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Ignacio Aguirreche

CEO de Tiampe

El concepto Netflix trasladado al mundo de la alta gestión empresarial. Hace no tanto que el gigante audiovisual estadounidense revolucionó el mercado del ocio mundial a partir de un trasgresor modelo que ponía al alcance de cada usuario un catálogo de películas y series nunca antes visto. Una ecuación sumamente provechosa para alguien que por un módico precio podía acceder a todo un universo de posibilidades desde su casa, sin necesidad de desplegar infraestructura ni invertir en instalaciones. Ese mismo principio ha llegado al ecosistema de las pymes, para las que las herramientas digitales dirigidas a la gestión de sus procesos internos dibujan, en muchos de los casos, la línea que separa el éxito del fracaso.

El Software as a Service (SaaS) emerge como una fuerza disruptiva que está transformando un buen puñado de sectores tradicionales tanto en España como en Europa. Su modelo, basado en la entrega de software de alto rendimiento alojado en la nube y cuyo uso conlleva un simple pago por suscripción, al más puro estilo Netflix, está ganando terreno rápidamente. Su auge como producto de impacto resulta innegable en la economía continental.

Buena muestra de ello la arroja un informe elaborado recientemente por la firma especializada en consultoría estratégica global Boston Consulting Group (BCG), que revela que los ingresos de las empresas europeas que se dedican a desarrollar productos SaaS crecieron un 179% en 2022. Un espectacular incremento -diez veces superior al del año anterior- que evidencia un cambio de paradigma en el ecosistema empresarial.

El gran éxito del SaaS se basa en su apuesta por democratizar el software premium, convirtiendo un producto hasta hace poco accesible únicamente para grandes compañías en algo asequible para pymes con presupuestos más modestos. Muchas empresas -y sectores tradicionales- se han percatado de que ya no necesitan invertir grandes sumas de dinero en adquisición de licencias e infraestructura de ejecución. En este nuevo escenario, competir con las grandes firmas en igualdad de condiciones en lo que al acceso a la tecnología respecta es ya una realidad.

Otro de los aspectos que destacan las pymes usuarias de SaaS es el poder de la naturaleza escalable del producto, algo que permite adaptarse rápidamente a las cambiantes demandas del mercado. Pueden elevar sus operaciones hacia arriba o disminuirlas en función de su contexto de venta, alcanzando una flexibilidad en el pago por el servicio que se adapta como un traje a medida a sus posibilidades de facturación.

Si hablamos del caso concreto de España, la inversión en SaaS también está alcanzando niveles históricos. Según un estudio liderado por la consultora IDC en colaboración con Siemens Digital, se espera que la inversión en software de pago por uso alcance los 500 millones de euros este año sólo en el sector industrial nacional. Las previsiones que señala el mismo informe apuntan a que para 2026 la cifra pueda ascender a nada menos que 800 millones.

Un sector que también está experimentando una transformación radical gracias al SaaS es el financiero. Las Fintech que han adoptado plataformas de gestión de pago por uso están viendo mejoras significativas en su velocidad y capacidad de respuesta. Según un análisis publicado por un portal empresarial de referencia, las entidades que se apoyan en el SaaS son el doble de rápidas en la entrega de servicios y toma de decisiones que las que apuestan por sistemas tradicionales. Este factor resulta especialmente relevante en un sector donde la rapidez y la precisión son fundamentales.