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Enrique Díaz-Álvarez

Chief Risk Officer de Ebury

Dado que las tensiones macroeconómicas y geopolíticas siguen azotando a los mercados, la volatilidad ha tenido un regreso triunfal en lo que va de 2022. El informe sobre la inflación de enero de EE.UU. provocó otro sobresalto entre los inversores al situarse en un 7,5% anual, muy por encima de las estimaciones. Tras la noticia, hubo ventas en los mercados de renta fija de todo el mundo, pero el impacto en los mercados de divisas fue menos directo.

Las divisas de los mercados emergentes se apreciaron, al contrario de lo ocurrido en los anteriores ciclos de subidas de tipos de interés de la Fed. Las noticias sobre un posible empeoramiento de la crisis ucraniana afectaron a los mercados a última hora del viernes, pero solo empañó el ánimo parcialmente, y el real brasileño lideró la clasificación de la semana, seguido de cerca por otras divisas latinoamericanas. En el G10, las divisas relacionadas con las materias primas, como el dólar australiano, neozelandés y canadiense, también mostraron mejor desempeño, ya que los mercados han llegado a la conclusión de que el conflicto ucraniano puede hacer aumentar aún más los precios de las materias primas en todo el mundo.

Parece que el último golpe de inflación ha obligado a que la Reserva Federal llegue a algún tipo de punto de inflexión. James Bullard, miembro con derecho a voto del FOMC, declaró que ahora es partidario de subir los tipos de interés incluso fuera de las reuniones programadas, algo que no ocurre desde 1979. En el futuro inmediato, los mercados se centrarán casi exclusivamente en dos factores: las cifras de inflación y la política monetaria de los bancos centrales. En cuanto a lo primero, esta semana se publicarán los datos del índice de precios de producción estadounidense (martes) y el IPC británico (miércoles). En cuanto a lo segundo, está previsto que hablen cinco miembros de la Reserva Federal, así como la presidenta del BCE, Lagarde, y el economista jefe, Lane. Además, el miércoles se publicarán las actas de la última reunión de la Fed, aunque hay que tener en cuenta que estas tienen un desfase de tres semanas.

EUR

Los continuos esfuerzos de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, para contrarrestar las expectativas del mercado sobre las subidas de tipos del BCE fracasaron en gran medida, hasta que el aumento de las tensiones en Ucrania hizo que los tipos volvieran a bajar a última hora del viernes. Tal y como están las cosas, los mercados esperan ahora subidas de 50 puntos básicos en 2022, pero una tasa terminal de solo el 0,7%, lo que nos parece totalmente inadecuado dada la fuerza de las presiones inflacionistas.

Esta semana hay pocas noticias que afecten al mercado. La atención se centrará en los líderes del ala moderada (dovish) dentro del BCE, Lagarde y el economista jefe Lane, ya que ambos tienen previstas intervenciones públicas. Cualquier indicio de que cualquiera de los dos se está percatando de la realidad inflacionista sería positivo para la moneda común.

USD

El informe sobre la inflación de enero volvió a sorprender. Esta subió a un nuevo máximo de 40 años, hasta el 7,5%, y lo que es más preocupante, las subidas de precios se están generalizando. Resulta especialmente inquietante comprobar que la presión de los precios se ha extendido a la vivienda, un componente especialmente rígido que no se espera que disminuya a corto plazo. Los rendimientos de los bonos estadounidenses subieron con fuerza en los días siguientes, para ceder parte de esas ganancias al saberse que Estados Unidos cree que una invasión rusa de Ucrania puede ser inminente.

Esperamos que los precios de producción retrocedan ligeramente esta semana. Y lo que es más importante, hay varios discursos de miembros de la Reserva Federal; esperamos que estos corroboren la creciente preocupación por la inflación y sugieran que los tipos podrían subir en cada reunión y en más de 25 puntos básicos, a menos que las cifras de inflación empiecen a bajar mucho.

GBP

La principal noticia de Reino Unido es que el crecimiento del PIB parece estar resistiendo, creciendo al 6,5% anual en el último trimestre de 2021 (lo que parece dejar a los halcones del Banco de Inglaterra una puerta abierta). Las noticias procedentes de EE.UU. seguramente reforzarán más su posición, ya que la necesidad de controlar las presiones inflacionistas se convierte en la prioridad de los responsables de las políticas económicas de todo el mundo.

El Partygate sigue sin tener un impacto apreciable en los mercados, los cuales estarán totalmente centrados esta semana en el informe de inflación de Reino Unido. Las previsiones apuntan a unas cifras iguales o ligeramente superiores a las del mes pasado, pero el reciente historial de sorpresas positivas en los datos de inflación en todo el mundo seguramente mantendrá en vilo a los traders.