El ciclo expansivo pierde fuerza sin cerrar la brecha de productividad con Europa

El ciclo expansivo de la economía española tras la pandemia comienza a “perder impulso” sin haber logrado cerrar una de sus principales brechas estructurales con Europa: la productividad. Así lo advierten Fedea, la Fundación Rafael del Pino y BBVA Research en una nueva edición del ‘Observatorio del Ciclo Económico en España’, elaborado con datos hasta el segundo trimestre de 2026.

Actualidad | Empresa | 21/10/2026

Aunque España ha avanzado en renta per cápita más que las ocho economías europeas utilizadas como referencia en el informe (UE8), esta mejora no se ha trasladado a la productividad por hora trabajada, que continúa prácticamente en los mismos niveles relativos que hace casi dos décadas.

La productividad sigue estancada frente a Europa

Entre 2014 y 2019, la renta per cápita española creció a una tasa anual del 2,33 %, frente al 1,33 % de la UE8. Entre 2020 y 2025, España también mantuvo un mayor avance, del 0,99 % anual frente al 0,26 % de las economías de referencia.

Sin embargo, la productividad por hora trabajada apenas ha convergido. Entre 2008 y 2013 equivalía al 73,5 % de la UE8 y entre 2020 y 2025 se situó en el 73,6 %.

Después de dieciocho años, la distancia se mantiene prácticamente intacta, pese a que el crecimiento de la productividad en los países europeos de referencia también ha sido moderado.

BBVA Research prevé que el PIB español crezca un 2,6 % en 2026 y un 2,1 % en 2027. Sin embargo, el crecimiento del PIB por persona en edad de trabajar (PET) regresaría a finales de este año a su media histórica, situada cerca del 1 % anual.

“En otras palabras, la economía seguirá creciendo, aunque el impulso cíclico positivo que ha caracterizado la recuperación posterior a la pandemia estaría llegando a su fin”, señala el informe.

La demanda sostiene el crecimiento frente a las restricciones de oferta

Durante el segundo trimestre de 2026, las perturbaciones de oferta restaron 1,1 puntos porcentuales al crecimiento interanual del PIB por persona en edad de trabajar respecto a su media histórica.

Por el contrario, los factores relacionados con la demanda y el crédito aportaron 1,3 puntos porcentuales.

Para el último trimestre del año, el escenario previsto apunta prácticamente a una compensación entre ambos componentes: la demanda y el crédito aportarían 0,4 puntos, mientras que las restricciones de oferta restarían otros 0,4.

El análisis concluye así que la demanda sigue sosteniendo la expansión, aunque sin resolver los obstáculos que limitan la capacidad productiva de la economía.

La vivienda se mantiene como uno de los principales cuellos de botella

El mercado residencial continúa destacando entre las principales restricciones de oferta. Las perturbaciones asociadas al capital residencial restaron 1,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB por PET respecto a su media histórica durante el segundo trimestre.

El informe señala que el aumento de la inversión residencial todavía no se está traduciendo en una ampliación del parque de viviendas acorde con la productividad histórica del sector.

Al mismo tiempo, la demanda de vivienda y el crédito bancario han contribuido positivamente a la actividad. Para el cierre del ejercicio, el modelo anticipa un mayor protagonismo del crédito destinado a empresas.

El mercado laboral presenta una evolución más favorable. La tasa de paro se situó en el 10 % durante el segundo trimestre de 2026, su nivel más bajo desde 2008, mientras que la participación de los salarios en el PIB a coste de los factores alcanzó el 54,3 %, prácticamente en máximos históricos.

Pese a ello, la productividad por hora trabajada tuvo durante los dos primeros trimestres del año una contribución negativa de al menos medio punto porcentual por trimestre al crecimiento interanual del PIB por PET. Las previsiones contemplan una recuperación de su aportación hacia finales de 2026.

Consumo, inversión y empleo moderarán su avance

El consumo privado, la inversión privada y el empleo equivalente a tiempo completo por persona en edad de trabajar se mantienen por encima de sus tendencias históricas, aunque el Observatorio anticipa una moderación de su crecimiento durante la segunda mitad del año.

Su dinamismo reciente se ha apoyado principalmente en factores de demanda y crédito, que han compensado las restricciones procedentes de la oferta.

El informe advierte de que este patrón abre interrogantes sobre la capacidad de mantener el ritmo de crecimiento cuando estos impulsos pierdan intensidad.

A ello se suma la posición fiscal. España mantenía a finales de 2025 una deuda pública cercana al 100 % del PIB, frente al 78,9 % registrado en la UE8.

En un contexto de retirada progresiva de los fondos europeos extraordinarios y de mayores exigencias de consolidación fiscal, el estudio considera que elevar la productividad y aliviar las restricciones de oferta serán factores decisivos para sostener el crecimiento económico.