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Fernando Ors

Presidente de Reental

Vivimos en un mundo de desafíos económicos, pero también de oportunidades innovadoras. En este escenario, la tokenización surge como una luz que ilumina nuevas fórmulas de inversión y financiamiento, y resulta esencial explorar las oportunidades que ofrece en medio de la ralentización económica global.

Empezando por el principio, aclararemos que tokenizar supone representar un derecho en un registro distribuido (blockchain) y que dicha representación se concreta en anotaciones contables unitarias llamadas tokens. Cada token, además de servir como prueba de la titularidad de un derecho, puede considerarse como un instrumento financiero: el security token.

Entre las bondades de la tokenización, podemos destacar que hace más accesible el acceso a los activos, permitiendo a inversores de todos los tamaños participar en mercados antes inaccesibles. Este enfoque crea un ecosistema de inversión más inclusivo y diversificado, y permite a inversores globales transacciones las 24 horas, los 7 días de la semana.

Por otro lado, el empleo de smart contract, o contratos inteligentes, automatizan las tareas y agilizan procesos, y el uso de la tecnología blockchain otorga mayor transparencia y seguridad a las operaciones, fortaleciendo así la confianza de los inversores. Esto no sólo afecta a las inversiones financieras, sino también a la tokenización de bienes raíces, obras de arte y otros activos.

Así, aplicaciones como las finanzas descentralizadas (DeFi) proporcionan una gama de beneficios que los métodos tradicionales no pueden igualar, por lo que están cambiando la forma en que corporaciones y usuarios manejan el dinero. Un ejemplo podemos verlo en Brasil, que en los últimos 11 años ha aumentado un 30% las transacciones financieras, gracias al impulso de la digitalización y a la puesta en marcha de proyectos como Pix, Open Finance o Drex, según la encuesta Febraban Tecnología Bancaria 2023.

Lo mismo ocurre con los vehículos de propósito especial (SPV) que muchas empresas emergentes suelen utilizar para captar capital de los inversores.

La tokenización también puede servir de “salvavidas” para enfrentar la ralentización económica global. Si consideramos un factor clave como el desempeño bursátil y financiero de los activos, permite diversificar carteras en mercados en constante cambio, reduciendo riesgos asociados con la volatilidad en los mercados tradicionales.

Al descentralizar activos y ofrecer un acceso global, la inversión tokenizada puede ser resistente a ciertos shocks o cisnes negros. No obstante, no podemos olvidar que la globalización significa que ninguna inversión está completamente desconectada, requiriendo observación cuidadosa de los eventos mundiales.

Y si nos referimos a los cambios en las tasas de interés, que pueden afectar a los costos de financiamiento y a la valoración de activos, hay que decir que la flexibilidad de la tokenización permite ajustar estrategias en respuesta a cambios en las condiciones del mercado.

No obstante, invertir en tokenización requiere consideraciones estratégicas clave, como las regulaciones y cumplimiento normativos, ya que los gobiernos comienzan a establecer estructuras regulatorias claras. El G20 debate un plan global de regulación de activos digitales y en Europa el reglamento MiCA promueve una adopción masiva para regular los utility tokens (los security tokens están sujetos a MiFID II y LMV en el caso español).

Antes de invertir, es crucial evaluar los proyectos tokenizados, comprendiendo el respaldo de sus activos, la solidez de sus contratos inteligentes y la gestión de la plataforma. Además, la dispersión de inversiones debe ser consciente, comprendiendo plazos y riesgos específicos de cada clase de activo para mantener una cartera equilibrada.

Y es que la tokenización permite nuevos modelos comerciales, como las DAO, organizaciones autónomas descentralizadas, que funcionan sin autoridad central, fomentando mayor participación y propiedad comunitaria. Además, esta fórmula de inversión impacta donde se manejan grandes cantidades de datos confidenciales, impulsando cambios en sectores como las tarjetas de pago, atención médica, codificación biométrica e IoT.

En resumen, la tokenización destaca como una alternativa interesante y rentable durante la ralentización económica global. Aumenta la eficiencia económica, genera empleos y fomenta la inclusión financiera, la innovación y el emprendimiento. En este sentido, reguladores, empresas e inversores deberían adoptar esta tecnología con una mentalidad estratégica y adaptarse si desean liderar esta nueva revolución financiera en un mundo donde todos los activos potenciales serán tokenizados.