España mantiene los carburantes más baratos de la eurozona pese al repunte del diésel
Energía | 28/07/2025

El precio medio del litro de gasóleo ha subido esta semana hasta los 1,432 euros, su nivel más alto desde principios de abril, según los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea. Esta subida del 0,56% respecto a la semana anterior consolida la tendencia alcista del combustible diésel en 2025. Por su parte, el precio medio de la gasolina se mantiene por tercera semana consecutiva en los 1,491 euros por litro, sin apenas variación.
En lo que va de año, la gasolina acumula una caída del 2,3% y el gasóleo se ha abaratado un 0,76%, lo que alivia parcialmente el gasto en carburantes de hogares y empresas, pese a la reciente subida del diésel.
Llenar el depósito cuesta hasta 7 euros menos que hace un año
Con los precios actuales, repostar un depósito medio de 55 litros de gasóleo supone un desembolso de 78,76 euros, frente a los 82,11 euros que costaba en las mismas fechas de 2024. En el caso de la gasolina, el llenado asciende a 82 euros, lo que representa un ahorro interanual de casi 7 euros. Esta moderación en los precios contrasta con los niveles máximos alcanzados en el verano de 2022, cuando el gasóleo llegó a superar los 2,1 euros por litro y la gasolina los 2,141 euros.
El gasóleo encadena ya 125 semanas por debajo del precio de la gasolina, una dinámica que se ha restablecido tras la distorsión provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Precios por debajo de la media europea: una ventaja para el consumo nacional
España mantiene precios de carburante más bajos que la media europea. La gasolina sin plomo de 95 se sitúa 13 céntimos por debajo del promedio de la UE (1,626 euros/litro) y casi 19 céntimos menos que la media de la eurozona (1,677 euros). En el caso del gasóleo, el precio español también es inferior: 1,432 euros frente a los 1,563 de la UE y los 1,591 de la zona euro.
Esta diferencia refuerza la competitividad del transporte y del consumo energético doméstico en España, aunque los precios siguen condicionados por factores como la cotización internacional, los impuestos, el coste logístico y los márgenes empresariales. Además, la evolución del crudo tarda en reflejarse en los precios al consumidor, lo que introduce incertidumbre sobre la estabilidad a corto plazo.