Funcas calcula que España deberá ajustar 16.500 millones entre 2027 y 2028

España deberá acometer ajustes presupuestarios por alrededor de 16.500 millones de euros entre 2027 y 2028 para corregir el desvío acumulado del gasto primario neto respecto a los compromisos adquiridos con Bruselas, según estima Funcas.

Actualidad | Finanzas | 30/09/2026

En el número 314 de ‘Cuadernos de Información Económica’, el economista Desiderio Romero advierte de que, pese a la trayectoria descendente del déficit público, el gasto primario neto está aumentando por encima de los compromisos asumidos dentro del marco fiscal europeo.

Esta evolución estaría deteriorando progresivamente el saldo acumulado y obligaría a adoptar nuevas medidas de ajuste durante los próximos ejercicios.

La cláusula de escape vinculada al incremento del gasto en defensa y las medidas relacionadas con la crisis energética podrían permitir que España cierre 2026 dentro del margen aceptado.

Para 2027, sin embargo, Funcas calcula que sería necesario un ajuste equivalente a tres décimas del PIB, alrededor de 5.300 millones de euros, parte del cual recaería sobre una mayor tributación del factor trabajo.

El Consejo de la UE ha recomendado a España garantizar que el gasto neto respete las tasas máximas de crecimiento comprometidas, teniendo en cuenta la flexibilidad asociada a la cláusula nacional de salvaguardia para defensa.

El esfuerzo aumentaría a 11.200 millones en 2028

El ajuste presupuestario se elevaría hasta aproximadamente 11.200 millones de euros durante 2028, según el análisis recogido por Funcas.

La fundación ya había señalado anteriormente que, a partir de 2027, el cumplimiento de las nuevas reglas fiscales europeas exigiría ajustes estructurales adicionales ante la evolución prevista del gasto computable.

Por su parte, el economista Diego Martínez considera que España no ha aprovechado suficientemente la actual fase expansiva para reducir su vulnerabilidad fiscal y recuperar margen de actuación ante un eventual cambio del ciclo económico.

Según su análisis, aunque se han cumplido los objetivos de déficit y deuda, el ajuste del saldo primario estructural durante 2025 debería haber alcanzado el 0,7 % del PIB, frente al 0,3 % reconocido.

Esto habría exigido un esfuerzo adicional de aproximadamente 6.700 millones de euros, que se sumarían a los cerca de 5.000 millones realizados.

La prórroga presupuestaria resta capacidad de actuación

Raymond Torres analiza también las consecuencias de la prolongación de los Presupuestos Generales del Estado y concluye que la prórroga ha restado eficacia a la política fiscal.

Esto no ha impedido determinados ajustes, entre ellos los relacionados con la gestión de los fondos europeos.

Durante los tres años de prórroga, el gasto del conjunto de las administraciones públicas aumentó un 19 %, descontando los intereses y los fondos europeos Next Generation.

En el mismo periodo, la recaudación tributaria creció cerca de un 24 %.

Un desvío del gasto de 78.000 millones

El gasto ejecutado por el Estado se situó un 14 % por encima de lo inicialmente previsto con la prórroga presupuestaria, mientras que en la Seguridad Social el desvío alcanzó el 20 %.

En conjunto, la diferencia asciende a unos 78.000 millones de euros.

Según Torres, esta inercia reduce la capacidad de incorporar a las cuentas públicas nuevas prioridades sociales, entre ellas la vivienda o la educación.

Los tipos de interés, otro riesgo para la deuda

En el ámbito europeo, Daniel Gros considera que el principal riesgo para la sostenibilidad de la deuda pública no procede del incremento temporal del gasto en defensa.

El economista sitúa el mayor riesgo en la posibilidad de que los tipos de interés de mercado permanezcan de manera estructural por encima de los niveles utilizados en las estimaciones de la Comisión Europea.

Según su análisis, utilizar plenamente la cláusula nacional de excepción para financiar el incremento del gasto en defensa elevaría la ratio de deuda en alrededor de seis puntos porcentuales del PIB.

Funcas señala así que uno de los principales retos del nuevo marco fiscal europeo será mantener la disciplina presupuestaria en un entorno caracterizado por unos costes de financiación más elevados.