El patrimonio de los hogares españoles alcanza los 9,45 billones de euros
España se situó en 2025 entre las economías con mayor crecimiento de la riqueza de los hogares y también entre los países donde la inversión neta superó sus medias históricas, según el último informe del McKinsey Global Institute.
01/09/2026

El patrimonio neto de los hogares españoles alcanzó los 11 billones de dólares, unos 9,45 billones de euros, en 2025.
España se situó así, junto con Polonia, Irlanda y Suecia, entre las economías con mayor crecimiento de la riqueza neta de las familias.
Además, el patrimonio por habitante aumentó un 6% en términos nominales respecto al año anterior.
Los datos forman parte del informe ‘El balance global de 2026: desequilibrio y divergencia’, elaborado por McKinsey Global Institute, que analiza la evolución del patrimonio, la deuda y los activos en 23 economías que representan cerca del 70% del PIB mundial.
La riqueza mundial roza los 1.800 billones de dólares
A escala global, la riqueza económica alcanzó un máximo histórico cercano a los 1.800 billones de dólares, unos 1.546 billones de euros.
La cifra supera los 1.700 billones de dólares, alrededor de 1.460 billones de euros, registrados el año anterior.
El patrimonio total de las familias se situó en 570 billones de dólares, unos 490 billones de euros.
Sin embargo, el 58% del incremento correspondió a ganancias patrimoniales ‘sobre el papel’, procedentes principalmente de la revalorización de activos por encima de la inflación.
La eurozona afronta un riesgo de estancamiento
El informe advierte de que la zona euro se dirige hacia un escenario de estancamiento económico secular.
Entre los factores señalados figuran el escaso crecimiento de la productividad, la debilidad del consumo y el elevado ahorro de los hogares, cuya tasa alcanzó el 15,1% en 2025.
En el conjunto de la región, el patrimonio medio se mantuvo prácticamente estable respecto al ejercicio anterior.
La evolución fue, sin embargo, desigual entre activos y países.
Mientras que en Estados Unidos la fortaleza de los mercados bursátiles impulsó las ganancias patrimoniales, en Europa la caída de los precios de la vivienda redujo la riqueza en términos reales.
El patrimonio per cápita disminuyó un 2,6% en Alemania y un 1,5% en Francia, con el deterioro de las valoraciones inmobiliarias como uno de los factores relevantes.
Europa arrastra una brecha inversora de 601.000 millones
McKinsey identifica el déficit de inversión privada respecto a Estados Unidos como uno de los principales obstáculos para el crecimiento europeo.
La brecha alcanza unos 700.000 millones de dólares anuales, equivalentes a 601.000 millones de euros y aproximadamente tres puntos porcentuales del PIB europeo.
Como consecuencia, el capital productivo de la región, que incluye infraestructuras, maquinaria, equipamiento y propiedad intelectual, se mantiene en niveles reducidos frente a la media global y respecto a los registros anteriores a la pandemia.
A pesar de esta debilidad inversora, el informe destaca como elemento positivo que el endeudamiento de las familias y de las empresas no financieras de la eurozona se mantiene en niveles más equilibrados y próximos a sus promedios de los últimos 25 años que en otras grandes economías.
España fortalece su inversión neta
España se situó también entre las economías donde la inversión neta superó en 2025 su promedio histórico de largo plazo.
Comparte esta posición con Polonia, Suecia, Estados Unidos e Italia.
La evolución contrasta con la de Alemania, Irlanda y Australia, donde la inversión neta fue negativa.
Esta situación puede reflejar que el gasto de capital quedó por debajo de las necesidades de reposición, una pérdida de valor de los activos o una combinación de ambos factores.
La deuda pública sigue por encima del 100% del PIB
En el ámbito fiscal, la deuda pública bruta española permaneció por encima del 100% del PIB durante 2025.
España comparte esta situación con otras grandes economías avanzadas como Japón, Italia, Estados Unidos, Francia, Canadá, Bélgica y Reino Unido.
En el mercado inmobiliario, el valor de los activos residenciales de los hogares en relación con el PIB disminuyó alrededor de diez puntos porcentuales durante 2025 respecto al año anterior.
El ratio continuó acercándose a su media de los últimos 25 años, aunque permanece todavía por encima de ella.
«España se encuentra en un momento de impulso con una economía capaz de seguir elevando los estándares de vida», ha señalado el socio senior de McKinsey Joseba Eceiza, quien recalca que mantener el pulso en la inversión productiva e impulsar medidas de competitividad «resulta imprescindible para consolidar el crecimiento de la productividad y garantizar que el valor de los activos se apoye en la generación real de ingresos en un contexto de costes financieros más elevados».
El informe identifica precisamente el aumento de la inversión productiva como una de las claves para acelerar la productividad en la eurozona.
Estados Unidos y China acentúan los desequilibrios globales
McKinsey señala que el distanciamiento entre los mercados financieros y la economía real durante 2025 estuvo impulsado principalmente por Estados Unidos y China.
En Estados Unidos, la Bolsa alcanzó niveles récord.
La capitalización de las empresas cotizadas llegó a situarse en 2,4 veces el valor de sus activos netos y en 3,7 veces el PIB del país.
Además, más del 50% del crecimiento del S&P 500 entre 2021 y 2025 se explicó por las compañías conocidas como las ‘Magnificent Seven’, vinculadas al auge de la inteligencia artificial.
Los beneficios privados alcanzaron asimismo un máximo del 9,2% del PIB estadounidense, frente al promedio del 5,9% registrado antes del año 2000.
China eleva su deuda empresarial
La economía china atraviesa, por su parte, un reajuste de su balance ante la caída prolongada de las valoraciones inmobiliarias.
Para compensar el menor gasto residencial de los hogares, el Gobierno ha incrementado el gasto público y la inversión a través de empresas estatales.
Esta evolución ha elevado la deuda de las compañías no financieras hasta el 80% de sus activos reales corporativos, equivalente a 1,7 veces el PIB.
La cifra se sitúa muy por encima del 50% de media global.
Además, el efectivo y los depósitos bancarios en China aumentaron en el último año en una cantidad equivalente a diez puntos porcentuales del PIB.
«En un contexto de divergencia global, el crecimiento de la riqueza durante el último año ha estado respaldado de forma por las valoraciones bursátiles en los mercados de renta variable y no por una formación real de capital», ha apuntado el socio senior Juan Antonio Bahillo, quien señala que las empresas y las instituciones «deben vigilar de cerca los factores clave de cada economía para anticiparse a los giros».
Cuatro escenarios para la economía mundial
El informe plantea cuatro posibles escenarios para los próximos años.
Estos pasan por una aceleración de la productividad, una inflación sostenida, el regreso a un estancamiento prolongado o un ajuste brusco de los mercados acompañado de caídas de valor y recesión.
De todos ellos, McKinsey considera que la aceleración de la productividad es el único capaz de respaldar las elevadas valoraciones actuales mediante un crecimiento económico real y, al mismo tiempo, proteger la riqueza.








