Por qué la falta de formación es uno de los grandes riesgos para las empresas

18/12/2025

La mayoría de las empresas invierte en digitalización, mejora de procesos o captación de talento. Sin embargo, pocas dedican el mismo nivel de planificación al desarrollo de las habilidades que sostienen todas esas transformaciones. Asumir que los equipos están preparados sin contrastar sus competencias puede derivar en bloqueos operativos, frenar el crecimiento y aumentar los riesgos en todos los niveles de la organización.

El entorno empresarial actual no se resuelve únicamente con tecnología. Hace falta contar con personas con criterio, actualizadas y preparadas para adaptarse y tomar decisiones en situaciones complejas. Para conseguirlo, es necesario disponer de una estrategia clara, datos fiables y un modelo formativo conectado con la realidad de cada organización.

La falta de formación: un coste oculto con impacto directo

Durante 2024, más de 6,5 millones de personas participaron en formación programada por sus empresas, según datos de FUNDAE. Aunque estas cifras reflejan una evolución positiva, la cobertura sigue siendo baja: solo un 20 % del tejido empresarial accede a este tipo de formación, con una participación especialmente reducida en pymes y microempresas.

Esta baja implantación no responde únicamente a una cuestión de acceso, sino a una falta de enfoque estratégico. En muchas organizaciones, la formación se plantea como una respuesta puntual —para cumplir una norma o resolver una carencia específica— sin una planificación clara ni objetivos definidos. Como consecuencia, lo que se aprende no siempre responde a lo que la empresa necesita mejorar.

El impacto es directo: disminuye la calidad operativa, aumentan los errores, se ralentizan procesos y, en sectores regulados, crece la exposición a incumplimientos y sanciones. La ausencia de una estructura formativa sólida termina afectando tanto al día a día como a la capacidad de evolución de la organización.

Qué necesitan las empresas y qué esperan las personas

Según PwC, el 79 % de las personas que cambian de empleo lo hacen por falta de oportunidades de crecimiento profesional. A pesar de ello, muchos planes formativos siguen basándose en modelos genéricos, poco flexibles y alejados de los retos reales del puesto.

Las personas valoran propuestas de aprendizaje que sean útiles, aplicables y compatibles con su ritmo de trabajo. Al mismo tiempo, las empresas buscan resultados: reducción de errores, adopción eficaz de nuevas herramientas, cumplimiento normativo y mayor autonomía en los equipos.

Encontrar ese equilibrio empieza en el diseño. Es necesario analizar los perfiles, segmentar los contenidos, contextualizar los itinerarios y medir el avance con indicadores concretos. Cada vez más organizaciones están incorporando tecnologías como la analítica del aprendizaje, la inteligencia artificial o los modelos adaptativos para anticiparse a las necesidades y personalizar los procesos formativos.

Según el último Informe del Observatorio de RRHH sobre transformación del aprendizaje, el 42 % de las empresas en España ya ha incorporado plataformas de formación inteligentes que ajustan los contenidos al perfil, nivel y evolución de cada profesional.

Formación estratégica: del contenido al impacto

El valor de una estrategia formativa se mide por su efecto en el rendimiento. Un curso aporta valor cuando ayuda a resolver un problema, acelerar una tarea o mejorar una decisión. Este enfoque está transformando el papel del área de desarrollo de personas dentro de las organizaciones.

Muchas empresas están comenzando a trabajar con una arquitectura del aprendizaje: una estructura que combina metodologías, datos, recursos y formatos para mejorar la ejecución operativa. Algunos ejemplos:

  • Una empresa industrial redujo un 18 % los errores en planta tras implementar un itinerario adaptativo basado en simulaciones prácticas.
  • Una red de clínicas privadas elevó su NPS un 22 % tras reforzar las competencias en normativa sanitaria y experiencia de paciente.
  • Una empresa de retail disminuyó un 30 % la rotación interna en puestos clave tras formar en liderazgo situacional a sus mandos intermedios.

Los resultados llegan cuando la formación se aborda con los mismos criterios que cualquier otro proceso estratégico: análisis, planificación, indicadores y seguimiento.

Como afirma Patricia García, presidenta institucional de Femxa:

“La formación no puede ser la respuesta a una crisis, debe ser parte del ADN de cualquier organización que quiera crecer de forma sostenible.”

Nuestra forma de entender la formación corporativa

Con más de 25 años de trayectoria, en Femxa Corporate Learning desarrollamos soluciones de formación para empresas que combinan tecnología, metodología y creatividad para transformar la manera en que las empresas gestionan el aprendizaje de sus equipos.

Nuestra experiencia nos demuestra que el éxito formativo empieza con una detección rigurosa de necesidades, continúa con un diseño pedagógico adaptado a la realidad del negocio y culmina con la evaluación de resultados. Apostamos por planes formativos flexibles, centrados en las personas y alineados con los objetivos estratégicos de cada organización.

Acompañamos a nuestros clientes en todas las fases del proceso, con propuestas que combinan innovación y eficacia: desde la integración de tecnologías educativas hasta la creación de experiencias memorables de aprendizaje. Nuestro enfoque se basa en la escucha activa, la personalización y el compromiso con los resultados.