Fernando Luis Fontes Blanco, director del MUNCYT

El MUNCYT desempeña un papel clave en la conservación y divulgación del patrimonio científico y tecnológico español. ¿Cómo puede contribuir una institución como ésta a impulsar una mayor cultura de innovación dentro del tejido empresarial?

Entre las misiones fundamentales del MUNCYT está la de transferir el conocimiento científico a la sociedad en su conjunto y el tejido empresarial constituye una parte esencial dentro de esa sociedad. El MUNCYT programa múltiples actividades que acercan la innovación científica y tecnológica a la sociedad y muestran su importancia crucial para el progreso de la humanidad en su conjunto. La ciencia y la tecnología, junto con el arte y la cultura, están entre las realizaciones humanas más importantes y gracias a la innovación científica y tecnológica vamos superando los enormes retos de futuro a los que se enfrenta la humanidad. Muchos de los proyectos y programas que divulgamos como refrentes científicos y tecnológicos están basados en consorcios público-privados ya que el en la mayoría de las ocasiones es el tejido empresarial el encargado de poner esos avances científicos y tecnológicos al alcance de la sociedad.

España vive un momento de aceleración tecnológica marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la digitalización industrial. ¿Qué paralelismos encuentra entre las grandes revoluciones tecnológicas del pasado y la transformación que estamos viviendo actualmente?

Muchas. La humanidad ha pasado por varias revoluciones tecnológicas clave desde el neolítico hasta la revolución digital pasando por la revolución industrial. En estos momentos estamos inmersos en una segunda revolución digital y tecnológica caracterizada por la irrupción de la inteligencia artificial y la tecnología cuántica. Cada una de las revoluciones ha supuesto nuevos retos y desafíos para la humanidad, aunque también nuevas amenazas. Y paradójicamente solo podemos enfrentarnos a esas amenazas desde la ciencia y la tecnología.

El museo trabaja con piezas históricas que muestran la evolución de la ciencia y la industria. ¿Qué enseñanzas considera que pueden extraer hoy las empresas de esa evolución tecnológica y de la capacidad de adaptación que exige cada cambio de ciclo?

Las enseñanzas que puede transmitir reflexionar sobre el patrimonio científico como técnico e industrial del pasado son varias, pero destacaría la cada vez más rápida obsolescencia de las tecnologías que obliga a las empresas a una constante y continua innovación para ser competitivas. Cada vez que surge una nueva tecnología que resuelve una necesidad humana de una forma más eficaz o económica muchas empresas y negocios que se basaban en tecnologías anteriores o más caras desaparecen progresivamente y este fenómeno es cada vez más rápido. Eso obliga a las empresas a estar invirtiendo constantemente en I+D+i para poder adaptarse rápidamente a un entorno tecnológico que cada vez cambia a más velocidad.

El avance tecnológico plantea también debates sobre sostenibilidad, talento y capacitación. ¿Está España preparada para afrontar los retos que traerá la próxima gran ola tecnológica en términos de formación y competitividad?

En ese sentido yo soy optimista. España está apostando cada vez más fuerte en investigación científica y tecnológica. Estamos plenamente integrados en el Espacio Europeo de Investigación y nuestros científicos y científicas son muy competitivos a escala internacional. Es cierto que la financiación de la investigación nunca es suficiente y que hay países que han apostado por liderar el progreso científico y tecnológico que invierten mucho más que nosotros, pero España está cada vez más cerca de ser competitiva Por otro lado, estamos apostando seriamente por las energías renovables y por una transición hacia formas de uso de energía cada vez más sostenibles. Con el tiempo estas inversiones darán sus frutos. En términos de formación nuestros científicos no tienen nada que envidiar a los científicos de otros países más avanzados, pero si en medios. Europa aún tiene una gran dependencia tecnológica de las superpotencias, pero con el tiempo y la inversión suficiente esto puede cambiar porque tenemos un gran potencial para estar a la cabeza.

El MUNCYT tiene una importante labor pedagógica y divulgativa, especialmente con jóvenes. ¿Cómo puede despertar la ciencia y la tecnología nuevas vocaciones que luego se traduzcan en más innovación y emprendimiento en el ámbito empresarial?

Uno de los objetivos estratégicos del municipio es despertar vocaciones hacia carreras STEM (Science, Technology, Engineering & Mathematics) en nuestros jóvenes y especialmente entre las niñas. La humanidad no puede permitirse desperdiciar una mínima parte del 50% del talento científico y por eso incentivamos activamente vocaciones femeninas en ciencia y tecnología. Invertimos una parte muy importante de nuestros recursos en tener un programa educativo que cubra todas las etapas, y llegue a toda la población, incluida aquella con necesidades especiales, para los que programamos actividades accesibles. También nos centramos en el aprendizaje a lo largo de la vida, enfocado a adultos y mayores, dado que la curiosidad humana y las ganas de aprender no se pierden con la edad. Nos hace mucha ilusión pensar que alguno de los niños o niñas que hoy disfrutan con nuestras propuestas en un futuro puedan llegar ser exploradores espaciales, desarrollar innovadoras vacunas o tratamientos o producir avances tecnológicos sensacionales. Es nuestra mayor satisfacción.

Mirando al futuro, ¿qué objetivos estratégicos se marca el MUNCYT para reforzar su posicionamiento como espacio de referencia en innovación, conocimiento y cultura tecnológica en España?

Los objetivos estratégicos del MUNCYT son siempre los mismos. Incrementar, conservar, documentar, difundir, interpretar e investigar el patrimonio cultural científico, industrial y tecnológico español. Y al mismo tiempo fomentar al acercamiento de sociedad a la ciencia y la tecnología a través de una oferta expositiva, comunicativa, educativa y de actividades de calidad y, por último, convertirse en un agente activo para la creación de una sociedad más justa, sostenible, diversa, participativa, igualitaria e inclusiva. Para lograrlo nos ayudamos del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación del cual nos consideramos un Agente Público de Ejecución. Es esencial nuestra vinculación con la agencia estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con el que colaboramos a difundir los avances científicos y tecnológicos que se producen en su seno, pero también recurrimos a personal investigador y organismos muy variados, que incluyen la Universidad, asociaciones y organizaciones sin ánimo de lucro y por supuesto la empresa privada, con la que hemos colaborado en múltiples ocasiones con el objetivo de hacer partícipe a la sociedad de las innovaciones científicas y tecnológicas que se producen en su ámbito.