La crisis en Ormuz dispara la demanda de eléctricos y renovables en Asia
El encarecimiento del petróleo impulsa un cambio estructural en el consumo energético.
Actualidad | Energía | 07/04/2026

El cierre del estrecho de Ormuz tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán está transformando el mercado energético asiático. Con cerca del 20 % del petróleo y gas mundial transitando por esta ruta —y alrededor del 80 % destinado a Asia, según la Agencia Internacional de la Energía— el encarecimiento del combustible está modificando rápidamente los patrones de consumo.
El aumento de costes está empujando a consumidores y empresas hacia alternativas como el vehículo eléctrico, al tiempo que presiona a los gobiernos para acelerar sus planes de transición energética.
Récord de demanda de vehículos eléctricos
El impacto ya se refleja en el sector automovilístico. El Salón Internacional del Automóvil de Bangkok registró 132.951 reservas, equivalente al 21 % del objetivo anual de ventas de Tailandia, con un claro predominio de fabricantes chinos en el segmento eléctrico.
BYD prevé alcanzar 1,5 millones de ventas internacionales en 2026, frente a los 1,3 millones estimados anteriormente, impulsado por el aumento de la demanda global. En 2025, la compañía exportó cerca de 1,05 millones de vehículos de nueva energía, un 151 % más interanual.
Los analistas destacan que este crecimiento responde a un cambio estructural, especialmente en el sudeste asiático, donde el acceso a modelos eléctricos más asequibles está acelerando la sustitución de combustibles fósiles.
Renovables como prioridad estratégica
La crisis ha intensificado el giro hacia energías renovables en la región. El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, ha vinculado directamente el conflicto con la necesidad de acelerar la transición energética, en paralelo a medidas de emergencia como el control de precios y el aumento del uso de la energía nuclear.
Desde la AIE, su director ejecutivo Fatih Birol anticipa una aceleración en la adopción de energías limpias, que pasan a considerarse no solo una herramienta climática, sino también un elemento clave de seguridad energética.
Países como Indonesia, Vietnam o Camboya están impulsando proyectos solares, geotérmicos y nucleares, mientras que Filipinas, Tailandia e Indonesia planean desarrollar capacidad nuclear en la próxima década. A corto plazo, el carbón está ganando peso frente al gas, aunque las renovables consolidan su papel estratégico.
Un cambio con vocación de permanencia
El impacto del conflicto podría tener efectos duraderos más allá de su resolución. El enviado climático chino, Liu Zhenmin, ha señalado que la crisis ha acelerado la decisión de avanzar hacia una transición energética más rápida en todos los niveles de gobierno.
El escenario apunta a un reposicionamiento estructural del sistema energético asiático, en el que la seguridad de suministro y la autonomía energética refuerzan el papel de las energías limpias y las tecnologías eléctricas.









