Antonio Fernández de León Ortiz, CEO y cofundador de Old Jeffrey

Old Jeffrey nació en 2018 fruto de la inquietud de un grupo de amigos y hoy es un referente en la moda masculina española. ¿Cómo recuerda aquellos primeros pasos y qué ha supuesto para usted dirigir la marca desde el inicio?

El comienzo fue ilusionante a la vez que muy exigente. Empezamos con una ampliación de capital ‘family & friends’, que supuso una gran apuesta para ser una etapa inicial, pero que a la vez resultaba bastante justa para la puesta en marcha de todo lo que teníamos en mente: una tienda en la calle Velázquez, un equipo de cuatro personas, una primera compra de mercancía y todo lo necesario para dar el pistoletazo de salida.

Esa casuística nos impuso el objetivo de vender desde el primer día, ya que cada mes suponía un gasto fijo de caja que podía suponer el cierre en cuestión de tres o cuatro meses. El esfuerzo tuvo su recompensa y tuvimos una gran acogida desde el principio, siendo capaces de cubrir costes mensuales a partir del sexto mes.

Este inicio fue enriquecedor, ya que nos obligó a pensar cada paso con detenimiento, sin margen de error y con una visión más estratégica de la inversión; y también interesante, porque aún con pocos recursos, desde el primer día decidimos apostar por los detalles de calidad: como el packaging, el servicio de sastrería y ajustes personalizados. Ofrecer una experiencia premium era clave para construir una relación sólida y duradera con el cliente. Os diría que esto, junto al esfuerzo del equipo, fue lo que marcó la diferencia en esos primeros meses.

En pocos años han pasado de ser una firma emergente a consolidarse como una de las referencias en ceremonia, con más de 3.000 trajes de novios confeccionados el pasado año. ¿Cuál cree que ha sido la clave para conectar tan bien con este segmento tan exigente?

El hacer las cosas con calma y cariño. Nacimos como sastrería, y esa forma de entender la moda – desde la pausa, la personalización y el respeto por el oficio – es nuestro sello.

En un mercado lleno de propuestas algo impersonales, apostamos por producciones cortas, confeccionadas con mimo y sin reposiciones. Aunque esto supone un reto en cuanto a calendarios de diseño y producción, creemos que aporta un enorme valor: quien compra en Old Jeffrey sabe que tendrá algo que difícilmente verá en otra persona.

Además, nuestra filosofía de producción es local y sostenible. El 85 % de nuestras prendas se confeccionan en talleres españoles, trabajando con principios responsables, evitando excedentes y respetando los ritmos naturales de producción.

Todo esto lo completamos con una experiencia boutique, un trato cercano y honesto, basado en el asesoramiento experto y en la relación de confianza con nuestros clientes, porque para nosotros, la moda no va solo de prendas, sino que sobre todo va de relaciones humanas.

La inspiración de la marca surge de Jeffrey’s Bay, en Sudáfrica, un lugar que combina dinamismo y elegancia. ¿Cómo trasladan ese espíritu de raíces auténticas a las colecciones y a la experiencia de cliente?

Esta inspiración parte de un equilibrio entre la funcionalidad y la naturalidad con la elegancia, una propuesta que, relacionada con el ritmo vital de la Bahía de Jeffrey, se adapta al hombre que sabe estar tanto en la arena, con una camisa de lino holgada y los pantalones remangados, como en la mesa principal de una inauguración, donde el porte y la discreción hablan más alto que cualquier logotipo.

En Old Jeffrey creemos firmemente en una “elegancia relajada”, que valora la autenticidad, cuida cada detalle y acompaña la forma de vivir y disfrutar cada momento con naturalidad.

La personalización y la sastrería a medida son el alma de la firma, pero también han impulsado con éxito colecciones prêt-à-porter. ¿Cómo consiguen equilibrar ambas líneas sin perder coherencia de marca?

Al nacer de la sastrería podemos decir que nuestras colecciones de confección son una evolución de nuestras raíces y lado más clásico (trajes y chaqués). Nuestras prendas de colección que mantienen un guiño más cercano a la sastrería son las de mayor éxito. Por ejemplo: pantalones con detalles sartoriales como cinturillas con un ancho de cinco cm e inclusión de ceñidores, americanas desestructuradas con anchos de solapa prominentes, sobrecamisas con construcciones complicadas como son bolsillos con fuelle partido y tapetas de ancho prolongado, etc. La clave aquí es volver a nuestro punto de partida e inspiración, que es la Bahía de Jeffrey, y cómo los hombres de allí equilibran su día más aventurero y desenfadado con sus noches más elegantes y bohemias.

Tras centrarse en moda masculina, dan ahora un paso más con Old Tamarinne para vestir a la mujer y lanzan también otra colección centrada en la uniformidad empresarial ¿Qué acogida esperan tener con estos dos nuevos proyectos?

No nos gusta crearnos ni buenas ni malas expectativas, pero en el caso de Old Tamarinne, la realidad es que estamos muy ilusionados por lo que puede suponer, y esto se debe principalmente a que es una marca que nace de manera muy orgánica. Durante años, muchas mujeres que acompañaban a sus parejas, hijos o maridos a nuestra tienda/atelier quedaban impresionadas con nuestros procesos artesanales y la calidad de la sastrería a medida, y nos preguntaban a menudo si también ofrecíamos este servicio para mujer.

Gracias a contar con un equipo de diseño y un taller de costura propio, comenzamos a realizar proyectos puntuales para clientas, que venían recomendadas de amigos y familiares. Sin buscarlo, hemos creado una base sólida de clientas, y eso hizo que la idea de una marca femenina propia fuera tomando fuerza hasta convertirse en una realidad.

Old Tamarinne trae una propuesta de prendas actuales y funcionales, con raíces en la sastrería, pero con un toque contemporáneo y un cuidado máximo en los detalles. Inicialmente nos centraremos tanto en el mundo de la invitada y de la sastrería más clásica, con colecciones cápsula de diseños exclusivos y unidades limitadas. Si todo va según lo previsto, el lanzamiento llegará a mediados de noviembre.

Por otro lado, Jeffreys Apparel nace como una nueva línea dentro del universo Old Jeffrey enfocada en la uniformidad empresarial. A través de ella diseñamos desde cero uniformidades para grandes empresas de distintos sectores –hotelero, facilities, grupos de restauración, eventos deportivos, entre otros–, siempre manteniendo la esencia de la marca: la atención al detalle, la calidad de los materiales y el diseño cuidado.

Lo que realmente nos diferencia de otras empresas históricas en este sector es precisamente nuestro origen. Venimos del mundo de la sastrería y el diseño, y eso nos permite hacer realidad cualquier propuesta estética. Todo parte de nuestro equipo creativo, que desarrolla los diseños a medida de cada cliente; posteriormente confeccionamos los prototipos en nuestro propio taller, donde se revisan y ajustan los detalles, y finalmente nos apoyamos en talleres externos españoles para llevar a cabo las producciones finales. A diferencia de los grandes players del sector, que suelen ofrecer catálogos cerrados, rígidos y obsoletos, en Jeffreys Apparel apostamos por la flexibilidad, la personalización y la innovación estética, creando uniformes que realmente comunican la identidad de cada marca y se alejan de los modelos tradicionales.

Old Jeffrey defiende un modelo de producción local, con fabricación en España y parte en Portugal e Italia. ¿Qué importancia le da a mantener ese arraigo en un momento en el que la moda tiende a deslocalizarse?

Siempre hemos tenido claro que queremos poner en valor el maravilloso trabajo que realizan nuestros proveedores españoles, no solo en las calidades de sus tejidos “Nacimos como sastrería, y esa forma de entender la moda –desde la pausa, la personalización y el respeto por el oficio– es nuestro sello” FEBRERO – MARZO 2026 21 y confección, sino también en la gestión de las producciones. Apostar por la fabricación local no es solo una cuestión de calidad o control, sino también una forma de favorecer la economía española y de contribuir al mantenimiento de oficios y talleres que forman parte de nuestra tradición textil.

Es por ello que el 85 % de nuestra producción está concentrada en España, mientras que el otro 15 % se realiza en Portugal e Italia, países con los que compartimos una misma visión en cuanto a excelencia artesanal y respeto por los procesos.

Al final, uno de nuestros objetivos es la expansión internacional, y no hay nada que nos haga más ilusión que saber que será posible con producto nacional, llevando la marca España a otros países y demostrando que desde aquí se puede competir con las mejores firmas del mundo en calidad, diseño y saber hacer.

La sostenibilidad también forma parte de su ADN, con iniciativas como Old Jeffrey Revival, que da una segunda vida a las prendas. ¿Qué importancia le dan a la moda sostenible y cómo ha conectado el consumidor con esta opción?

Old Jeffrey Revival es uno de los proyectos que mejor representa nuestro compromiso con la sostenibilidad. Nació con la idea de dar una segunda vida a las prendas que tenemos olvidadas en el armario, sean o no de Old Jeffrey. Pero, más allá de eso, es una forma de reconectar con la historia que hay detrás de cada prenda.

No se trata solo de arreglar una americana que fue de tu abuelo, o de ajustar esos pantalones que te acompañaron en momentos especiales para que vuelvan a sentarte como el primer día. Se trata de rescatar recuerdos, recuperar oficios y fomentar un consumo más consciente y duradero. Gracias a contar con nuestro propio taller, podemos ofrecer un servicio de arreglos y rediseño en todo tipo de prendas, tanto de hombre como de mujer.

En este servicio también se refleja lo que nos hace diferentes: un equipo de profesionales con más de 30 años de experiencia y unos procesos totalmente artesanales, basados en el cuidado al detalle, la calidad y la minuciosidad. Cada prenda que pasa por nuestras manos vuelve a cobrar vida, y el cliente experimenta de nuevo esa sensación premium de tener algo hecho con cariño, tiempo y propósito.

Mirando al futuro, ¿cómo imagina a Old Jeffrey dentro de cinco años y cuál diría que es su gran aspiración personal y empresarial con la marca?

Dentro de cinco años imagino a Old Jeffrey como una firma más madura, pero igual de fiel a sus principios. Queremos seguir creciendo de manera sostenible, con un modelo que priorice la calidad frente a la cantidad, apostando por flagships estratégicos en otras capitales internacionales antes que por una red extensa de tiendas solo en España. Nuestro objetivo no es estar en todas partes, sino estar donde tenga sentido y con un concepto de tienda que refleje nuestra esencia.

Nos ilusiona especialmente poder llevar el “producto España” fuera de nuestras fronteras, demostrar que desde aquí se pueden hacer prendas de altísima calidad, con diseño, alma y oficio, y que ese saber hacer puede competir con las mejores casas internacionales.

A nivel personal, me gustaría que Old Jeffrey siga siendo una familia unida, un equipo que comparte la misma visión y que disfruta de lo que hace cada día. Sin el compromiso, el talento y la pasión de las personas que forman parte de esta casa, nada de esto sería posible.

Si dentro de cinco años seguimos creciendo de la mano de nuestro equipo, manteniendo la cercanía con nuestros clientes y viendo cómo nuestras prendas viajan por el mundo sin perder su esencia, sentiré que hemos hecho las cosas bien. Porque al final, de eso se trata: de crecer con coherencia y con cariño, y de demostrar que el producto hecho en España puede emocionar dentro y fuera de nuestras fronteras.