Jaime Castañeda, CEO de 99 Sushi Bar
Grupo Bambú Restauración, responsable de la reconocida marca 99 Sushi Bar, afronta una nueva etapa de crecimiento tras su reciente integración con capital emiratí y el impulso de su expansión internacional. Al frente de este proceso se sitúa Jaime Castañeda, nuevo CEO global del grupo, con el reto de consolidar el posicionamiento de la enseña en los principales mercados del lujo gastronómico.
“El cliente valora la excelencia, pero también la naturalidad, y busca establecer conexión con la marca, acercarse a la esencia, entenderla, vivirla.”
Tras la fusión que ha dado lugar a una nueva estructura global del grupo, asume el liderazgo de 99 Sushi Bar con el objetivo de consolidar su expansión internacional. ¿Cómo se gestiona el crecimiento global de una marca sin perder su esencia original?
99 Sushi Bar es una marca que, desde su nacimiento, ha tenido una vocación profunda y auténtica con la excelencia en el producto y el servicio. Cada plato, cada proceso, se mima al detalle en cada local, y es algo que los hermanos Fernando y Pedro de León, los fundadores, han cuidado con devoción. He trabajado con ellos estrechamente desde hace 10 años en la internacionalización de la firma, así que el nuevo equipo conoce a la perfección esta idiosincrasia tan peculiar. En cada nueva apertura replicamos ese estándar con extremada atención, lo que requiere un tiempo importante de formación y búsqueda de proveedores. No buscamos crecer rápido, sino crecer bien. Cada apertura tiene que responder a lo que somos como marca.
Ha desarrollado gran parte de su carrera en Oriente Medio y conoce en profundidad el hospitality prémium de la región. ¿Qué aprendizajes de ese mercado está aplicando ahora en la evolución del grupo?
Oriente Medio es mi hogar y en todos estos años he podido comprobar la importancia que, para este cliente, tienen el valor del detalle y de la consistencia. Y en eso, 99 Sushi Bar es muy afín. Hablamos de un mercado donde el cliente tiene una expectativa muy alta y donde la experiencia debe ser impecable en todo momento. Y eso nos sirve como aprendizaje y desafío en nuestros restaurantes de Dubai y Abu Dabi, pero también en el resto, pues el cliente más TOP se mueve cada vez más y tiene una cultura gastronómica mayor. A la vez, esta tierra me ha enseñado que es vital entender al cliente internacional, que no es homogéneo. El sector del hospitality del lujo de Oriente Medio lo ha entendido muy bien, y atrae cada vez a más gente de todo el mundo sin renunciar a sus valores. Esa capacidad de adaptación, sin perder identidad, es algo que estamos aplicando de forma muy clara en nuestra expansión actual. Crecemos custodiando el corazón de la marca.
99 Sushi Bar ha logrado posicionarse como una de las marcas de cocina japonesa de referencia, con presencia en mercados internacionales clave y reconocimientos como la estrella Michelin en Abu Dabi. ¿Qué factores han sido determinantes para construir esa propuesta de valor diferencial?
Hay tres pilares fundamentales: el producto, que es absolutamente excepcional; el equipo, altamente cualificado y formado en los valores fundacionales de 99 Sushi Bar, y la coherencia. Esté cenando en el 99 de Dubái o en el de Barcelona, el cliente tiene que reconocer una misma identidad. Esa consistencia, esa identidad mantenida, es lo que nos ha permitido construir una marca sólida y reconocible a nivel internacional.
“99 Sushi Bar es una marca que, desde su nacimiento, ha tenido una vocación profunda y auténtica con la excelencia en el producto y el servicio”
El grupo continúa su expansión con nuevas aperturas en ciudades como Budapest y Londres. ¿Qué criterios estratégicos siguen para seleccionar nuevos mercados y ubicaciones?
Analizamos varios factores, pero hay tres especialmente relevantes: el posicionamiento de la ciudad dentro del segmento prémium, que es el nuestro; la ubicación concreta dentro de ese mercado y el encaje con nuestro cliente objetivo. También valoramos mucho el entorno en el que se ubica el restaurante. En Madrid, tenemos uno de nuestros restaurantes en el Eurobuiding; en Dubái, estamos en The Address Downtown; en Abu Dabi, en el Four Seasons de Al Maryah Island 99, etc. Sushi Bar se ubica en los hot spot de cada ciudad, porque esos enclaves también son parte de la experiencia. No se trata solo de abrir en una ciudad, sino de abrir en el lugar perfecto dentro de esa ciudad, en un lugar que se identifique con nuestros valores, donde nuestro cliente esté.
En un segmento tan exigente como la restauración de lujo, donde la experiencia es clave, ¿cómo imagina la evolución del concepto gastronómico y del servicio en los próximos años?
Considero que la tendencia va hacia ser capaz de articular experiencias cada vez más personalizadas, pero también más auténticas. El cliente valora la excelencia, pero también la naturalidad, y busca establecer conexión con la marca, acercarse a la esencia, entenderla, vivirla. En nuestro caso, seguiremos evolucionando sin perder nuestro ADN. 99 Sushi Bar siempre ofrecerá una propuesta gastronómica muy sólida, acompañada de un servicio elegante, que está cuando se lo necesita, pero que no invade, donde todo está muy bien ejecutado. La innovación estará más en cómo contamos la experiencia y en cómo podemos conocer lo que el cliente recurrente prefiere y desea de antemano, pero no en romper con lo que somos o en cambiar lo que nos define.
Tras haber liderado la expansión internacional desde sus inicios, ¿qué retos considera más críticos en esta nueva etapa como CEO global y cómo piensa afrontarlos para garantizar un crecimiento sostenido del grupo?
El principal reto es mantener la consistencia a medida que crecemos. Cuantas más aperturas hay, mayor es la complejidad operativa y más importante es tener equipos fuertes y bien formados. Por eso, y porque queremos mantener esa homogeneidad identitaria, apostamos por una expansión controlada, sostenible y manejable. Esto está muy conectado a otro desafío fundamental: seguir siendo relevantes en mercados muy competitivos. Para eso, es clave no perder el foco y crecer de forma selectiva, estudiando y empapándonos de las peculiaridades de cada nuevo destino, cuidando con mimo cada proyecto e invirtiendo en talento.










