El precio de la vivienda marca récord en 2025 con una subida del 13,1 %

El precio medio de la vivienda, tanto nueva como usada, cerró el año en España en máximos históricos. Según un informe de la sociedad de tasación Tinsa, el metro cuadrado alcanzó los 2.091 euros en el cuarto trimestre, lo que supone un incremento del 13,1 % respecto al mismo periodo del año anterior.

En términos reales, es decir, descontando el efecto de la inflación, el aumento interanual del precio de la vivienda se sitúa en el 10 %. Pese a este nuevo récord, el precio medio todavía se mantiene un 3,3 % por debajo del máximo alcanzado a finales de 2007. Sin embargo, desde el mínimo registrado en el verano de 2015, el coste de la vivienda en España se ha incrementado cerca de un 63,8 %. Ajustado por inflación, el valor actual continúa un 33 % por debajo del pico previo a la crisis, pero se sitúa aproximadamente un 29 % por encima del nivel más bajo de 2015.

El encarecimiento ha sido generalizado en todas las comunidades autónomas durante el año, aunque con especial intensidad en Madrid, Comunidad Valenciana, Cantabria y Baleares. La región madrileña cerró el cuarto trimestre con un aumento del 19,6 %, mientras que Comunidad Valenciana y Cantabria registraron incrementos del 15 %, y Baleares se situó en torno al 14 %. En el extremo opuesto, Ceuta y Extremadura presentaron avances inferiores al 5 %.

Las capitales de provincia concentraron, de forma general, las mayores presiones al alza. En 20 de las 52 capitales españolas se registraron incrementos interanuales superiores al 10 %, cinco más que en el trimestre anterior. Madrid capital lideró las subidas con un aumento del 20 %, seguida de Valencia, con un 17,5 %, y Palma, con un 15,3 %. Murcia, Alicante, Santander y Granada también registraron avances próximos al 15 %.

Ralentización de la demanda tras máximos recientes

El informe destaca que la resistencia del mercado laboral, la normalización del poder adquisitivo de los hogares con la moderación de la inflación y las bajadas de tipos del Banco Central Europeo a comienzos de año han contribuido a reducir el coste hipotecario y a facilitar el acceso al crédito. A estos factores se suma el aumento de la población tras la pandemia, elementos que han sostenido una demanda residencial robusta.

Entre enero y septiembre, las compraventas de vivienda aumentaron un 6,2 % interanual según los notarios, mientras que los datos del INE reflejan un crecimiento del 14,4 %. En ambos casos, el volumen de operaciones se situó en torno a las 550.000 transacciones, de las cuales el 50 % se financiaron mediante hipoteca. La constitución de nuevas hipotecas cerró el año con unas 285.000 operaciones y una cuota media aproximada de 795 euros mensuales.

Estos datos apuntan a una ralentización del ritmo de crecimiento de la demanda, que Tinsa atribuye a un mercado cercano a máximos y a la escasez de producto disponible. Para el próximo año, la directora del Servicio de Estudios de la tasadora, Cristina Arias, prevé un escenario de estabilización de la demanda en torno a los niveles actuales, apoyado en la creación de nuevos hogares y en la finalización del traslado de las bajadas de tipos al coste hipotecario, en un contexto de empleo resistente, inflación moderada y normalización del ahorro.

Pese al encarecimiento de la vivienda, la recuperación de la capacidad de compra de las familias y la contención del coste hipotecario han permitido que el esfuerzo económico necesario para adquirir una vivienda se mantenga en torno al 34 % de la renta disponible, un nivel que Tinsa considera aceptable. De cara a los próximos meses, la previsión apunta a tipos de interés en torno al 2 % y a un crecimiento de los precios de entre el 5 % y el 10 %, condicionado por la persistente escasez de oferta y una incorporación de viviendas al mercado que sigue siendo gradual e insuficiente.