La IA llega al 89 % de las empresas, pero solo el 37% mejora su EBIT

La adopción de inteligencia artificial sigue creciendo con fuerza y el 80% de los empleados asegura haber mejorado su productividad. Sin embargo, el impacto financiero continúa siendo limitado y solo una minoría de organizaciones logra traducir la tecnología en una mejora significativa de sus resultados.

Empresa | Tecnología | 09/09/2026

Inteligencia artificial IFS

El 89% de las organizaciones utiliza ya inteligencia artificial en al menos una función de negocio, según el informe ‘The State of AI 2026: On the road to ROI’, elaborado por QuantumBlack, AI by McKinsey.

Además, el 44% de las compañías ha desplegado la tecnología a gran escala en toda la organización, frente al 38% registrado en 2025.

El uso de IA también gana presencia en más áreas de negocio. El porcentaje de empresas que la utilizan en tres o más departamentos ha pasado del 51% al 56%.

Las grandes empresas aceleran el despliegue

La adopción es especialmente intensa entre las corporaciones con ingresos superiores a 1.000 millones de dólares.

En este grupo, el despliegue masivo alcanza el 54% y el uso de agentes autónomos de IA llega al 40%, frente al 27% registrado en 2025.

En las compañías de menor tamaño, en cambio, la adopción de estos agentes permanece estancada en el 22%.

Los chatbots siguen siendo la herramienta más extendida, con una implantación a escala en el 47% de las empresas globales y en el 64% de las grandes corporaciones.

Los agentes de programación ganan terreno

El informe destaca también el avance de los agentes de codificación de software.

Estas herramientas están presentes ya en el 31% de las grandes organizaciones.

Su desarrollo está cambiando también las decisiones de compra de tecnología.

Un 32% de los encuestados afirma que su empresa ha renunciado a adquirir al menos un producto o funcionalidad de software comercial porque ha podido desarrollarlo internamente mediante agentes de programación.

La apuesta por esta autosuficiencia es especialmente visible en sectores como tecnología, salud, servicios profesionales y energía, donde cerca del 40% de las compañías ya recurre a este modelo.

En términos operativos, los agentes autónomos se concentran principalmente en tecnología de la información, gestión del conocimiento e ingeniería de software, con niveles de despliegue cercanos al 10%.

McKinsey destaca una mayor autonomía tecnológica

El socio de McKinsey & Company Carlos Fernández Naveira ha señalado que «existen organizaciones que están desplegando la IA mucho más rápido comenzando a ver el impacto y creando mayor valor gracias a esta tecnología».

«La implantación de la IA y agentes de desarrollo de software es uno de los dominios con mayor impacto. La tendencia que vemos en las organizaciones es el incremento en autonomía, seleccionando que construyen, cómo rediseñan los procesos y qué soluciones compran», ha señalado.

La productividad mejora, pero el EBIT apenas cambia

El informe refleja una brecha importante entre la mejora percibida por los trabajadores y el impacto económico sobre las compañías.

El 80% de los profesionales afirma que la IA ha incrementado su productividad individual.

Un 52% considera que le ayuda a adquirir nuevas habilidades y un 50% asegura que mejora la toma de decisiones.

Sin embargo, solo el 37% de las empresas atribuye un impacto positivo de la IA sobre su EBIT, el mismo porcentaje que en 2025.

Además, únicamente el 6% de las compañías forma parte del grupo de ‘high performers’, aquellas en las que la IA aporta al menos un 5% al EBIT y genera un valor significativo.

Los mandos intermedios perciben más presión

El impacto de la tecnología varía también según el nivel profesional.

Un 47% de los mandos intermedios y empleados señala haber experimentado presión laboral o efectos negativos relacionados con la IA.

Entre la alta dirección, este porcentaje desciende al 31%.

Por áreas de negocio, la reducción de costes se concentra principalmente en cadena de suministro, operaciones de servicio y fabricación.

Los mayores incrementos de ingresos se producen, en cambio, en marketing y ventas, desarrollo de producto e ingeniería de software.

Los costes de procesamiento frenan a una de cada cinco empresas

El coste asociado al procesamiento de datos y tokens supone una barrera para el 20% de las compañías.

La incidencia es mayor en el sector tecnológico, donde alcanza el 25%, y en las instituciones financieras, con un 24%.

Pese a ello, un 28% de las empresas destina ya más del 10% de su presupuesto tecnológico a inteligencia artificial.

Además, el 60% prevé aumentar su inversión durante los próximos doce meses, con la industria farmacéutica, los seguros y la banca entre los sectores más activos.

El 39% prevé recortes de plantilla por la IA

En materia de empleo, el 39% de los encuestados anticipa reducciones de plantilla durante el próximo año como consecuencia de la implantación de IA.

Otro 43% espera mantener estable su número de trabajadores.

Las previsiones de ajuste se concentran principalmente en las áreas de operaciones y cadena de suministro.

Sin embargo, los datos del último ejercicio muestran una diferencia importante entre las expectativas y la realidad.

Aunque el año pasado un 32% de las organizaciones preveía recortes de empleo, solo el 14% llegó a ejecutarlos y el 66% mantuvo estable su plantilla.

Además, únicamente el 13% de los profesionales encuestados muestra preocupación por el impacto de la inteligencia artificial sobre su futuro laboral.

Rediseñar los procesos marca la diferencia

McKinsey identifica un patrón común entre las empresas que obtienen mayor valor económico de la IA.

El 74% de los ‘high performers’ ha rediseñado completamente sus procesos de trabajo, frente al 25% del resto de organizaciones.

Estas compañías no se centran únicamente en reducir costes, sino que priorizan también el crecimiento de los ingresos y la innovación.

Además, tienen tres veces más probabilidades de transformar profundamente su modelo de negocio durante los próximos tres años.

También duplican al resto del mercado en la aplicación de mejores prácticas, cuentan con un mayor respaldo de la dirección, integran la IA en la evaluación del desempeño, miden de forma más precisa el retorno de la inversión y refuerzan la protección frente a ciberamenazas y actuaciones no autorizadas de los modelos.

«Las empresas que lideran el mercado no usan la IA solo para reducir costes, sino para reinventar la forma en que trabajan», ha señalado Fernández Naveira.

«El verdadero factor diferencial reside en la combinación de innovación y crecimiento junto a una gestión rigurosa de los riesgos y un apoyo decidido de su dirección», ha destacado.