Arturo Pérez Pulido, responsable del Área de Educación de Stratesys
Stratesys, consultora tecnológica especializada en transformación digital, ha acompañado a la Universidad Europea en la creación, diseño y despliegue de SurvAI, una solución basada en inteligencia artificial que automatiza y optimiza el análisis de encuestas educativas, permitiendo convertir miles de comentarios abiertos de estudiantes en información estructurada y útil para la toma de decisiones académicas y operativas. Hablamos sobre este tema con Arturo Pérez, responsible del Área de Educación de Stratesys.
En el sector universitario se habla mucho de calidad educativa. ¿Por qué el feedback de los estudiantes se ha convertido en un elemento tan crítico?
La calidad en educación superior no es negociable, y la voz del estudiante se ha consolidado como un activo estratégico, aunque también como uno de los más complejos de gestionar a escala.
Hoy, la verdadera diferencia no está en recoger esa información, sino en la capacidad de convertirla en insights accionables que impacten directamente en la experiencia del alumno y en la toma de decisiones de la institución.
Cuando empezaron a trabajar con la Universidad Europea, ¿cuál era exactamente el reto al que se enfrentaban?
Cuando Stratesys comenzó a trabajar con la Universidad Europea, la red más grande de España con 50.000 alumnos de más de 110 nacionalidades, el reto no era la falta de información. Al contrario, tenían miles de opiniones valiosas… pero el volumen hacía imposible transformarlas en decisiones a tiempo.
El reto no era solo gestionar ese volumen, sino hacerlo con la velocidad y el rigor necesarios para impactar en la experiencia del estudiante y en la operativa académica.
¿Hasta qué punto era grande el volumen de información que manejaban?
Se realizaban más de 40.000 encuestas al año, muchas de las respuestas en texto libre. Ese era el punto ciego. Procesarlas requería un equipo de 20 personas durante dos meses, y cuando el informe llegaba, el momento para actuar ya había pasado. No era un problema de voluntad, sino de tiempos.
Este tipo de procesos manuales, además de poco escalables, limitaban la capacidad de reacción a tiempo de la institución.

Ante ese escenario, ¿qué pregunta estratégica se plantearon al inicio del proyecto?
La pregunta que en Stratesys nos hicimos fue la de cómo transformar esas voces individuales en inteligencia accionable para la toma de decisiones, de forma escalable y sostenible en el tiempo.
¿Dónde estaba exactamente el problema dentro de todo ese volumen de información?
Lo importante estaba escondido en los campos de texto libre, que actuaban como “agujero negro”: absorbían información esencial, pero era imposible analizarla rápido y sin sesgo humano.
Además, al depender de análisis manuales, se introducía un componente de subjetividad que dificultaba la homogeneización de criterios.
¿Era una preocupación compartida por la propia dirección de la universidad?
La dirección era consciente y por ello planteó la necesidad de mejorar lo que no se podía medir con precisión, escuchando de verdad a los estudiantes. En ese momento empezamos a trabajar juntos.
¿Cuál fue la solución que plantearon desde el punto de vista tecnológico?
Como socio tecnológico, acompañamos a la Universidad Europea en el diseño e implantación de SurvAI, una solución de Inteligencia Artificial que permite que la Universidad escuche y actúe con una velocidad inédita.
Para entenderlo de forma sencilla, ¿qué cambia realmente con SurvAI?
SurvAI es capaz de hacer en horas lo que antes llevaba semanas. El cambio fundamental es pasar de análisis lento y descriptivo a decisiones ágiles basadas en datos en tiempo casi real.
Antes de implantar esta solución, ¿cómo era el proceso de análisis de la información?
En resumen, se trataba de un proceso manual, intensivo en recursos y poco escalable, con ciclos de análisis demasiado largos.
¿Qué cambia una vez que entra en funcionamiento SurvAI?
Con SurvAI se produce un procesamiento masivo e instantáneo: la arquitectura de IA procesa de forma masiva los comentarios abiertos, extrayendo el sentimiento real y la intención del alumno en menos de cuatro horas y permitiendo a la institución reaccionar prácticamente en tiempo real.
También permite la detección de patrones emocionales. Ahora, la medición de positividad y negatividad es precisa y constante, basada en el tono y el perfil del estudiante, sin interpretaciones subjetivas y eliminando el sesgo.
Además, incorpora prescripción automática: la herramienta no solo analiza, sino que genera informes automáticos pasando de la opinión a la conclusión sobre cómo actuar ante quejas recurrentes expresadas en los comentarios de texto libre, cerrando la brecha entre análisis y acción.
Por último, también añade granularidad analítica, pasando de un análisis general de NPS a un desglose detallado por categorías que permite identificar problemas específicos en servicios concretos en las facultades, con un nivel de detalle que antes no era viable.
¿La evolución de la herramienta termina aquí o sigue desarrollándose?
Estos solo han sido los primeros pasos. SurvAI seguirá evolucionando en refinar la taxonomía de categorías, comparar la evolución de resultados con análisis anteriores o integrarse de forma natural con las plataformas institucionales, todo ello con modelos cada vez más predictivos.
Más allá de la tecnología, ¿qué resultados tangibles está generando este enfoque?
La tecnología no es el fin, es el camino. Y los resultados lo confirman: un 95 % de reducción en tiempos de análisis, equipos liberados para mejorar la experiencia del estudiante, identificación rápida de patrones emocionales, detección de alertas tempranas y recomendaciones automáticas listas para ejecutar.
¿Qué significa todo esto para la Universidad Europea desde el punto de vista estratégico?
Para la gran institución académica que es la Universidad Europea esto supone una agilidad que refuerza uno de sus pilares estratégicos, como es la satisfacción del estudiante como motor de la excelencia académica.
Para finalizar. Si tuviera que resumir el impacto en una idea clara, ¿cuál sería?
En pocas y sencillas palabas: la universidad ya no solo oye el feedback… ahora lo escucha de verdad.










