Soledat Berbegal, directora de Comunicación Estratégica de Actiu

Actiu es una empresa familiar con casi 60 años de trayectoria y presencia en más de 90 países. ¿Cómo se ha construido una marca española capaz de competir internacionalmente en un sector tan exigente como el diseño y el mobiliario para espacios de trabajo? 

Considero que este crecimiento ha sido fruto, en primer lugar, del fuerte compromiso con la excelencia que Actiu ha tenido desde su fundación, en 1968. Actiu significa ‘activo’ en valenciano, y hemos sabido, precisamente, no quedarnos quietos, progresar y dejar las cosas mejor de lo que ya estaban, aunque pareciera difícil. No nos hemos conformado, hemos analizado el mercado para ver las oportunidades. Hemos escuchado a nuestros clientes y hemos sabido adaptarnos a lo que el mercado, y el mundo, demandan. Por eso creamos el primer mueble de televisión en España, o la primera mesa para ordenador personal. Y por ello hemos convertido la sostenibilidad y el respeto al entorno en cuestiones trasversales.

Su trayectoria en Actiu ha pasado por áreas como Comercial, Compras, Producción, Comunicación y Marketing. ¿Cómo le ha ayudado esa visión transversal a entender el negocio y a posicionar el diseño como un activo estratégico para las empresas?

El haber estado en diferentes departamentos de la compañía otorga una visión transversal muy interesante, que te permite ser uno más. Luego, cuando se ejerce como líder, la gente cree más en ti. En mi caso, creo que también han sido muy importantes los años que he pasado viviendo y trabajando fuera, en otros sectores y empresas. Me he dado cuenta de la importancia y la honestidad de los valores de mi familia, algo fundamental para que una generación joven se enganche a un proyecto. Cuando regresé a España y a Actiu, venía con la idea de impactar en positivo, conseguir que la gente pudiera estar mejor. Y desde esta posición transversal, con todo el conocimiento de la empresa y esas ganas de contribuir, haces match y puedes ser muy valiosa para el negocio, la propiedad y el equipo. El diseño puede y debe trascender la estética; ayuda a crear organizaciones más eficientes, más sostenibles y más conectadas con las nuevas formas de vivir y trabajar. Estamos totalmente convencidos, es nuestra filosofía.

Actiu defiende que el mobiliario y los espacios de trabajo impactan directamente en el bienestar de las personas y en la productividad de las organizaciones. ¿Hasta qué punto las empresas españolas han entendido ya esta relación entre espacio, talento y rendimiento? 

Estamos avanzando, pero aún queda un largo camino. Hablamos de bienestar emocional en el trabajo constantemente, pero el siguiente gran desafío es trasladar esta conversación al espacio físico, entendido como una prolongación de las personas. Por supuesto, la tecnología es una herramienta poderosa, pero va ligada necesariamente a un enfoque holístico de la sostenibilidad y a una visión inclusiva y diversa en nuestras relaciones. La sociedad, cada vez más colaborativa, necesita compañías capaces de crear productos que mejoran espacios, y que esos lugares puedan mejorar la vida. ¿No pasamos acaso más tiempo en la oficina, o en nuestros centros educativos, que en nuestros hogares? ¿Cómo dejar fuera de esta construcción global del bienestar estos enclaves?

Desde 2024, Actiu articula su compromiso bajo el marco Life Friendly Spaces, orientado al bienestar, la sostenibilidad, la inclusión y la productividad. ¿Qué implica diseñar espacios pensando no solo en la eficiencia, sino también en la salud física, emocional y mental de quienes los habitan? 

Este es un propósito que la compañía ha vivido en primera persona. Hemos creado espacio en nuestra sede que intentan acercarse a este concepto. Enclaves de los que la gente sale mejor que entra, espacios responsables con las personas, que generan esa familia, esa cultura y esa comunidad que trasladamos con nuestro trabajo. Nosotros, que hemos visto cómo este propósito funciona, queremos trasladarlo a nuestros clientes para que a ellos también les sirva.

Actiu ha reforzado su posicionamiento con la certificación B Corp y con estándares como LEVEL, LEED y WELL. ¿Cómo se traduce todo este esfuerzo en una ventaja competitiva real y no solo en un reconocimiento reputacional?

Lo interesante de B Corp es que mide muchos temas, como gobernanza, personas, cultura, sostenibilidad y apuesta por el territorio. Es un estándar que ayuda a poner en valor a las empresas con buenas prácticas. Por eso es tan importante para nosotros, porque mide cómo aportamos ese valor a la organización, y nos ayuda a revisar propósitos y flujos internos. Si al final, todas las empresas buscan un equilibrio entre esos aspectos, serán empresas que impactan de manera positiva en el planeta y las personas. Y esto es algo muy ligado a Actiu, y a un punto relevante de nuestra filosofía: el concepto Life Friendy Spaces: conseguir crear espacios amigables para quienes los habitan, pero también para el planeta. Las restantes certificaciones también son un compromiso con nuestra filosofía, y además, aportan un valor concreto y medible, y un elemento importante de confianza en un contexto donde las compañías necesitan demostrar con datos estos valores.

El Parque Tecnológico de Castalla se ha convertido en un referente industrial por integrar arquitectura, tecnología, eficiencia energética y bienestar. ¿Qué lecciones puede ofrecer este modelo a otras empresas que buscan avanzar hacia una industria más sostenible y responsable?

Para mis padres, su ilusión era concebir un lugar donde la gente quisiera venir a trabajar, en el que quisieran ilusionarse. Hablamos del año 1998, y hay que pensar en cómo se establecieron briefings y se diseñaron los planos. Mis padres se inspiraron en el campus de la Universidad de Alicante porque, para ellos, encarnaba todos esos valores, contenía espacios amables, naturales, con zonas para desconectar. Algo muy importante y que presidió la creación de nuestro Parque Tecnológico fue el sentido común. Esto es importante, porque los edificios tenían que consumir lo mínimo, ser eficientes y sostenibles con un mantenimiento sin excesivos recursos y personas, que no se contaminase ríos o destruyeran el planeta. El Parque Tecnológico es un sueño hecho realidad para mis padres, que querían que la gente de nuestra zona pudiera tener un futuro en un enclave como el nuestro.

De la misma manera, nuestra sede no tendría sentido si estuviera en otro lugar; nuestra zona es nuestro lugar de trabajo, de desarrollo. Es también una consecuencia de la manera de pensar de esta pareja, mis padres, cuya filosofía se resumía en apostar por el crecimiento de la mano de nuestro territorio y de nuestra comunidad, con nuestros colaboradores. Actiu se ubica en uno de los espacios más saludables del mundo en un entorno industrial, y eso es algo muy valorado por todos. Pero tiene un especial mérito por lo visionarios que fueron, porque todo esto era algo que en aquellos años no era en absoluto común, y ha sido toda una inspiración.