En 2025 el mercado ha digerido la incertidumbre en un mundo geopolíticamente volátil, los aranceles de EE.UU. en los mayores niveles desde 1934 y el presidente de EE.UU. Trump cuestionando la independencia de la Reserva Federal. Ahora, tras un año de mandato de Trump, sabemos mejor cómo funciona su administración y sus amenazas.
En 2026 el entorno económico global favorece el crecimiento
En 2026 esperamos un entorno favorable al crecimiento global. Aún más importante, esperamos que el crecimiento se acelere secuencialmente a lo largo del año. En este estado de cosas el aumento de beneficios puede ser del 10 % en Europa, 10 % en China, 10 % en Japón, en torno a 12 % en EE. UU. Los márgenes de beneficios pueden mantenerse en EE.UU. y aumentar en Europa y en emergentes, sobre todo en China.
Cierre de economía en “K” en EE.UU
La economía de EE. UU. está en “K”, esto es, en divergencia de consumo, inversión y comportamiento en bolsa. Nuestro escenario de base es que estas brechas se cierren desde abajo, es decir, de la buena manera. Hay que tener en cuenta que EE. UU. pasa de la política MAGA «Make America Great Again» a MAFFA “Make America Affordable», es decir, hacer que EE.UU. vuelva a ser asequible. Trump tiene que beneficiar al segmento de población de menores ingresos para ganar las elecciones de mitad de mandato. También es previsible mayor inversión, más allá de la inteligencia artificial y que los beneficios y rentabilidades de las compañías se amplíen a otros sectores.
Así que en EE. UU. esperamos estímulo fiscal ante las elecciones de mitad de mandato de Noviembre. La inflación en 2026 puede ser ligeramente mayor que en 2025, 2,9 %, pero prevemos que la Reserva Federal priorice el crecimiento y recorte sus tipos de interés en 0,5 %. De todas formas, hay que observar la percepción de los mercados respecto a la independencia de la Reserva Federal. En conjunto nuestra previsión de crecimiento en EE. UU. está cerca de su potencial, 1,9 %.
Reactivación europea
En la euro zona la política monetaria apoya un resurgimiento europeo. El BCE puede mantener la tasa de depósitos bancarios en 2 %, con enfoque «reunión a reunión, dependiente de los datos”. La cuestión más relevante es el posible obstáculo de la apreciación del euro frente al dólar. Puede llegar a reforzar el argumento de una mayor flexibilización. Aunque el BCE no se fija en un tipo de cambio del EUR, debe tenerlo en cuenta al evaluar las perspectivas de inflación e implicaciones de política monetaria. L as estimaciones basadas en modelos del propio BCE sugieren que una apreciación de 10 % nominal del euro puede reducir la inflación en torno a 0,6 % en aproximadamente un año. Si el EUR sigue fortaleciéndose puede provocar revisiones a la baja en las perspectivas de inflación del BCE, que para 2026 y 2027 ya están por debajo del objetivo del 2 %.
El caso es que en la euro zona el masivo plan fiscal alemán, centrado en infraestructura y defensa, debe compensar la consolidación en Italia, España y Francia. Alemania puede impulsar su crecimiento tras dos años de contracción y uno de crecimiento débil y crecer un 1 %. Sus legisladores han respaldado un presupuesto para 2026 que incluye 98.000 millones de euros en nueva deuda. Además, un posible acuerdo de paz para Ucrania puede promover su reconstrucción y con ello la economía de la euro zona.
Además, con la presión de EE. UU., la Unión Europea ha fijado 2028 para completar el mercado único, teniendo en cuenta que las barreras entre economías tienen impacto más negativo que los aranceles. Por eso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen y el ex primer ministro italiano, Enrico Letta, han fijado esa fecha. El objetivo está respaldado por los 27 países miembros y una Hoja de Ruta que pretende eliminar barreras persistentes en energía, finanzas y telecomunicaciones y aumentar la competitividad. La iniciativa introduce una «quinta libertad» de movimiento del conocimiento y la innovación. Con todo, la euro zona puede crecer 1,3 % en 2026.
España está en transformación estructural
En España el crecimiento puede ser de 2,2 %, por encima de la media de 1,3 % de la euro zona y con algo más de inflación, 2% y menos déficit fiscal, 2,3 %. Se debe al turismo, la dinámica del mercado laboral, sector inmobiliario y el hecho de que España está menos expuesta a los aranceles. Además, España está en transformación estructural, con servicios de más valor añadido, como actividades financieras, seguros y servicios de comunicación.
Estímulo fiscal en Japón y al consumo en China
También en Japón es previsible más estímulo fiscal. Su primera ministra Sanae Takaichi ha consolidado la mayoría y es previsible más gasto y reformas. Ahora bien, el único banco central donde vemos subida de tipos, de 0,25 %, es el de Japón, destinado a contener la aceleración de las expectativas de inflación.
Además en China vemos estímulo del consumo para contrarrestar la crisis de su sector inmobiliario. Está en un cambio de paradigma para frenar las guerras de precios y promover una competencia menos en cantidad y más en calidad, lo que permitirá a sus empresas generar beneficios. Su inflación puede aumentar a 0,9 % y su PIB crecer cerca de 5 %.
Fusiones y adquisiciones, salud y emergentes
Apara 2026, además de reactivación europea, hacemos énfasis en varias ideas clave: actividad de fusiones y adquisiciones, recuperación del sector de la salud y renacimiento de los mercados emergentes.
Efectivamente, el impulso desregulador en EE. UU., unas condiciones económicas favorables y flexibilidad arancelaria se combinan para liberar una actividad global de consolidación empresarial contenida. Se está produciendo reducción de incertidumbre regulatoria y los sectores bancario, farmacéutico y tecnológico ya experimentan una oleada de transacciones.
Por su parte el sector de salud muestra signos de recuperación. El optimismo se apoya en desarrollos clínicos positivos, mayor claridad de precios de los medicamentos en EE. UU., alivio arancelario, mejora de la trayectoria de beneficios, avances en innovación impulsada por Inteligencia Artificial y aumento en la actividad de fusiones y adquisiciones. Sus características defensivas y bajas valoraciones proporcionan resiliencia.
Finalmente, la mejora de las condiciones económicas apoya a las economías emergentes, incluyendo flexibilización de políticas monetarias, debilitamiento del dólar y un comercio internacional resiliente. El aumento de los precios de las materias primas y una recuperación global de la manufactura refuerzan el apoyo. El crecimiento en beneficios en economías emergentes puede ser del 15 % en 2026.







