Sandrine Castres, Managing Director de MCI Spain & Portugal

¿Cómo ha evolucionado MCI Spain dentro del grupo global MCI en los últimos años y cuál es su posicionamiento actual en el mercado español?

MCI Spain ha evolucionado de forma muy sólida, tanto desde el punto de vista de las soluciones con las que apoya a sus clientes como en el aspecto financiero. Eso ha sido posible siguiendo y creciendo en nuestro core business, la logística de eventos complejos, y reforzando a la vez nuestro papel como socio estratégico para compañías y organizaciones que necesitan algo más que producción: necesitan diseño de experiencias, conexión con audiencias y resultados medibles.

Hoy nuestro posicionamiento en España se apoya en una combinación muy clara de creatividad, capacidad operativa, visión internacional y compromiso con la sostenibilidad, en un mercado que exige cada vez más especialización y más impacto real. La trayectoria de la oficina en España refleja la de la empresa a nivel global y resulta de una visión de largo plazo, con más de dos décadas vinculadas al desarrollo de eventos y experiencias de marca.

En un contexto económico marcado por la incertidumbre, ¿cuáles son hoy las principales prioridades estratégicas que están guiando el crecimiento de la compañía?

En momentos de incertidumbre, nuestra prioridad es crecer con equilibrio: cerca del cliente, con estructuras ágiles y con una propuesta de valor que combine estrategia, creatividad, producción y datos.

También estamos muy centrados en dos ejes que ya no son opcionales: la sostenibilidad integrada en el diseño de los proyectos y el uso de la tecnología con propósito, en especial allí donde realmente mejora la personalización, la eficiencia y la toma de decisiones. Crecer por volumen no puede ser el único objetivo, buscamos crecer aportando más valor y acompañando mejor a nuestros clientes en un entorno que cambia muy deprisa.

¿Qué peso tiene el mercado español dentro de la estructura global de MCI y qué oportunidades de expansión identifican a medio plazo?

España es un mercado muy relevante por su capacidad de atracción internacional, por la calidad de sus infraestructuras y por el talento que existe en el ecosistema MICE. Más que hablar sólo de peso en términos cuantitativos, yo hablaría de su valor estratégico dentro del sur de Europa, especialmente por su capacidad para conectar proyectos locales con ambiciones regionales e internacionales.

A medio plazo vemos oportunidades claras en eventos más sostenibles, en experiencias más personalizadas gracias al dato y la IA, y en formatos que integren comunidad, contenido y networking de forma mucho más intencional.

El sector de eventos y comunicación corporativa ha experimentado una profunda transformación desde la pandemia, ¿qué cambios estructurales considera que han llegado para quedarse?

En el momento de la pandemia, muchos aseveraban si no el fin, una gran crisis para el evento presencial. Todos sabemos lo que pasó. Ese momento único en la historia del mundo demostró que las personas necesitan y necesitarán siempre encontrarse, intercambiar, aprender unos de otros. Desde entonces, la demanda de experiencias más relevantes y personalizadas para cada asistente y una visión mucho más integrada entre evento, comunicación y construcción de comunidad no ha hecho más que reforzarse.

Se ha consolidado una expectativa mucho más alta sobre la experiencia global del asistente, desde el contenido hasta el networking. Y, probablemente, el cambio más profundo es que hoy nadie entiende un evento como algo aislado: es una herramienta de relación, de posicionamiento y de transformación.

¿De qué manera está impactando el actual entorno macroeconómico, con variables como la inflación o la presión de costes, en la planificación y ejecución de eventos corporativos y congresos?

La presión de costes ha hecho que los clientes sean todavía más rigurosos en la planificación, el control presupuestario, la justificación de la inversión y eso nos obliga a ser muy precisos en el diseño de cada proyecto.

Hoy se valora mucho más la eficiencia, la anticipación y la capacidad de priorizar aquello que realmente genera valor para la audiencia y para la marca. No se trata de hacer menos, sino de hacer mejor: diseñar experiencias con más intención, más foco y una ejecución muy alineada con los objetivos de negocio.

¿Qué nuevas exigencias presenta hoy el cliente corporativo en comparación con hace cinco años?

El cliente de hoy pide más velocidad, más personalización y, al mismo tiempo, más garantías en términos de calidad, seguridad, sostenibilidad y protección del dato.

También espera que el partner entienda el evento dentro de una estrategia más amplia de marca, comunidad y reputación, no sólo como una necesidad logística. Al mismo tiempo, la mayoría espera ideas creativas, pero también criterio, honestidad y capacidad para decir qué tiene sentido y qué no lo tiene.

Los eventos han pasado de ser encuentros presenciales a convertirse en experiencias híbridas y digitales, ¿cómo está redefiniendo MCI Spain el propio concepto de evento en la actualidad?

Un evento ya no es únicamente un momento; es un elemento dentro un ecosistema de interacción antes, durante y después. Eso significa diseñar recorridos más completos, donde el contenido, la participación, el networking y la tecnología trabajen de forma coherente para generar una experiencia verdaderamente útil y memorable. El valor no está en sumar capas digitales por tendencia, sino en utilizar cada formato de la manera más adecuada para cumplir un objetivo concreto.

¿Qué papel desempeñan hoy los eventos dentro de la estrategia global de comunicación y posicionamiento de las grandes marcas?

Hoy los eventos ocupan un lugar mucho más central porque permiten algo que pocas herramientas consiguen al mismo tiempo: activar emociones, generar conversación y construir relaciones de calidad. Bien diseñados, los eventos ayudan a posicionar una marca, movilizar comunidades y traducir mensajes estratégicos en experiencias que las personas recuerdan y comparten. Por eso cada vez vemos más compañías que los integran en su estrategia global de comunicación, cultura y engagement, y no como una acción aislada.

¿Cuáles son las principales tendencias que están marcando el futuro inmediato del sector MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions)?

Vemos varias tendencias: personalización apoyada en IA, sostenibilidad con métricas más exigentes —por fin ha pasado de ser una demanda de papel mojada para ser una solución con resultados tangibles—, experiencias personalizadas, networking más eficiente y formatos pensados alrededor del bienestar del asistente.

En materia de innovación, ¿cómo está incorporando MCI Spain la inteligencia artificial en los procesos de diseño, producción y personalización de eventos?

La estamos incorporando de forma práctica, allí donde realmente aporta valor: análisis de información, personalización de agendas y contenidos, optimización de procesos y apoyo a decisiones más rápidas y mejor fundamentadas.

Nuestra visión coincide con la del grupo: la IA debe actuar como tecnología de apoyo, no como sustituto del juicio humano ni de la creatividad. Cuando se utiliza con criterio, nos ayuda a liberar tiempo para lo que más valor genera en esta industria, que sigue siendo entender a las personas y diseñar experiencias relevantes para ellas.

¿Considera que la inteligencia artificial está suponiendo ya una ventaja competitiva real en el sector o todavía se encuentra en una fase de exploración?

Creo que ya es una ventaja competitiva real, pero sólo para quienes la integran con un propósito claro y con una cultura preparada para aprovecharla. La tecnología por sí sola no diferencia; lo que diferencia es saber convertirla en mejores insights, más personalización y decisiones más inteligentes. Todavía estamos en una fase de evolución, sí, pero ya no hablamos de una promesa teórica: estamos hablando de aplicaciones concretas con impacto operativo y estratégico.

¿Cómo logran equilibrar la automatización y el uso intensivo de la tecnología con el componente humano y experiencial que sigue siendo esencial en la industria de los eventos?

Ese equilibrio empieza por una convicción muy simple: la tecnología debe ampliar la experiencia humana, no reemplazarla. En un sector como el nuestro, la empatía, la intuición, la lectura del contexto y la capacidad de crear conexión emocional siguen siendo absolutamente diferenciales. Somos una industria que junta personas y nuestro deber es apostar por una innovación muy consciente, donde automatizamos lo que aporta eficiencia, pero reservamos para las personas todo aquello que exige criterio, sensibilidad y relación.