El campo español asume 41 millones semanales por la guerra

Actualidad | 10/03/2026

La guerra iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán ha elevado de forma significativa los costes del sector agrario español. El cierre virtual del estrecho de Ormuz —por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial— está provocando un fuerte encarecimiento de la energía y de los fertilizantes, lo que ya supone un sobrecoste de más de 41 millones de euros semanales para agricultores y ganaderos, según la organización agraria Asaja.

El conflicto también está afectando al comercio exterior agrícola, con la paralización de envíos de alfalfa deshidratada hacia los países del Golfo Pérsico, uno de los negocios agrarios más rentables para España.

Gasóleo y fertilizantes disparan los costes

El principal impacto procede del aumento del precio del gasóleo agrícola. Según Asaja, el litro ha pasado de 0,96 a 1,30 euros, lo que supone un incremento del 35,4% y un sobrecoste adicional de unos 19 millones de euros semanales para el sector.

A esta subida se suma el encarecimiento de los fertilizantes, cuyo precio medio ha aumentado alrededor de un 25%. La urea, uno de los productos más utilizados en la agricultura, ha llegado a subir cerca de un 30%, hasta situarse en torno a los 600 euros por tonelada, lo que añade otros 22 millones de euros semanales a los costes de producción.

La subida coincide además con la campaña de abonado de cobertera, uno de los periodos de mayor consumo de fertilizantes del año, lo que amplifica el impacto sobre explotaciones que ya operaban con márgenes muy reducidos.

Ante esta situación, Asaja ha criticado la falta de medidas urgentes por parte del Ministerio de Agricultura. La organización ha convocado una concentración frente al centro logístico de Exolum en Santovenia de Pisuerga (Valladolid) para protestar por lo que considera subidas especulativas del gasóleo agrícola.

La alfalfa española, bloqueada por Ormuz

El conflicto también ha golpeado a uno de los sectores exportadores más importantes del campo español: la alfalfa deshidratada. España es el primer productor y exportador europeo de este producto, con un mercado que alcanzó los 452 millones de dólares en 2025, según datos de COAG.

Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos absorben cerca del 40% de la producción nacional, unas 280.000 toneladas anuales, destinadas principalmente a la alimentación de caballos pura sangre y camellos de competición. Sin embargo, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha paralizado o desviado numerosos envíos, con cargamentos retenidos a ambos lados del paso marítimo.

Aragón, que concentra más del 60% de la producción nacional y alberga más de la mitad de las plantas deshidratadoras del país, es la comunidad autónoma más expuesta a este impacto comercial.

Algunos embarques se están redirigiendo a mercados alternativos como Malasia, aunque las organizaciones agrarias advierten de que existe riesgo de perder cuota de mercado si los compradores del Golfo recurren a proveedores de Estados Unidos, Australia o Argentina.

El sector reclama medidas urgentes

Las organizaciones agrarias consideran que la situación ya constituye una emergencia comercial. COAG ha reclamado la puesta en marcha de líneas de avales, aplazamientos financieros y gestiones diplomáticas para mantener los contratos con los países del Golfo.

Desde la organización recuerdan que España exporta alfalfa por más de 400 millones de euros al año y advierten de que el sector podría perder en pocas semanas una posición construida durante décadas si la crisis logística se prolonga.