Endesa elevará un 36 % su inversión en redes hasta casi 5.500 millones en 2026-2028

Empresa | Finanzas | 23/02/2026

Endesa impulsará sus inversiones en redes eléctricas hasta casi 5.500 millones de euros en el periodo 2026-2028, lo que supone un incremento superior al 36 % respecto a los 4.000 millones previstos en su anterior plan 2025-2027.

La decisión se enmarca en la nueva estrategia presentada por Enel, su matriz y accionista mayoritario con el 70 % del capital, que destinará 26.000 millones de euros a Redes dentro de un plan global de 53.000 millones para el trienio. De esa cifra, el 21 % corresponderá a Endesa, lo que equivale a unos 5.460 millones de euros para su negocio en España y Portugal.

El impulso inversor llega tras el debate regulatorio con la CNMC sobre la tasa de retribución financiera, finalmente fijada en el 6,58 % para 2026-2031, 100 puntos básicos por encima de la anterior, aunque por debajo del 7 % reclamado por las eléctricas.

Plan global de 53.000 millones y apuesta por renovables

Enel prevé elevar un 23 % sus inversiones brutas respecto al plan anterior, pasando de 43.000 a 53.000 millones de euros en 2026-2028. Además de las redes, más de 26.000 millones se destinarán al negocio integrado, con cerca de 20.000 millones enfocados a energías renovables.

Con este esfuerzo, el grupo aspira a incorporar unos 15 GW de nueva capacidad y superar los 80 GW instalados en renovables. Aproximadamente el 50 % de la inversión verde se concentrará en Europa, principalmente en Italia y España, con foco en subastas, hibridación y repotenciación, mientras que Estados Unidos será otro mercado prioritario con proyectos respaldados por contratos a largo plazo.

Redes como eje del crecimiento

El refuerzo inversor en redes se alinea con la planificación eléctrica nacional hasta 2030, que contempla un aumento significativo de los límites de inversión en transporte y distribución. La estrategia de Enel pasa por acelerar el crecimiento en geografías estables, optimizar la asignación de capital y mantener una disciplina financiera estricta para mejorar el beneficio ordinario por acción con un perfil equilibrado de riesgo y rentabilidad.