EE. UU. e Irán pactan un alto el fuego de dos semanas
El acuerdo temporal busca aliviar la tensión energética y abrir la vía diplomática.
Actualidad | Destacado | 08/04/2026

Estados Unidos e Irán han acordado un alto el fuego de dos semanas tras más de un mes de hostilidades iniciadas el 28 de febrero, en un pacto centrado en la reapertura del estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la suspensión de los ataques durante ese periodo, condicionada a la apertura “total, inmediata y segura” del estrecho. El acuerdo contempla un cese recíproco de las operaciones militares.
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, confirmó que Teherán permitirá el paso de embarcaciones durante este periodo, bajo coordinación con sus Fuerzas Armadas.
Mediación internacional y vía diplomática
El acuerdo ha sido impulsado por la mediación de Pakistán, cuyo primer ministro, Shehbaz Sharif, solicitó una prórroga del ultimátum estadounidense para dar margen a la negociación.
Islamabad acogerá nuevas conversaciones entre ambas partes el 10 de abril, en un intento de avanzar hacia un acuerdo definitivo. La iniciativa ha sido respaldada por actores internacionales como Naciones Unidas y la Unión Europea, que han valorado positivamente el paso hacia la desescalada.
Además, milicias proiraníes en Irak han anunciado la suspensión de ataques contra intereses estadounidenses, en línea con el nuevo marco de distensión.
Dudas sobre el alcance del acuerdo
Pese al anuncio, persisten discrepancias sobre el alcance real del alto el fuego. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha señalado que el acuerdo no incluye a Líbano, donde continúan las operaciones militares.
Israel ha condicionado su apoyo al cumplimiento de los compromisos por parte de Irán, especialmente en lo relativo a la apertura de Ormuz y el cese de ataques en la región.
Impacto económico y riesgos abiertos
El conflicto ha tenido un fuerte impacto económico, especialmente en los mercados energéticos, debido a las restricciones en el estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras estratégicas.
En el plano humanitario, la ofensiva ha dejado más de 1.500 muertos y 4.600 heridos en Líbano, además de más de un millón de desplazados y otros 200.000 refugiados en Siria, según datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.
El alto el fuego abre una ventana de negociación, aunque el desenlace dependerá de la capacidad de las partes para avanzar hacia un acuerdo duradero en las próximas semanas.









