La factura de intereses de la deuda superará los 60.000 millones en 2030, según Funcas

El coste financiero de la deuda pública podría aumentar cerca de un 50% respecto a 2025 si los tipos de interés se mantienen elevados. Funcas advierte además de que la inflación y el encarecimiento de la financiación reducirán el margen de maniobra de la política fiscal.

Actualidad | Destacado | Finanzas | 09/09/2026

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La factura por intereses de la deuda pública española podría situarse en torno a 57.000 millones de euros en 2030 si los tipos de interés permanecen en niveles similares a los de 2025, según un informe publicado por Funcas.

La cifra supondría unos 17.000 millones de euros más que en 2025.

El escenario toma como referencia unos tipos de alrededor del 3,2% a largo plazo y del 2,2% a corto plazo.

Aproximadamente la mitad del incremento, algo más de 8.000 millones de euros, procedería de los intereses derivados de la nueva deuda emitida para cubrir los déficits previstos en los próximos años.

La otra mitad respondería a la refinanciación de deuda que vence y que tendría que renovarse a tipos superiores a los que se aplicaron en el momento de su emisión.

Una subida adicional de tipos elevaría la factura por encima de los 60.000 millones

Funcas calcula que, si los tipos aumentaran alrededor de medio punto respecto a los niveles de 2025 y se mantuvieran así durante todo el periodo, el coste por intereses crecería en otros 3.600 millones de euros en 2030.

En ese escenario, la factura total superaría los 60.000 millones de euros.

El informe advierte de que esta evolución se produce «a falta de nuevos Presupuestos que permitan adaptar las prioridades a los grandes desafíos».

La inflación se convierte en la principal preocupación

Funcas considera que la persistencia del conflicto en Oriente Medio podría tener un impacto más duradero de lo previsto sobre la economía.

Entre las principales consecuencias señala el aumento de la inflación y el estrechamiento del margen de actuación de la política macroeconómica.

El IPC se situó en agosto en el 4,3% interanual y el diferencial con la eurozona se ha ido ampliando.

Ante esta evolución y la mejora de las perspectivas económicas en Alemania, el BCE podría elevar mañana los tipos en un cuarto de punto, hasta el 2,5%, tras la subida acordada en julio.

El mercado anticipa nuevos movimientos del BCE

El informe señala que los mercados descuentan otra subida en los próximos meses, a tenor de la evolución del euríbor a un año.

No obstante, Funcas prevé que la facilidad de depósito pueda mantenerse en el 2,5% hasta finales de año.

La estabilización de la inflación subyacente en la eurozona y la escasa reacción de los salarios ante el repunte de los precios energéticos están limitando, por ahora, los efectos de segunda ronda.

La inflación amenaza con frenar el consumo

Funcas advierte de que el repunte de los precios y la subida de los tipos de interés plantean varios riesgos para la continuidad del ciclo expansivo de la economía española.

Los salarios pactados en convenios colectivos crecen alrededor de un 3% de media, aproximadamente un punto menos que los precios.

Esta diferencia podría extender la percepción de pérdida de poder adquisitivo y terminar frenando el consumo de los hogares.

Las hipotecas y los préstamos se encarecen

El endurecimiento de la política monetaria del BCE y su traslado al euríbor están elevando también el coste de financiación de hogares y empresas.

El efecto se traduce en un encarecimiento de las hipotecas y de los préstamos al sector privado.

A ello se suma la creciente factura por intereses de la deuda pública.

Funcas ve difícil reducir el déficit por debajo del 3%

A políticas constantes, el aumento del coste financiero impediría que el déficit de las administraciones públicas bajara del 3% durante los próximos años, incluso si se mantiene el ciclo expansivo.

Funcas considera que esta situación refleja un cambio más profundo en la política macroeconómica.

«Más allá de estos efectos, lo que está en juego es un cambio de paradigma de la política macroeconómica, por el estrechamiento de margen de maniobra de los Estados, una situación que, además, coincide con necesidades crecientes de inversión y de respuesta a todo tipo de shocks. La implicación para España es que urge aprovechar el ciclo expansivo para generar margen de maniobra y así reducir la vulnerabilidad ante futuros shocks», han instado los expertos.