El gas europeo se desploma tras señales de tregua con Irán

Actualidad | Energía | 11/03/2026

Los precios del gas natural en Europa han registrado fuertes oscilaciones en las últimas semanas debido al impacto del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán sobre los mercados energéticos globales. La volatilidad se ha producido en plena temporada clave de reabastecimiento de gas para el próximo invierno.

El índice de referencia europeo TTF, con sede en Países Bajos, llegó a duplicarse desde los niveles de poco más de 30 euros por megavatio hora previos al conflicto hasta superar los 60 euros a comienzos de marzo. La subida se produjo después de que Catar detuviera la producción en el complejo de Ras Laffan, el mayor centro de exportación de gas natural licuado del mundo, tras ataques con drones iraníes.

Los precios continuaron subiendo hasta rozar los 70 euros por megavatio hora el 9 de marzo, marcando el mayor avance semanal desde la crisis energética de 2022. Sin embargo, el 10 de marzo los futuros del TTF se desplomaron alrededor de un 15%, hasta situarse cerca de los 48 euros por megavatio hora, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que el conflicto podría terminar “muy pronto”.

El estrecho de Ormuz, clave para el suministro energético

La tensión en los mercados energéticos está directamente vinculada al cierre del estrecho de Ormuz, una ruta por la que normalmente transita cerca del 20% del comercio mundial de gas natural licuado.

Irán bloqueó el paso al tráfico comercial tras el estallido del conflicto, mientras que Catar advirtió de que el restablecimiento completo de las exportaciones de GNL podría tardar entre semanas y meses.

Goldman Sachs estimó que la interrupción podría reducir el suministro mundial de GNL en torno a un 19% a corto plazo. Según el banco, un cierre prolongado durante un mes podría elevar los precios del gas europeo hasta los 74 euros por megavatio hora.

Aunque Europa importa directamente una proporción limitada de gas catarí, el mercado mundial del GNL está interconectado. Por ello, una interrupción prolongada obligaría al continente a competir con Asia por cargamentos disponibles en el mercado internacional.

Reservas europeas en niveles críticos

La situación resulta especialmente delicada porque Europa afronta la temporada de recarga de sus almacenes con niveles históricamente bajos.

A finales de febrero, el almacenamiento europeo cayó por debajo del 30% de su capacidad, el nivel más bajo desde la crisis energética de 2022 y aproximadamente un 35% por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Algunos países presentan cifras especialmente reducidas. Los Países Bajos cuentan con reservas cercanas al 10,7%, mientras que Alemania se sitúa en torno al 20,6%.

Los analistas estiman que Europa deberá inyectar alrededor de 60.000 millones de metros cúbicos de gas durante el verano para cumplir con los objetivos de almacenamiento antes del invierno.

Presión geopolítica y búsqueda de soluciones

Ante la escalada energética, los ministros de energía del G7 celebraron una reunión virtual el 10 de marzo para analizar la situación. Sin embargo, no alcanzaron un acuerdo para liberar reservas estratégicas de petróleo y pidieron a la Agencia Internacional de la Energía que evalúe el impacto del conflicto.

El presidente francés, Emmanuel Macron, convocó además una reunión de líderes del G7 para abordar la crisis. Paralelamente, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha señalado su disposición a reanudar la cooperación gasista con compradores europeos, una oferta que llega en un momento incómodo para la Unión Europea, que planea eliminar progresivamente las importaciones rusas de gas licuado antes de 2026 y las de gas por gasoducto antes de septiembre de 2027.

Los economistas advierten de que el impacto económico dependerá en gran medida de la duración del choque energético. Aunque Europa está mejor preparada que en 2022 gracias a la diversificación del suministro y al crecimiento de las energías renovables, una interrupción prolongada podría volver a tensionar los mercados energéticos del continente.