Arabia Saudí acelera sus oleoductos para poder exportar hasta 10 millones de barriles diarios sin depender de Ormuz
Arabia Saudí prepara una profunda ampliación de su capacidad para transportar petróleo por tierra con el objetivo de poder canalizar hasta 10 millones de barriles diarios mediante oleoductos y reducir así su dependencia del estrecho de Ormuz. El plan combina actuaciones inmediatas con inversiones estructurales que se desarrollarán durante los próximos años.
Actualidad | Energía | 14/10/2026

El ministro saudí de Energía, Abdulaziz bin Salman, ha avanzado durante el Congreso Mundial del Petróleo celebrado en Riad que el reino pretende elevar significativamente su capacidad para desviar exportaciones de crudo hacia el mar Rojo.
El objetivo de alcanzar los 10 millones de barriles diarios representa una cantidad equivalente aproximadamente al 10 % de la producción mundial de petróleo, aunque se trata de capacidad logística y no de un incremento equivalente de la producción saudí.
La estrategia permitiría al país trasladar una parte mucho mayor de su crudo desde los grandes yacimientos de la región oriental hasta la costa occidental y cargarlo allí en petroleros sin necesidad de atravesar el estrecho de Ormuz.
El conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a evidenciar la importancia estratégica de este paso marítimo, por el que tradicionalmente circula una parte sustancial de las exportaciones energéticas del Golfo.
1,2 millones de barriles adicionales en siete u ocho semanas
La actuación más inmediata consiste en reconvertir temporalmente un gasoducto doméstico para que pueda transportar petróleo.
Según explicó el ministro saudí, esta adaptación permitiría añadir hasta 1,2 millones de barriles diarios de capacidad en un plazo de apenas siete u ocho semanas.
La utilización de esta infraestructura para transportar crudo será temporal. Saudi Aramco podrá emplearla hasta mayo de 2027, cuando deberá comenzar su limpieza y reconversión para que vuelva a transportar gas antes del incremento de la demanda energética doméstica durante el verano.
El Gobierno saudí considera además que, mediante inversiones adicionales, podría incorporar hasta tres millones de barriles diarios de nueva capacidad de transporte.
El oleoducto Este-Oeste, pieza central de la estrategia
El segundo eje del proyecto es la ampliación y mejora del oleoducto Este-Oeste, una de las principales infraestructuras energéticas de Arabia Saudí.
Esta red atraviesa el país desde las zonas productoras próximas al golfo Pérsico hasta la costa del mar Rojo y ofrece una vía alternativa para exportar crudo sin atravesar Ormuz.
Riad estudia modernizar estaciones de bombeo y desarrollar nuevas infraestructuras asociadas para aumentar la capacidad conjunta de transporte mediante estas rutas terrestres.
El objetivo estructural es alcanzar los 10 millones de barriles diarios en un horizonte aproximado de dos o tres años.
Arabia Saudí busca recuperar margen para elevar su producción
La ampliación de las rutas alternativas permitiría también al reino utilizar una mayor parte de su capacidad productiva.
Arabia Saudí dispone de capacidad para producir alrededor de 13 millones de barriles diarios, aunque los problemas en las rutas marítimas han obligado a limitar el bombeo en determinados momentos.
La nueva infraestructura no supondría por sí misma un aumento de 10 millones de barriles en la oferta mundial, sino una mayor capacidad para trasladar hacia los mercados internacionales el petróleo ya producido o potencialmente disponible.
El principal objetivo es reducir el riesgo de que una interrupción del tráfico por Ormuz limite la capacidad exportadora del país.
Una alternativa estratégica ante las tensiones en Oriente Próximo
El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, constituye una de las principales rutas mundiales para el transporte de hidrocarburos y es especialmente relevante para los productores del golfo Pérsico.
La escalada de las tensiones regionales ha incrementado los riesgos para el transporte marítimo y ha elevado también los costes de envío y aseguramiento de los cargamentos energéticos.
En este contexto, Arabia Saudí está acelerando el desarrollo de corredores alternativos que permitan mantener las exportaciones incluso en escenarios de fuertes restricciones marítimas.
La reconversión temporal del gasoducto ofrecerá una respuesta inmediata, mientras que las inversiones previstas en el oleoducto Este-Oeste buscan introducir un cambio más duradero en la logística petrolera del reino.









