Aramco aumenta dividendos en plena crisis del petróleo

Saudi Aramco ha anunciado un programa de recompra de acciones por valor de 3.000 millones de dólares y un aumento de su dividendo base trimestral en medio de la creciente tensión en Oriente Próximo y las dificultades logísticas derivadas del bloqueo del estrecho de Ormuz. El plan de recompra se ejecutará durante un periodo de 18 meses, mientras que el dividendo trimestral aumentará un 3,5%, hasta 21.900 millones de dólares.
El anuncio se produjo junto con la presentación de los resultados financieros del cuarto trimestre y del ejercicio completo de 2025, en un contexto marcado por la presión sobre los ingresos del mayor exportador de petróleo del mundo.
Resultados bajo presión
Aramco registró en los primeros nueve meses de 2025 un beneficio neto de 278.600 millones de riales saudíes, por debajo de los 307.100 millones del mismo periodo del año anterior. Las estimaciones de mercado sitúan el beneficio neto del conjunto del ejercicio en torno a los 371.000 millones de riales, lo que supondría una caída cercana al 6% respecto a 2024.
La compañía ya había sufrido un retroceso del 12,4% en su beneficio anual en 2024, hasta 106.200 millones de dólares, lo que provocó entonces un recorte significativo en los dividendos vinculados al rendimiento. El nuevo programa de recompra supone un cambio relevante en la estrategia de retorno al accionista, tradicionalmente centrada en el reparto de dividendos.
En paralelo, Aramco mantiene su guía de inversión de capital para 2026 entre 50.000 y 55.000 millones de dólares, al tiempo que estudia ventas de activos por más de 10.000 millones para reforzar su liquidez.
La guerra complica el suministro de petróleo
Las decisiones financieras llegan en un momento de fuerte presión operativa. El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha bloqueado de facto el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. Por esta vía transitaban en febrero alrededor de 6,38 millones de los 7,2 millones de barriles diarios que Arabia Saudí exporta.
Para mantener el suministro, Aramco ha comenzado a desviar parte de su producción hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, a través del oleoducto Este-Oeste, que tiene capacidad para transportar cerca de cinco millones de barriles diarios. Sin embargo, existen dudas sobre la capacidad de carga en la terminal.
La compañía también ha empezado a reducir la producción en algunos yacimientos ante las disrupciones logísticas. Al mismo tiempo, los costes de transporte marítimo para los petroleros que cargan en Yanbu se han duplicado, mientras que Aramco ha lanzado licitaciones excepcionales de crudo al contado a precios superiores para garantizar el suministro.
Impacto en las finanzas saudíes
Los resultados de Aramco tienen un impacto directo en las cuentas públicas de Arabia Saudí. El Estado controla el 81,5% de la compañía, mientras que el Fondo de Inversión Pública posee otro 16%, lo que convierte los dividendos de la petrolera en uno de los principales pilares de financiación del país.
Según estimaciones recientes, los ingresos derivados del petróleo representaron alrededor del 54% de los ingresos del gobierno saudí el año pasado. Algunos analistas advierten de que, pese al repunte de los precios energéticos provocado por la crisis en Oriente Próximo, los productores de la región podrían tener dificultades para aprovechar plenamente esta subida si persisten los problemas logísticos para llevar el crudo al mercado.








