La eurozona vuelve a superar el 3% de inflación tres años después
El IPC de la zona euro aceleró cuatro décimas en agosto por el fuerte repunte de la energía, mientras que la inflación subyacente se moderó al 2,4%. Los analistas dan prácticamente por hecha una nueva subida de tipos del BCE en septiembre.
Actualidad | Finanzas | Última hora | 01/09/2026

La inflación de la eurozona subió en agosto hasta el 3,3% interanual, frente al 2,9% registrado en julio.
Se trata de la lectura más elevada desde septiembre de 2023 y supone que el IPC vuelve a situarse por encima del 3% tres años después.
La inflación subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco, se moderó una décima, hasta el 2,4%, frente a las previsiones que apuntaban a que se mantendría estable.
Este comportamiento muestra que, por el momento, el fuerte encarecimiento de la energía no se ha trasladado con la misma intensidad al resto de componentes.
La energía se dispara un 14,3%
El principal responsable del repunte fue el componente energético.
Según los datos preliminares publicados por Eurostat, los precios de la energía aceleraron su tasa interanual desde el 10,3% de julio hasta el 14,3% en agosto.
En términos mensuales, el incremento fue del 2,9%.
Esta evolución coincide con el nuevo repunte de los precios del petróleo, con el barril de Brent acercándose nuevamente a los 90 dólares ante el aumento de las tensiones en Oriente Medio desde julio.
Los servicios moderan su subida al 3%
Por componentes, los precios de los alimentos, alcohol y tabaco mantuvieron una tasa interanual del 1,2%.
Los bienes industriales no energéticos aceleraron tres décimas, desde el 0,9% hasta el 1,2%.
En sentido contrario, la inflación de los servicios bajó del 3,3% registrado en julio al 3% en agosto.
Este último dato es especialmente relevante para el Banco Central Europeo, al tratarse de un componente muy ligado a la evolución de los salarios.
Los analistas no ven todavía efectos de segunda ronda
«El aumento de la inflación del IPCA en la eurozona en agosto, impulsado por el sector energético, podría reforzar los argumentos a favor de una subida de tipos la próxima semana, pero el BCE debería sentirse tranquilo ante la ausencia de efectos indirectos y de segunda ronda», ha señalado Harry Chambers, economista asistente de Capital Economics.
Según el analista, el repunte de los bienes industriales no energéticos podría estar relacionado con nuevos aumentos en productos vinculados a las Tecnologías de la Información.
Chambers destaca especialmente la moderación de los servicios, que alcanzaron su tasa más baja en cuatro meses.
En su opinión, «hay muy pocos indicios de efectos indirectos derivados del aumento de los precios de la energía y ningún indicio de efectos de segunda ronda».
La inflación subyacente resiste seis meses después del conflicto
El economista jefe de ING, Bert Colijn, también destaca que la inflación subyacente se mantiene «sorprendentemente estable» seis meses después del inicio del conflicto en Irán.
«Seis meses después del inicio de la crisis en Oriente Medio, la inflación subyacente se sitúa en el 2,4%, el mismo nivel que en febrero, el último mes antes del estallido del conflicto. Hasta el momento, no se ha producido un repercusión significativo del aumento de los costes energéticos en otros precios. Además, en agosto, las empresas mantuvieron la calma respecto a posibles subidas de precios en los meses venideros. Por ahora, todo va bien», ha explicado.
El BCE apunta a otra subida en septiembre
Pese a la ausencia de un contagio generalizado de los costes energéticos, los analistas consideran prácticamente segura una nueva subida de tipos del BCE en septiembre.
Desde ING señalan que «a pesar de que hay pocos indicios de que se estén produciendo efectos de segunda ronda, es casi seguro que el BCE volverá a subir los tipos la semana que viene».
La firma considera esta eventual decisión una subida «preventiva».
Sin embargo, advierte de que un endurecimiento adicional después de septiembre supondría que el BCE considera necesaria una política monetaria más restrictiva, algo que requeriría señales más claras de repunte de la inflación subyacente.
BCA Research duda de nuevas subidas posteriores
Desde BCA Research también consideran prácticamente segura una subida de tipos en la reunión del 10 de septiembre.
La firma destaca que los datos económicos recientes han superado las expectativas, aunque duda de que esta dinámica pueda mantenerse.
Los analistas consideran que los «altos precios de la energía» actuarán como un «impuesto para la economía» europea.
Al mismo tiempo, unas condiciones financieras más restrictivas deberían terminar frenando parte del crecimiento económico.
Commerzbank prevé presión sobre los costes empresariales
Los economistas de Commerzbank Research consideran que los datos de agosto terminan de consolidar el escenario de una subida de tipos en septiembre.
La entidad cree que muchas empresas, especialmente en los sectores manufacturero y alimentario, terminarán repercutiendo el aumento de los costes energéticos durante los próximos meses.
El elevado precio del gas natural podría trasladarse a los costes de estos sectores durante los próximos trimestres y provocar una aceleración de la inflación subyacente a lo largo del próximo año.
Pese a ello, Commerzbank considera poco probable que el BCE continúe elevando los tipos después de septiembre, ya que espera que la inflación vuelva a moderarse durante el próximo año en línea con las previsiones del propio banco central.
Oriente Medio mantiene elevada la incertidumbre
ING advierte de que la evolución de la inflación seguirá condicionada por la guerra en Oriente Medio y por los precios del petróleo.
«La evolución de la inflación general sigue viéndose muy afectada por la guerra en Oriente Medio y los precios del petróleo. Las recientes fluctuaciones en los precios del petróleo han servido para recordar una vez más que es casi imposible establecer hipótesis sobre los precios del petróleo para cualquier previsión de inflación que abarque más de unos pocos días. Sin embargo, en nuestro nuevo escenario base, partimos de la hipótesis de que la guerra continuará y que el alivio no llegará hasta después de las elecciones de mitad de legislatura en EEUU. En este contexto, los precios del petróleo se mantendrían elevados durante más tiempo», han señalado los analistas de ING.
Colijn añade que las sequías están afectando a las cadenas de suministro, mientras que la economía europea continúa mostrando suficiente resistencia como para permitir a las empresas trasladar parte del aumento de costes.
Además, los indicadores de crecimiento salarial han comenzado a repuntar.
Por este motivo, ING considera que, aunque la situación actual sigue siendo contenida, la inflación subyacente podría volver a aumentar durante los próximos meses.








