El buen uso de los datos personales, el gran reto para las empresas

¿Qué sensibilidad tienen los ciudadanos y los consumidores acerca del uso de sus datos personales? ¿En qué medida beneficia al usuario facilitar su información privada? ¿Son las empresas transparentes con el uso de esta información? Estas preguntas están hoy en día en la agenda de la mayoría de los directivos de empresa.

La preocupación sobre el uso que de nuestros datos personales hacen las distintas instituciones y administraciones públicas, ha crecido mucho en los últimos tiempos, y muy especialmente entre los ciudadanos de países más desarrollados.

El ciudadano medio ha caído en la cuenta de que carece de información sobre cómo se usa nuestra información personal, alentada por casos mediáticos que han implicado a grandes operadores de internet, (Facebook, etc.). El resultado de un estudio llevado a cabo por IPSOS revela que la mayoría de los adultos encuestados declaran conocer poco o nada sobre la cantidad de datos personales que manejan las empresas y los gobiernos, y sobre cómo se utilizan.

Por lo general, el grado de conocimiento se declara menos en aquellos países en los que el tema de los datos personales está más regulado: en Japón, Australia, Bélgica, Canadá y Alemania. Aquí menos del 20% de la población declaran saber bien lo que hacen las empresas con sus datos personales, porque es donde probablemente existe una mayor sensibilidad hacia este asunto.

Hay falta de confianza, especialmente hacia las empresas de comunicación y los gobiernos extranjeros. En la mayoría de los países, los ciudadanos no suelen fiarse de que las empresas y los gobiernos empleen la información que tienen sobre ellos “de la forma apropiada”.  De media, solo un 36 % confía en cómo manejan sus datos personales varios tipos de organizaciones. La confianza en los gobiernos extranjeros es menor (20 %) y únicamente una minoría de ciudadanos se fía del gobierno de su país (39 %). La confianza en las empresas de comunicación (24 %) y en los buscadores y las redes sociales (28 %) también es escasa.

Menos del 20% de la población declaran saber bien lo que hacen las empresas con sus datos personales, porque es donde probablemente existe una mayor sensibilidad hacia este asunto.

Sin embargo, sí se percibe la utilidad del uso de datos, por parte de los proveedores de servicios sanitarios y de las empresas de servicios financieros, quienes inspiran una confianza bastante mayor (59 % y 47 % respectivamente).

Los consumidores valoran más la privacidad y la remuneración, que los beneficios de compartir los datos personales. A nivel global, la mayoría están de acuerdo en que deberían poder rechazar que las empresas utilizaran sus datos personales (62 %) y en que les deberían pagar o recompensar por ello (54 %). Sólo la mitad de ellos aproximadamente están de acuerdo en que ayuda a los consumidores a ahorrar tiempo (35%) o dinero (28 %). El 23% coincide en que no les molesta, mientras que el doble (44 %) no está de acuerdo.

Lo que más disminuiría las preocupaciones sobre el uso de los datos personales, es la transparencia y las garantías de confidencialidad y seguridad. Los consumidores son especialmente propensos a decir que estarían más cómodos compartiendo su información personal con una empresa si es clara acerca del uso que le dará a los datos (67 %), promete que no compartirá los datos con terceros (64 %) o nunca ha experimentado violaciones de seguridad (62 %). Aún más que tener mucha experiencia con ella (61 %) o que se les ofrezca alguna compensación financiera (60 %).
Los ciudadanos han pasado de valorar la transparencia de las empresas a exigirla, y toman actualmente decisiones de compra y de consumo basadas en la percepción de la honestidad y la ética de las marcas.

En un tema tan delicado como es el de los datos personales, solo aquellas marcas que informen a los ciudadanos sobre el uso que dan a estos, saldrán beneficiadas, y ganarán credibilidad y confianza.
 

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