Coface eleva al 2,6 % el crecimiento de España en 2026, por encima de las grandes economías europeas
La economía española crecerá un 2,6 % en 2026 y un 2 % en 2027, según las nuevas previsiones de Coface. La entidad mejora en una décima su estimación para este año y sitúa a España por encima de las principales economías europeas y mundiales, en un contexto global marcado por las tensiones geopolíticas, el encarecimiento de las materias primas y el riesgo de un nuevo repunte inflacionista.
Actualidad | Finanzas | 15/10/2026

El nuevo ‘Coface Risk Review’ de octubre eleva hasta el 2,6 % la previsión de crecimiento del PIB español para 2026, frente al 2,5 % estimado en febrero. La cifra supera las perspectivas para Estados Unidos, con un 2,1 %; Japón, con un 0,6 %; Alemania, con un 1,1 %; Francia, con un 0,4 %; Italia, con un 0,9 %; y Reino Unido, con un 1,1 %.
Para 2027, Coface prevé que España mantenga un avance del 2 %, también superior al crecimiento esperado para Estados Unidos, del 1,9 %; Japón, del 0,9 %; Alemania, del 1,3 %; Francia, del 0,5 %; Italia, del 0,8 %; y Reino Unido, del 0,9 %.
La firma considera que la economía española mantiene una base sólida apoyada en el crecimiento del empleo impulsado por la inmigración y en los fondos de la Unión Europea. Al mismo tiempo, advierte de que las persistentes presiones inflacionistas podrían tener un impacto más visible sobre el consumo privado durante los próximos trimestres.
El crecimiento mundial se modera al 2,5 %
El escenario internacional es menos favorable. Coface prevé que la economía mundial crezca un 2,5 % en 2026, frente al 2,8 % registrado en 2025, antes de una ligera recuperación hasta el 2,6 % en 2027.
La situación geopolítica se ha deteriorado durante el verano, con un aumento de las presiones sobre los precios de las materias primas, las condiciones financieras y la actividad económica. En este contexto, Coface ha rebajado la calificación de tres países y mejorado la de otros cuatro, además de realizar 20 modificaciones en sus evaluaciones sectoriales, con 12 rebajas y ocho mejoras.
La reanudación de las hostilidades entre Irán y Estados Unidos y la intensificación del conflicto entre Ucrania y Rusia han añadido presión a las cadenas de suministro y han provocado fuertes incrementos en los precios de las materias primas.
Los hidrocarburos han registrado subidas superiores al 50 % en el caso del petróleo y cercanas al 100 % en el gas natural. Los precios de los metales continúan elevados y las materias primas agrícolas también han experimentado importantes aumentos tras los ataques a terminales portuarias del mar Negro y las olas de calor registradas en Europa durante el verano. El trigo, en concreto, acumula un incremento interanual del 40 %.
Más presión inflacionista y tipos de interés al alza
El encarecimiento de la energía y las materias primas ha reavivado los temores de un nuevo episodio inflacionista y ha llevado a los bancos centrales a endurecer nuevamente sus políticas monetarias.
La Reserva Federal ha elevado los tipos de interés en 25 puntos básicos, siguiendo los pasos del Banco Central Europeo. Desde el mínimo alcanzado a mediados de enero, el dólar estadounidense se ha apreciado más de un 6 % en términos efectivos, mientras que los tipos de interés a largo plazo han aumentado más de 100 puntos básicos en la mayoría de las principales zonas monetarias desde finales de febrero.
Por el momento, la economía mundial mantiene cierta resistencia, apoyada especialmente en las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y en los efectos de riqueza asociados. No obstante, Coface advierte de que los riesgos continúan acumulándose.
“El prolongado conflicto en Oriente Medio está reavivando el riesgo de otra crisis inflacionista mundial. El aumento de los costes de la energía, las materias primas y el transporte está obligando a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas, lo que hace que el entorno sea cada vez más difícil para los gobiernos y las empresas más vulnerables”, ha señalado Jean-Christophe Caffet, economista jefe de Coface.
Oriente Medio y el sector agroalimentario concentran las rebajas
En Oriente Medio, Coface prevé que la actividad económica se contraiga en todos los países del Consejo de Cooperación del Golfo durante 2026.
Arabia Saudí ha sufrido una rebaja de calificación desde A3 hasta A4 debido a su exposición a posibles ataques contra sus infraestructuras energéticas y rutas de exportación. Emiratos Árabes Unidos pasa de A2 a A3 y Catar de A3 a A4, en ambos casos por su vulnerabilidad derivada de la dependencia del estrecho de Ormuz.
El sector agroalimentario también ha registrado rebajas de evaluación en seis países. En Europa, Francia, Austria y Polonia se han visto afectados principalmente por las condiciones meteorológicas extremas del verano de 2026.
En Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, el riesgo procede especialmente de su dependencia de las importaciones de alimentos. Argentina, por su parte, continúa enfrentándose a un escenario financiero complicado, marcado por quiebras de empresas agrícolas, costes elevados y menores márgenes.
Una economía mundial a distintas velocidades
Estados Unidos mantiene una evolución resistente gracias al consumo de los hogares, las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial y un mercado laboral próximo al pleno empleo, con una tasa de desempleo del 4 %.
Europa presenta unos resultados ligeramente superiores a lo esperado, respaldados por la resistencia de las economías alemana y española, aunque persisten las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas francesas.
En Asia, el comportamiento es más desigual. Vietnam crecerá un 8,4 % y la India un 7,5 %, beneficiados por el gasto en infraestructuras y las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. En cambio, la demanda interna china muestra signos de debilitamiento y economías como Tailandia y Filipinas se ven afectadas por el aumento de los costes energéticos.
En África y América Latina, Coface identifica como principal riesgo la persistencia de una inflación elevada provocada por el encarecimiento de los productos agrícolas y energéticos, especialmente como consecuencia del fenómeno de El Niño.









