«Europa no solo puede, sino que debe encontrar su propio modelo de innovación»
Hablamos con José Luis Zabala Director general de SAGE
EL BOOM V | La Entrevista Cercana | 19/12/2025

¿Cómo definiría la innovación en el contexto empresarial actual? ¿Qué sectores consideraría estratégicos?
Cuando hablamos de innovación empresarial, debemos entenderla como la capacidad que tienen las organizaciones para generar, aplicar e impulsar nuevas ideas en sus procesos, productos, servicios o modelos de negocio. Esta innovación debe aportar ventajas competitivas y, sobre todo, un valor diferencial y sostenible en el tiempo.
Teniendo esto en cuenta, diría que los sectores más innovadores son aquellos donde la innovación está más presente hoy en día. En primer lugar, todo lo relacionado con la tecnología y el software. También el sector de los servicios financieros y las fintech, dada la necesidad constante de inversión y evolución que caracteriza a las empresas que operan en este ámbito.
El sector de la salud y la biotecnología es igualmente fundamental, muy innovador y con una gran consistencia. Y, por último, destacaría el sector de la distribución y la logística, que hemos comprobado —por circunstancias externas— que, cuando no funciona correctamente, puede provocar un importante parón en la economía global.
¿Qué papel juega la innovación en la estrategia SAGE? Y siendo especialistas en la implementación de la factura electrónica ¿cómo cree que ayudará esto a potenciar la innovación de las empresas españolas y su entorno?
La innovación para Sage es uno de nuestros pilares fundamentales. Contamos con un modelo de innovación abierta, en el que no somos los únicos generadores de ideas, sino que colaboramos estrechamente con nuestros proveedores, clientes y stakeholders. Todo este ecosistema impulsa una innovación constante y flexible, orientada a favorecer la evolución empresarial.
En este sentido, la facturación electrónica es un ejemplo claro de cómo la innovación se traduce en acción. Las pymes deben verla como un modelo de innovación en sí mismo, ya que implica un cambio tecnológico profundo, ahorro de costes, mejora de la eficiencia operativa y una formación continua para sus trabajadores, y al que deben incorporarse cuanto antes, incluso antes de que su adopción sea exigida por ley.
¿Qué rol cree que está jugando el desarrollo de la IA en esta disputa global por la supremacía innovadora, especialmente en el terreno de los Data Centers?
Más allá de ser una tecnología disruptiva, debe consolidarse en las pequeñas y medianas empresas a través de modelos de uso que realmente generen retorno sobre la importante inversión que requiere su adopción. Se trata de una tecnología diferencial, pero todavía con barreras de accesibilidad elevadas debido a sus costes. Los data centers, en concreto, son los encargados de albergar los datos —ese “petróleo del siglo XXI”— y de garantizar su seguridad, archivo e intercambio conforme a la normativa y regulación vigentes.
La IA debe entenderse no solo como una herramienta para gestionar los datos, sino también como un recurso interno que mejora la eficiencia operativa y la capacidad de crecimiento exponencial de las infraestructuras, cada vez más necesarias para entrenar los propios modelos de inteligencia artificial.
¿Cree que Europa puede encontrar su propio modelo de innovación o está condenada a ir a remolque de EE.UU. y China?
Europa no solo puede, sino que debe encontrar su propio modelo de innovación, uno que sea independiente y autogenerado. No estamos tan lejos de los modelos de innovación de Estados Unidos o de China, no solo en términos de inversión, sino también en la capacidad y agilidad para generar iniciativas innovadoras.
Además, es fundamental avanzar hacia un entorno de soberanía digital común que reduzca la fricción legal y normativa, y que facilite el intercambio de bienes, talento y personas entre los países europeos.
Por supuesto, también resulta esencial reforzar la colaboración público-privada para que este modelo sea realmente viable en todos los niveles. Sin esa cooperación, será difícil consolidar un verdadero modelo de innovación europeo.
¿Qué desafíos debemos superar para que la innovación en España y Europa no se quede atrás
Creo que el principal desafío es ser conscientes de dónde estamos. En términos de innovación, tanto en España como en Europa existe todavía una brecha significativa. Mientras que en Estados Unidos la inversión en I+D alcanza el 3,4 % del PIB, en Europa la media apenas supera el 2,3 %. Aún estamos lejos, y eso marca la primera gran prioridad: fomentar la inversión y apostar con más decisión por la innovación
A nivel europeo, debemos avanzar hacia un modelo de soberanía digital propio. No se trata solo de impulsar modelos de innovación europeos, sino de construir un marco común que elimine las barreras normativas excesivamente estrictas que hoy dificultan la integración y el crecimiento. Este modelo de soberanía digital facilitaría además el intercambio de talento, la atracción de profesionales y la inversión continua en formación y capacitación.
¿Qué tres palabras definirían el futuro de la innovación en España y Europa?
Yo diría que las tres palabras que definirán el futuro de la innovación en España y Europa son digitalización, compromiso y colaboración.
La digitalización es, sin duda, el eje central. Representa no solo el avance tecnológico, sino también la transformación real de los modelos empresariales. Pero para que esa digitalización sea efectiva, debe ir acompañada de compromiso: el compromiso de hacerlo posible, de pasar de la narrativa a la acción, de poner en práctica lo que ya sabemos que funciona.
Y, por último, la colaboración. El mercado europeo es rico en culturas, talento y diversidad, y esa colaboración entre países, sectores y personas es esencial para construir un ecosistema de innovación fuerte y sostenible.







