La inflación de la eurozona escala al 3,8 % en septiembre, máximos de tres años

La tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en septiembre en el 3,8 %, seis décimas por encima del 3,2 % registrado en agosto. Se trata del mayor incremento de los precios en la región desde septiembre de 2023, cuando la inflación alcanzó el 4,3 %.

Actualidad | Finanzas | Última hora | 02/10/2026

La energía impulsa el repunte de los precios

La aceleración de la inflación estuvo marcada principalmente por el encarecimiento de la energía, cuyos precios aumentaron un 18,8 % interanual en septiembre, frente al 14,3 % del mes anterior.

Los alimentos frescos registraron una subida del 4 %, frente al 2,7 % de agosto.

Por su parte, los bienes industriales no energéticos se encarecieron un 1,1 % interanual, una décima menos que en agosto, mientras que los servicios aumentaron sus precios un 3,2 %, dos décimas más.

Al excluir el impacto de la energía, la inflación de la eurozona se situó en el 2,3 %, frente al 2,1 % del mes anterior.

La inflación subyacente, que deja fuera también los alimentos frescos, el alcohol y el tabaco, repuntó una décima, desde el 2,4 % hasta el 2,5 %.

Lituania registra la inflación más elevada

Entre los 21 países que forman la zona euro, Lituania presentó la mayor subida interanual de los precios en septiembre, con una tasa del 6,1 %.

Le siguieron Bulgaria, con un 5,6 %, y Chipre y Luxemburgo, ambos con un 5,2 %.

En el extremo contrario se situaron Malta, con una inflación del 2,4 %; Finlandia, con un 2,6 %; y Letonia, con un 2,9 %.

España alcanza una inflación armonizada del 5 %

En España, la inflación armonizada se situó en septiembre en el 5 %, la tasa más elevada entre las principales economías de la zona euro.

Francia registró una inflación del 3,4 %, Alemania del 3,3 % e Italia del 4,1 %.

De esta forma, el diferencial desfavorable de España respecto a la media de la eurozona alcanzó los 1,2 puntos porcentuales, frente a los 1,4 puntos de agosto.

El BCE elevó los tipos en septiembre

A principios de septiembre, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo decidió elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,5 %, en respuesta a las presiones inflacionarias.

En una comparecencia posterior ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, defendió que una «respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control».

«En conjunto, esto significa que seguimos en la senda intermedia de política monetaria que presenté a principios de este año. Esto implica que si bien la conmoción es demasiado grande como para ignorarla, consideramos que una respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control», defendió.

Los analistas apuntan a nuevas presiones inflacionistas

Ricardo Amaro, economista de Oxford Economics, ha señalado que el nuevo repunte de los precios de la energía fue el principal factor detrás de la subida de septiembre.

No obstante, también destaca ligeros aumentos de la inflación subyacente y de los alimentos, aunque considera que todavía existen pocos indicios claros de efectos inflacionarios de segunda ronda.

El economista considera que los datos de septiembre «son una mala noticia para el BCE», aunque espera que el Consejo de Gobierno haga una pausa en las subidas de tipos en octubre y deje dos incrementos adicionales para diciembre y marzo.

Por su parte, Bert Colijn, economista jefe de ING, ha señalado que la aceleración de la inflación en septiembre ha sido la más intensa desde marzo.

Aunque la energía continúa siendo el principal motor del incremento de los precios, Colijn advierte de que las presiones inflacionarias están aumentando y considera que el BCE «aún tiene trabajo por hacer».