FDSBB

Ricardo Zion

Profesor de Finanzas de EAE Business School.

Todavía redoblan los tambores de guerra de bancos y energéticas cuando hace algo más de dos años el Presidente Sanchez anunciaba un impuesto extraordinario, pero temporal, sobre las energéticas y la banca. El impuesto está judicializado por su posible inconstitucionalidad.
Ahora, como en muchas otras materias, parece que donde dije digo ………Parece que lo era temporal, vino para quedarse.

En la actualidad el impuesto grava con un 4,8% el margen sobre intereses y las comisiones netas, de las entidades financieras que tengan unos ingresos por intereses y comisiones superiores a los 800 millones, lo que afectaba a 11 entidades. Las penas del impuesto sobre la banca van por barrios. Dado que el impuesto se calcula sobre el negocio en España, el efecto sobre aquellas entidades con un negocio más doméstico es mayor. De esta forma, de las tres grandes entidades españolas es CaixaBank la que se ve más afectada ya que sus principales competidores BBVA y Santander, generan más del 50% de su negocio más allá de nuestras fronteras.

El Banco de España acaba de proponer una reforma al impuesto. Los principales cambios en el impuesto estarían basados en cambiar la base imponible del gravamen y en que estén sujetos todos los bancos, no solo los más grandes. Ello incluiría a los bancos extranjeros que operan en España y que hasta la fecha no se han visto afectados. El cambio de base tendría como justificación el hecho de no perjudicar más a aquellas entidades más centradas en la concesión de créditos a PYMES.

La patronal bancaria, la AEB, no entiende como una medida que se suponía que era temporal y para ayudar a la recuperación de la crisis, ahora quiere transformarse en permanente. Después del Covid, los bancos eran parte de la solución para salir de la crisis, cuando en la anterior, eran parte del problema. No hay precedente en Europa de un impuesto permanente de esta índole.

El impuesto a la banca supuso un 4,2% del beneficio del 2023. Los seis principales bancos españoles y que cotizan en bolsa, lograron en 2023 un beneficio de 26.355 millones de euros, un 25,6% superior al ejercicio anterior.
Por entidades, Caixabank pagó 373 millones por el impuesto, lo cual supone un 7,7% de su beneficio. Le sigue el Banco Santander con 224 millones, un 2% de su beneficio y el BBVA con 215, el 2,7% de su beneficio. Bankinter pago un equivalente al 9,1% de su beneficio, 157 millones y Sabadell un equivalente al 11,8 % de su beneficio, 157 millones. Estas dos entidades más pequeñas se ven claramente perjudicadas por su foco en el mercado español y el crédito a PYMES.

Lo cierto es que, en el actual contexto de tipos de interés, los bancos están dando beneficios récord. La gran banca sigue sin remunerar las cuentas corrientes y los depósitos, con lo que su margen ha aumentado significativamente. Y ello a pesar del freno en el crédito, habitual en la banca en entornos de incertidumbre.

La reforma que propone el Banco de España parece tener sentido al tratar por igual a todas las entidades, independientemente de su tamaño o el foco en uno u otro segmento de negocio. Por otro lado, el carácter del impuesto es exclusivamente recaudatorio y nació para paliar la crisis post-Covid. Las cesiones que ha tenido que hacer el actual gobierno a SUMAR quiere dar carácter permanente al impuesto. Este impuesto no existe en otros países europeos, lo cual hace a nuestras entidades menos competitivas, a pesar de sus abultados beneficios.