Joaquín Mouriz

Director de Marca, Comunicación y Experiencia Cliente de BNP Paribas Personal Finance

Últimamente hay dos conceptos que, unidos, me vienen a la cabeza constantemente, la comunicación clara y ética. Hechos, ambos, fundamentales porque nos permiten que la información se transmita de forma comprensible y responsable, generando confianza y respeto. Comunicar con claridad significa expresar ideas de manera sencilla y precisa con el objetivo de evitar confusiones o malentendidos; mientras que la comunicación ética implica ser honesto, respetuoso y asumir la responsabilidad por lo que se dice. Estos dos aspectos juntos fortalecen las relaciones personales, el ambiente laboral y la convivencia social. Aunque leído así a todos nos parezca algo obvio, no lo olvidemos nunca porque mirando a nuestro alrededor lo echamos mucho en falta.

Lenguaje simple

Una comunicación clara facilita que el mensaje llegue efectivamente a quien lo recibe, evitando ambigüedades y confusiones. Usar un lenguaje simple y adecuado a la audiencia hace que la información sea accesible y fácil de entender. Además, en la comunicación ética se protege la verdad y se respeta la diversidad, promoviendo la justicia y la empatía. Esto no es un escudo infalible, pero ayuda a prevenir la manipulación y la desinformación. El Anuario de la Comunicación 2025 de la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom) está dedicado al lenguaje claro como una herramienta esencial para mejorar la transparencia, la confianza y la accesibilidad informativa entre organizaciones y ciudadanía. Bajo el título “Lenguaje claro para una comunicación transparente”, el anuario explora la importancia de comunicar con claridad en un contexto de sobreinformación, desinformación y aceleración tecnológica. Destaca que la claridad no simplifica la realidad, sino que la hace accesible, facilitando que cualquier persona pueda comprender información esencial sin barreras ni tecnicismos innecesarios. Se enfatiza que la transparencia comienza por el lenguaje y que comunicar con rigor y sensibilidad social es un imperativo ético y estratégico para construir reputación y fortalecer la democracia.

Ética

Pero insisto en los aspectos éticos. Y es que los principios básicos de la comunicación ética incluyen la honestidad, el respeto, la responsabilidad y la transparencia. Por ejemplo, ser transparente y admitir errores fortalece la credibilidad, mientras que ocultar información o difundir datos falsos puede causar, como vemos con demasiada frecuencia, daños irreparables. La ética también implica considerar el impacto de lo que decimos en los demás, siendo empáticos y evitando mensajes que puedan herir o discriminar.

En la vida diaria, comunicar clara y éticamente contribuye a que las relaciones sean más auténticas y constructivas. En los entornos profesionales, mejora el clima laboral y la reputación de las organizaciones, mientras que en la sociedad ayuda a construir un diálogo abierto y democrático. En resumen, la comunicación clara y ética son un acto de respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Son la herramienta que nos permite conectar genuinamente, resolver conflictos y, sencillamente, nos ayuda a convivir. Por favor, recordemos esto siempre.