, no hablaremos de sostenibilidad porque nadie comprará una vivienda que no lo sea. Vuelvo a las referencias de sectores como el automóvil, el avión u objetos cotidianos como nuestro Smartphone. La exigencia a la vivienda será en esa línea y tal vez tengamos que acostumbrarnos a vivir en viviendas mejores, no necesariamente más grandes, pero si con una calidad espacial mucho mayor de lo que existe actualmente en el mercado. Viviendas más óptimas, más rápidas y más accesibles.