Trump elevará al 50% los aranceles a coches, camiones y acero de Canadá desde 2027

El presidente de Estados Unidos endurecerá los gravámenes a partir del 1 de enero de 2027 tras el fracaso de las negociaciones comerciales con Ottawa. Canadá ha anunciado represalias equivalentes desde septiembre.

Actualidad | Empresa | 25/08/2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que elevará al 50% los aranceles sobre automóviles, camiones, componentes automovilísticos y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.

La medida llega después del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países.

«El 1 de enero de 2027, los aranceles sobre todos los automóviles, camiones (grandes y pequeños), componentes automovilísticos y acero aumentarán al 50%. Si fabrican en EEUU, no hay aranceles. ¡Canadá ya no será tratada como un Estado! En materia de comercio, y en otros aspectos, se encuentran entre las peores naciones del mundo con las que tratar», ha indicado Trump en redes sociales.

El arancel ordinario aplicado hasta ahora a los automóviles canadienses se situaba en el 25%, mientras que durante las conversaciones se había planteado reducirlo al 15%.

El nuevo anuncio supone, por tanto, duplicar el gravamen actual sobre los vehículos procedentes de Canadá.

Trump denuncia un déficit de 60.000 millones de dólares

El presidente estadounidense también ha criticado los aranceles que Canadá aplica a determinados productos agrícolas de Estados Unidos.

Según Trump, estos gravámenes «ridículamente altos» «han hecho la vida imposible a estos grandes patriotas estadounidenses y han generado un déficit de 60.000 millones de dólares (más de 50.000 millones de euros) entre nuestros dos países».

El mandatario ha defendido además que Estados Unidos no necesita a Canadá desde el punto de vista comercial, mientras que Ottawa realiza, según sus palabras, el 95% de sus negocios con Washington.

«(Canadá) se cree con derecho a todo», ha asegurado.

Washington acusa a Canadá de frustrar el acuerdo

Estados Unidos responsabiliza al Gobierno del primer ministro canadiense, Mark Carney, del fracaso de las negociaciones.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ha señalado que ambas partes habían alcanzado inicialmente un entendimiento suficiente para cerrar un acuerdo.

«El martes por la noche, logramos un acuerdo suficiente entre las partes para anunciar que habíamos encontrado la manera de llegar a un acuerdo. Luego procedimos a finalizarlo. Y en las últimas horas, creo que hubo aspectos en los que canadienses simplemente querían más», ha declarado Greer en una entrevista con CNBC.

Canadá trató durante las conversaciones de extender las rebajas arancelarias a los vehículos medianos y pesados, una categoría que incluye desde grandes camionetas hasta vehículos comerciales.

«Intentamos complacer a los canadienses reduciendo a la mitad los aranceles sobre el acero y el aluminio, y reduciéndolos considerablemente en los automóviles, e incluso en productos como la madera blanda, adaptándonos a ciertos aspectos. Temas que son delicados para los canadienses. Sencillamente, querían más», ha señalado Greer.

Estados Unidos mantiene abierta la puerta al diálogo

Pese a la ruptura de las negociaciones, Greer ha dejado abierta la posibilidad de retomarlas si el Gobierno canadiense vuelve a plantear conversaciones.

Washington mantendrá, no obstante, una política comercial «firme», según el representante estadounidense.

El fracaso de las negociaciones ha supuesto además la entrada automática de un arancel estadounidense del 50% sobre distintos productos canadienses.

Entre ellos figuran el vino, los palos de hockey y el cemento, por un valor aproximado de 24.000 millones de euros.

Canadá anuncia represalias desde septiembre

El Gobierno canadiense ha respondido anunciando contramedidas equivalentes contra Estados Unidos.

«Canadá responderá dólar por dólar a las sanciones de Estados Unidos en los ámbitos del acero, los lácteos, equipo agrícola o papel», ha anunciado el primer ministro, Mark Carney.

Carney ha señalado que la decisión se adopta «a regañadientes» por el impacto económico que implicará, pero considera que «redunda en el mejor interés de Canadá» al reforzar su posición internacional como un país «fuerte» y proteger a sus trabajadores y la competitividad de su mercado interno.

El primer ministro canadiense ha acusado además a Trump de actuar de mala fe y ha anunciado la puesta en marcha de medidas directas de represalia a partir del próximo 8 de septiembre.