Chris Bromham

Director del International College Spain

Menos de tres años han sido suficientes para que la Inteligencia Artificial pase de ser una idea abstracta a convertirse en una herramienta cotidiana en el ámbito educativo, tanto para docentes, como para estudiantes. Sin duda, la velocidad de esta transformación ha marcado un antes y un después en el sector de la educación en todo el mundo y, por supuesto, también en nuestro país.

Como siempre, los jóvenes están a la vanguardia sobre cómo utilizar las nuevas tecnologías, pero esta, a veces, se utiliza mal en el aula. Por ello, es esencial que cada vez se le preste más atención. De hecho, son muchos los expertos que todavía hoy debaten si la aparición de la IA es una amenaza o una oportunidad en la educación, pero lo que debemos tener en cuenta es que esta ha llegado para quedarse y debemos aprovecharla y, por supuesto, usarla bien.

De este modo, el enfoque debe centrarse en cómo los educadores pueden aprovechar las oportunidades que trae la Inteligencia Artificial, mientras protegen contra sus riesgos y educan a los estudiantes sobre ellos.

Así pues, cuando se trata de preparar a los alumnos de hoy en día para un mundo que ya convive con la IA, la educación del IB (Bachillerato Internacional) se sitúa firmemente a la vanguardia. En este punto, cabe destacar que los pilares fundamentales de este modelo educativo son el aprendizaje basado en la indagación y centrado en el estudiante, la autonomía del mismo, potenciar la creatividad y también el pensamiento crítico. Por ello, estas habilidades, en un mundo más definido por lo que la IA puede o no puede hacer, son ahora más viables que nunca.

Por suerte, en nuestro país ya existen colegios donde incorporamos la IA en nuestro sistema educativo como una parte fundamental del mismo y creemos firmemente que debemos tener en cuenta cinco claves por las que la IA está cambiando nuestro sector.

  1. Preparar a los estudiantes para las carreras del futuro que estarán moldeadas por IA: Puede parecer un tópico en educación hablar de cómo preparar a los alumnos para profesiones que, seguramente, hoy ni existen. Sin embargo, viendo la velocidad a la que evoluciona nuestra sociedad cambiante, es evidente que debe ser así. Richard Susskind, en su libro How To Think About AI, utiliza la analogía de que “nadie va a una ferretería porque quiera un taladro, va porque quiere un agujero en la pared”. Muchas de las limitaciones que vemos hoy en la IA reflejan el funcionamiento de los sistemas actuales, pero debemos ser conscientes de que eso está cambiando a un ritmo exponencial. La IA, sin duda, es cada vez más auto mejorable y los sistemas de IA ya se están utilizando para diseñar formas más efectivas para usarla, creando una espiral recursiva en constante aumento. Por ello, es importante enseñar a los alumnos a pensar críticamente, a mantener ideas conflictivas al mismo tiempo, a persuadir, incluir y, lo más importante, a hacer preguntas. Una educación IB está fundamentada en la indagación y enseña a los estudiantes a cómo cuestionar, cómo asombrarse y cómo pensar.
  1. Ayudar a los estudiantes a aprender cómo usar las herramientas de IA de manera efectiva y responsable: Enseñarles, desde una edad temprana, a citar fuentes, a asegurar que su trabajo sea propio y a colaborar éticamente será esencial para distinguir el uso apropiado de la IA del su mal uso o el plagio. Así pues, es importante que sepan que la IA puede ayudarles a resumir notas, generar preguntas de práctica o revisar su trabajo, pero jamás deben usarla para escribir textos o responder preguntas por ellos. El objetivo siempre debe ser que la IA les ayude a aprender mejor, pero no puede entorpecer ni disminuir su aprendizaje.
  1. Cómo mejorar la forma en la que enseñamos, usando herramientas de IA: El papel de los docentes en esta nueva forma de aprendizaje es esencial. Nuestro enfoque debe centrarse en una postura de ética y transparencia y no de prohibición. Por ello, se debe seguir trabajando también en tareas sin IA ni acceso a la tecnología que se deben combinar con otras donde la misma ayude a los estudiantes a investigar y planificar, poniendo siempre el foco en su trabajo propio. La IA puede ayudar a perfilar algún trabajo, pero jamás debe hacerlo por el estudiante.
  1. Cómo limitamos el impacto de la IA en el bienestar de los estudiantes: Este es, sin duda, otro de los puntos a tener en cuenta. Es importante que los centros educativos creen programas de bienestar que incluyan cómo los estudiantes pueden mantenerse seguros con las nuevas tecnologías y la IA. Estos, además de asegurarles que reciben respuestas confiables y precisas, deben explorar cuestiones de privacidad para proteger sus datos e identidades. La educación actual, desde luego, debe asegurar a los estudiantes evaluar la información críticamente y darles las herramientas para navegar en un mundo cada vez más complejo.
  1. Cómo preparar a los jóvenes que liderarán el mundo hacia un futuro mejor: Nadie puede negar que el futuro estará, en gran parte, definido por la proliferación de herramientas de IA y nuestras interacciones con ellas. Por ejemplo, la desigualdad económica, ya generalizada, probablemente se profundizará a medida que los países ricos en tecnología desarrollen IA cada vez más sofisticada, ampliando la brecha entre naciones e individuos. Así pues, cómo respondamos a estos desafíos dará forma al futuro, tanto de nuestro planeta como de la humanidad. Precisamente por ello, nunca ha sido más importante que la educación enseñe responsabilidad, empatía e integridad, así como enseñar a los jóvenes de hoy cómo comunicar, colaborar e influir. En una educación basada en IB, está la ambición de “hacer del mundo un lugar mejor”, por ello, sus estudiantes necesitaran marcar una diferencia y la creencia de que sus acciones pueden hacerla realidad, así como los valores adquiridos, asegurarán que la misma sea positiva y beneficie a nuestra sociedad.

En conclusión, la IA ha llegado para quedarse, y el sector educativo debe tenerlo muy en cuenta. Necesitamos preparar a los estudiantes del hoy para el éxito del mañana, ayudarles a entenderse mejor a sí mismo y hacerlo también con los demás y, del mismo modo, ayudarles a construir un mundo mucho mejor.

En definitiva, a medida que el mundo avanza, las habilidades que ofrece una educación IB (aprender a aprender, hacer mejores preguntas o pensar de forma crítica), darán forma al éxito, la felicidad y el impacto positivos de nuestros niños.